Sánchez ordena a sus ministros silencio mediático para negociar los Presupuestos de 2021

El presidente del Gobierno quiere recabar el mayor número de apoyos parlamentarios para presentar en otoño a Bruselas las cuentas que abran la llave a 140.000 millones de euros para España

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo tiene meridiánamente claro: no está dispuesto a que nadie sacrifique la continuidad de su legislatura con unas declaraciones inapropiadas que empañen la consecución de un amplio consenso en torno a los Presupuestos Generales del Estado de 2021, que deberá presentar a Bruselas en otoño, y que suponen, nada más y nada menos, junto con el plan de reformas para el período 2021-2023, la llave que abrirá a España la puerta a la consecución de 140.000 millones de euros.

Por eso ha transmitido la consigna a su Gabinete, especialmente a su equipo económico, de mantener un perfil bajo durante estas semanas, con el fin de no empañar las discretas negociaciones que ahora se inician con el resto de fuerzas parlamentarias sobre las cuentas de la reconstrucción del país, según confirman a LA RAZÓN fuentes gubernamentales. De hecho, si se repasa la agenda de los miembros socialistas del Gobierno desde prácticamente principios de julio, todos han mantenido una presencia mediática muy baja. Eso sí, han cumplido con sus obligaciones propias del cargo acudiendo a presidir actos institucionales y reuniones establecidas de antemano. Pero la realidad es que se han prodigado poco o nada entre los medios de comunicación, especialmente los ministros socialistas que integran el equipo económico, incluido José Luis Ábalos.

La consigna transmitida por el jefe del Ejecutivo a su Gabinete de mantener un perfil bajo no sólo ha sido seguida por su equipo económico, sino también por otros ministros, como el de Interior y la titular Defensa, que en el último mes se han mantenido en un discreto segundo plano. Casi todo el protagonismo se ha centrado en el presidente –que ha tomado personalmente las riendas de las trascendentales citas internacionales–, en la vicepresidenta primera y en la ministra de Asuntos Exteriores. Amén del protagonismo adquirido por razones obvias por Nadia Calviño durante la elección de la presidencia del Eurogrupo.

Fuentes gubernamentales achacan el perfil bajo que mantienen casi todos los ministros socialistas a una posible remodelación del Gobierno, que el presidente podría perfilar durante el descanso estival, y que podría afectar a los ministros de Ciencia Innovación –que ha presentado esta semana su candidatura a dirigir la Agencia Espacial Europea–, Exteriores y Portavoz. Sin embargo, otras fuentes gubernamentales consultadas por este rotativo vinculan esta «quietud del Ejecutivo” a la necesidad de no interferir en las negociaciones sobre los imprescindibles Presupuestos Generales del Estado de 2021, cuya aprobación garantizarán la propia supervivencia del Gobierno actual y, por ende, la de Pedro Sánchez como presidente. El jefe del Ejecutivo es consciente de que Bruselas cerrará de un portazo la posibilidad de conceder a España los 140.000 millones de euros con una tercera prórroga presupuestaria. De ahí la trascendencia de que las negociaciones presupuestarias lleguen a buen puerto.

Mientras, otras terceras fuentes del Ejecutivo dan por descontado que ese perfil bajo del Gabinete obedece a ambos motivos. «Ahora toca que hablen otros ministros», aseguran en alusión al protagonismo recobrado por la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, tras el histórico acuerdo alcanzado por los 27 Estados miembros sobre los fondos de reconstrucción tras la pandemia global, que supondrán una inyección para las maltrechas economías europeas de 750.000 millones de euros.

Con independencia de que sean una o dos las razones que han llevado al presidente del Ejecutivo a transmitir la consigna a sus ministros de prudencia y mesura en el verbo, Sánchez quiere a toda costa un amplio consenso sobre los Presupuestos, después del triunfo que cree han representado para España las negociaciones sobre el fondo de reconstrucción. Para ello, ya ha trazado la hoja de ruta del diálogo.

Para empezar, la ministra de Hacienda tendrá listo el objetivo de techo de gasto para principios de agosto, que se negociará con los socios del Gobierno, entre ellos ERC y PNV, sin olvidar a Ciudadanos y una consulta a los populares. Acto seguido, durante agosto y septiembre se mantendrá negociaciones discretas con todos los grupos parlamentarios, incluido el PP. De hecho, fuentes monclovitas no descartan sellar un pacto presupuestario con Ciudadanos, el PNV y cuatro diputados del Grupo Mixto. La suma aritmética arrojaría 142 «síes» a las cuentas de 2021.

Tampoco cierran la puerta a alcanzar un acuerdo con el PP para una eventual abstención. Desde las filas socialistas no se descarta que a esta abstención se sume Plural y Podemos, que salvarían de esta manera los muebles de tener que apoyar unos Presupuestos que incluirán, sin lugar a dudas, determinadas reformas a las que se oponen y que irán acompañados de un plan de reformas 2021-2023, que examinará en otoño Bruselas y que supone de facto la llave para acceder a los 140.000 millones que corresponden a España del fondo europeo de reconstrucción, de los que 72.000 millones serán ayudas a fondo perdido y el resto préstamos.

Los socialistas se muestran seguros de conseguir la abstención de la oposición y de sus socios de Gobierno porque ni unos ni otros «podrán plantarse delante de la sociedad y explicar que bloquean el acceso del país a 140.000 millones, que nos librarán de una ruina segura». De producirse este escenario, las abstenciones sumarían un total de 135, dejando los «noes» reducidos a 70 votos, lo que posibilitaría que las cuentas salieran adelante en el pleno de la Cámara Baja y, por tanto, se pudieran presentar en otoño a Bruselas para su visto bueno.

Los socialistas confían en conseguir este acuerdo parlamentario, además, porque las cuentas de 2021 comenzarán la senda de reformas estructurales que se desarrollarán en el plan de reformas 2021-2023, que deberá refrendar también Bruselas para acceder al fondo de reconstrucción y que suponen la condición o condicionalidad impuesta por Europa y que apoyan los populares. Estas cuentas representarán el pistoletazo de salida de las reformas, que recogerán el programa a tres años.

Así, el Gobierno comenzará su reforma de las pensiones en los Presupuestos de 2021, con el aumento de la edad efectiva de jubilación, con el fin de equipararla a la media de los países de la OCDE, situada en 64,5 años. Siguiendo las recomendaciones de Bruselas, las cuentas públicas incluirán medidas de apoyo al empleo de jóvenes, así como se incentivará una formación académica más ecológica y digital. Además, se replanteará en el plan de reformas 2021-2023 el sistema impositivo español, que tendrá su fiel reflejo en las cuentas de 2021. Con este escenario presupuestario, Sánchez espera conseguir le respaldo de la Cámara, lo que el permitirá, sin duda, agotar la legislatura.