El campo en la era Covid

A finales de 2019 había alrededor de 184.000 parados en el sector agrario en contraposición a los 793.900 ocupados. Sin embargo, tras la pandemia, la agricultura ha dejado de liderar las subidas del paro

José Luis Montoro

El sector agroalimentario ha sido uno de los más afectados en nuestro país por la crisis del coronavirus de la que aún no terminamos de levantar cabeza. Sin embargo, al mismo tiempo, puede decirse que ha demostrado tener una gran fortaleza social y económica. Ha mantenido su actividad durante el estado de emergencia abasteciendo en cantidad y calidad a la población que residía confinada en sus casas.

Los hábitos de compra han cambiado, algunos precios han caído en picado, mientras que de otros productos no había capacidad para surtir el mercado. Las limitaciones de tránsito y el cierre de fronteras limitaron considerablemente las exportaciones. Este sector ha vivido su propia montaña rusa. Los productos agrícolas multiplicaron su precio en enero de 2020 por más de cuatro desde la cotización en el campo hasta el precio de venta al público en las tiendas, mientras que los derivados de la ganadería triplicaron su precio.

La mayor diferencia se produjo en las patatas, que costaron en las tiendas 7,35 veces más que el precio pagado a los agricultores en el campo, al cotizar a 0,17 euros por kilo en origen y venderse en destino a una media de 1,25 euros. Una de las demandas de los agricultores es reequilibrar la cadena agroalimentaria con el fin de evitar los abusos que sufren, para lo que reclaman un precio «justo» por Ley que permita cubrir los costes de producción. A finales de 2019 había alrededor de 184.000 parados en el sector agrario en contraposición a los 793.900 ocupados. Sin embargo, tras la pandemia, la agricultura ha dejado de liderar las subidas del paro y se ha colocado como uno de los sectores que menos empleo ha destruido. El punto de mira ahora está en lo que pasará durante los meses posteriores al Covid con el mercado internacional. Ahora que la pandemia entra en una fase de incertidumbre con nuevos rebrotes e intentos de confinar de nuevo a grupos de población, es hora de reflexionar.