Cada pensionista recibe de media 1,74 euros por cada euro aportado y puede llegar a triplicar lo cotizado

Las jubilaciones ordinarias son las que más obtienen ( 2,03 euros) y las anticipadas, las que menos (1,39 euros), según el Banco de España

El Banco de España calcula que el sistema de pensiones provee a cada jubilado de una media de 1,74 euros por cada euro que este aportó durante su vida laboral, aunque hay grandes diferencias entre los distintos tipos de pensiones. De hecho, un pensionista con un alta de jubilación ordinaria que haya cotizado al máximo puede llegar a obtener 3,86 euros por cada euro cotizado, triplicando su aportación al sistema. En su artículo “Una estimación del rendimiento financiero del sistema de pensiones” publicado este martes, el Banco de España hace una simulación del rendimiento que los pensionistas obtienen de sus aportaciones al sistema de pensiones una vez que se jubilan, asimilándolo a una inversión financiera.

Para ello, toma datos de 7.627 personas que accedieron a su jubilación en 2017 -excluye, entre otros, a quienes accedieron ese año a la jubilación parcial o a quienes se retiraron por incapacidad- y aplica para su probabilidad de supervivencia las tablas de mortalidad del INE, entre otros supuestos.

Un primer análisis, basado en el coste de pensión unitaria (CPU), mide los euros que el sistema entrega en forma de pensión por cada euro de cotización aportado, contabilizados a valor presente y conforme a un crecimiento previsto de la economía del 1,3 % anual. Con este análisis, el sistema de pensiones provee de una media de 1,74 euros por cada euro aportado, aunque con grandes diferencias entre las pensiones ordinarias (2,03 euros), las anticipadas (1,39 euros), las demoradas voluntariamente (1,74 euros) y las procedentes de jubilación parcial (1,89 euros).

Asimismo, también hay una enorme diferencia entre el 5% de pensiones que menos recuperan por cada euro cotizado (0,92 euros) y el 5 % que más obtiene (3,16 euros).

Un segundo análisis mide la tasa interna de retorno (TIR), que también utiliza el valor presente -en el momento de inicio de la carrera laboral- de las cotizaciones totales del trabajador y de la pensión que recibirá durante toda su jubilación, aunque en este caso para estimar una rentabilidad anual prevista.

Respecto a la rentabilidad media anual de las pensiones, el Banco de España estima que el sistema de pensiones de España provee un rendimiento medio real -la relación existente entre los fondos aportados durante la vida activa y las prestaciones que se obtienen durante la jubilación- del 3,5% anual, y señala que el incentivo a prolongar la vida activa sería “escaso” desde el punto de vista del rendimiento.

Las jubilaciones ordinarias generarían un rendimiento medio mayor (4,1%), frente a las altas procedentes de jubilación parcial (3,9%), jubilaciones demoradas voluntariamente (3,7%) y jubilaciones anticipadas (2,8%).

Además, el organismo explica que la distribución de la rentabilidad de las pensiones anticipadas mostraría una menor dispersión, de modo que el 90% de dichas pensiones llevarían asociada una rentabilidad de entre el 1,6% y el 4,2%, frente a rentabilidades de entre el 1,8% y el 7,4% de las pensiones ordinarias.

Las pensiones demoradas voluntariamente, por su parte, obtendrían una rentabilidad media del 3,7%, cercana pero menor que la de las pensiones ordinarias, lo que sugeriría que “el incentivo a prolongar la vida activa sería escaso desde el punto de vista del rendimiento financiero. No obstante, apunta que este resultado debe tomarse “con reserva”, dado el número relativamente bajo de este tipo de pensiones que contiene la muestra.

Por último, las pensiones procedentes de jubilación parcial, cuyos pensionistas han combinado el ejercicio de un trabajo con el cobro de una prestación antes de pasar a la situación de jubilación ordinaria, tendría asociada una rentabilidad media del 3,9%, muy cercana a la de las pensiones ordinarias en general .

El Banco de España advierte de que estas medias proceden de supuestos muy heterogéneos que afectan al cálculo, ya que, por ejemplo, quienes se jubilan de forma anticipada suelen hacerlo 2,6 años antes que quienes lo hacen forma ordinaria, pero con una carrera de cotización mucho más larga (40,7 años frente a 33,6 años).

A modo de ejemplo, señala que si un trabajador se hubiese jubilado en 2017 a los 65 años con 38 años cotizados y una base de cotización del 45 % de la base máxima de cotización generaría una pensión de 1.338 euros.

Si lo hiciera de forma anticipada a los 63 años, esta pensión sería de 1.124 euros y si trabajase hasta los 67 años, de 1.445 euros, un incentivo “muy limitado” en términos de rentabilidad para el Banco de España, ya que aunque la cuantía sería mayor, recibiría esta pensión durante menos tiempo.