Nadia Calviño: “En esta crisis, los bancos son parte de la solución, no el problema”

La titular de Economía asegura en entrevista con LA RAZÓN que si prospera la fusión de CaixaBank y Bankia, la prioridad del Gobierno será «proteger el interés general y maximizar el valor de la participación pública». Cree que las ayudas europeas brindan a España una “oportunidad única” para transformarse

La titular de Economía asegura que si prospera la fusión de CaixaBank y Bankia, la prioridad del Gobierno será «proteger el interés general y maximizar el valor de la participación pública». Llama a la unidad para aprovechar la «oportunidad» que brindan las ayudas europeas para superar la crisis y transformar España.

Nadia Calviño afronta estas semanas el que es quizás el mayor reto de su carrera, armar unos presupuestos y un plan económico que convenzan a Bruselas de que España aprovechará la «oportunidad histórica» que representan las ayudas de la UE para transformar y modernizar su economía. Esta entrevista se realizó antes de hacerse públicas las negociaciones de fusión entre CaixaBank y Bankia, que después la ministra valoró para LA RAZÓN.

Tras conocer las cifras de paro de agosto, ¿qué previsiones tiene para el final de año?

Los datos confirman lo que nos han venido mostrando otros indicadores de alta frecuencia como el uso de tarjetas de crédito o el consumo de electricidad: que la economía española tuvo un punto de inflexión cuando terminó la hibernación y que entonces inició una fase de reactivación que debemos hacer todo lo posible por mantener, controlando la expansión de la pandemia. Se está recuperando la creación de empleo y siguen incorporándose a su trabajo personas que estaban en ERTE. En unas semanas vamos a tener que preparar un nuevo plan macroeconómico y en ese momento anunciaremos cifras para todo el año.

Se habla de la necesidad de prorrogar esos ERTE. ¿Qué fecha sería un horizonte razonable?

Los ERTE se han revelado como un instrumento tremendamente efectivo en estas circunstancias tan extraordinarias. Muchos pensaban que no iba a ser tan eficaz en una economía como la española, tan distinta a la de otros países donde estos mecanismos de flexibilidad tienen una larga tradición. Pero hemos visto que han sido esenciales para evitar una destrucción de empleo similar a las de las crisis anteriores. Unos tres millones y medio de trabajadores más 1,5 millones de autónomos se han visto cubiertos por estos mecanismos excepcionales, que hemos ido adaptando para que incentivasen la reactivación. Hay que analizar con los agentes sociales cómo garantizar que en adelante los ERTE sean el instrumento más eficaz para reactivar la economía y proteger el tejido productivo y a los trabajadores en dificultades. Y sobre esa base decidir cómo avanzar hacia un sistema más parecido al que existe en otros países en los que no es tanto una subvención al desempleo, sino un incentivo al empleo y a la formación de trabajadores.

¿Sería un modelo parecido al de los ERTE permanentes de Alemania?

Sí, tenemos que avanzar a un modelo como el de Alemania y otros países europeos y consolidarlos como un instrumento de flexibilidad alternativo a los que han caracterizado a la economía española: la alta temporalidad y las intensas fluctuaciones ante cambios en el ciclo económico, y en concreto a la intensa destrucción de empleo cada vez que se reduce el crecimiento.

¿Y no se corre el peligro de que ciertos ERTE consoliden empresas y empleos llamados «zombies»?

A corto plazo nuestra prioridad es impulsar la actividad económica, proteger las rentas familiares y generar empleo. Por eso tenemos que ir ajustando los mecanismos a las necesidades de cada momento. Es lo que hemos hecho con los ERTE: en una primera fase un plan de choque y de respuesta; una segunda para impulsar la reactivación, y ahora tenemos que concentrarnos en aquellos sectores o territorios que no están pudiendo recuperar la normalidad.

¿Le preocupa la ralentización de agosto constatada por distintos organismos?

No es lo que nos muestran los datos de empleo. Ya teníamos asumida una segunda parte del año con alta probabilidad de rebrotes. Por eso hemos hablado desde el principio de una evolución en forma de «V» asimétrica, es decir, con una caída muy intensa en el segundo trimestre y una progresiva recuperación hasta llegar a un crecimiento muy elevado en 2021. Esa es la senda que reflejan todos los datos.

El Gobierno apostó por poner en marcha un ingreso mínimo vital que después ha tenido problemas de gestión. ¿Hubiera sido más práctico asignar directamente un cheque inicial?

Desde el primer momento hemos puesto en marcha una batería de medidas encaminadas a proteger el tejido productivo, el empleo y las rentas, las empresariales y las familiares. Son medidas que tienen un muy elevado coste fiscal y que por tanto tienen que ir muy bien orientadas. Desde este punto de vista están todas las medidas de liquidez para proteger la actividad económica y las rentas; en segundo lugar, para la protección del empleo, y, en último lugar, hemos adoptado un conjunto de instrumentos dirigidos específicamente a las capas más vulnerables de la población, que incluyen moratorias, garantías de suministros esenciales y el ingreso mínimo vital, que está aquí para quedarse. Tiene por objeto reducir la desigualdad y empezar a establecer un mecanismo de redistribución social contra la pobreza.

Como experta en los entresijos europeos, ¿cuál puede ser el calendario de la llegada de los 140.000 millones de la UE?

Desde el Ministerio estamos trabajando muy intensamente para activar los instrumentos puestos en marcha, empezando por el SURE, el embrión de seguro de desempleo común. Espero que en la primera parte de 2021 empiecen a fluir esos recursos del fondo Next Generation EU. Estamos todavía en fase de negociación, pero lo que se prevé es que existan unos anticipos, que pueden llegar al 10% del total, y aparte que haya pagos dos veces al año. Pero antes es necesario que concluyan una serie de procesos que están en marcha, como la preparación de los planes del país, la aprobación de los presupuestos generales, que son imprescindibles, la negociación final de todos los instrumentos europeos, o la emisión de deuda por parte de la Comisión.

Y si a un socio europeo no le gusta el plan del Gobierno y plantea bloquear la ayuda, ¿qué puede pasar?

Nosotros estamos preparando un plan, basado en una estrategia en la que ya llevamos trabajando dos años, que está absolutamente alineado con nuestras prioridades y con las prioridades políticas de la UE, alineado con las recomendaciones que nos han hecho los organismos internacionales y con las líneas estratégicas que se han marcado para este plan de recuperación. Por tanto, no veo que pueda haber ningún tipo de problema. De todas formas, los mecanismos que se han puesto en marcha a nivel del Consejo Europeo permiten que haya una visión de conjunto sobre las acciones de los países miembro sin por ello poner en riesgo la ejecución de un plan de inversiones absolutamente necesario para que Europa recupere cuanto antes un crecimiento robusto y más sostenible a medio plazo. Por tanto, es clave contar con un plan de recuperación, transformación y resiliencia de la economía española que incorpore todas las inversiones y reformas estructurales que nuestro país necesita, para dar un salto en nuestra capacidad de crecimiento potencial y de afrontar los retos del futuro: la transformación digital, la transición ecológica, la cohesión territorial y social, y la reducción de la brecha de género, sin olvidar la innovación, la ciencia, la educación...

¿Son posibles unos presupuestos apoyados al mismo tiempo por Ciudadanos, Unidas Podemos y el PNV?

Evidentemente, nuestro objetivo es tener unos Presupuestos Generales lo antes posible y que estén apoyados por el máximo número de partidos. Trabajamos en los presupuestos que España necesita. Se trata de un proyecto de país y confío en la responsabilidad de todos los agentes para aprovechar la extraordinaria oportunidad que nos brindan los nuevos mecanismos de financiación comunitarios.

¿Habla de todo ello con el vicepresidente Iglesias? ¿No tienen diferencias?

En el Gobierno tenemos bastante claro que ahora lo que toca es centrarnos en trabajar unidos con el fin de impulsar la reactivación de nuestra economía, y eso es también lo que veo cada vez que me reúno con los agentes sociales y económicos. Todos coinciden en que este es el momento de remar en la misma dirección para aprovechar esta oportunidad y superar cuanto antes la pandemia.

¿Qué puntos considera irrenunciables en los planes que se presenten en octubre en Bruselas?

Los Presupuestos para 2021 tienen que impulsar el crecimiento y la creación de empleo; deben avanzar en los objetivos políticos que nos guían, las transformaciones que he citado antes, y, en tercer lugar, tienen que permitirnos articular y movilizar las inversiones necesarias y los recursos de los instrumentos comunitarios.

¿Subida de impuestos o no?

Como decía, la prioridad ahora es impulsar el crecimiento y el empleo. Ello no obsta para que se hagan ajustes en determinados instrumentos fiscales.

¿Va a haber un aumento de la presión fiscal global?

En el medio plazo, cuando recuperemos un crecimiento económico robusto y sostenido, tendremos que retomar la senda de reducción del déficit y la deuda públicos. Se trata en definitiva de aumentar la recaudación.

¿Cómo sería? ¿Con un aumento de la presión fiscal directa, que en España es alta, o de la indirecta, que es inferior a la media europea?

Esto no constituye un objetivo en sí mismo. Lo que tenemos que hacer es dotarnos de un sistema fiscal que nos permita afrontar la provisión de servicios públicos que la población quiere. Para ello se tiene que actuar con distintas palancas, empezando por la lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida, un lastre para lograr ese sistema fiscal sólido que necesitamos.

Esta semana hemos conocido que Bankia y CaixaBank están negociando su fusión. ¿Cuál es la posición del Gobierno al respecto?

En primer lugar, hay que recordar que la participación del Estado en Bankia es una de las herencias que arrastramos de la crisis financiera. Sobre la situación concreta, el FROB analiza permanentemente las condiciones de mercado con el fin de proteger el interés público de la participación en Bankia. En el caso de que esas conversaciones y negociaciones a las que hacía referencia concluyan en una propuesta de acuerdo de fusión, el FROB los analizará con completa objetividad desde la perspectiva de generación de valor y optimización de la capacidad de recuperación de las ayudas por parte del Estado. Como se ha señalado reiteradamente, el Gobierno tiene una prioridad en relación con Bankia: proteger el interés general de los ciudadanos españoles, maximizar el valor de la participación pública y reforzar la estabilidad financiera del país. Estos son los principios que guiarán cualquier decisión que se tome en este ámbito.

¿Serán necesarias más fusiones?

El BCE ya lleva tiempo instando a la consolidación del sector para el conjunto de Europa. Nosotros en este ámbito nos guiamos por el mismo principio, que es el de apoyar la estabilidad financiera. Necesitamos entidades sólidas, robustas, que puedan seguir desempeñando el papel que les corresponde canalizando los recursos para el crecimiento. Me gustaría poner en valor que la solidez del sistema financiero español está permitiendo que, en esta crisis, los bancos sean parte de la solución y no parte del problema, ayudándonos a implementar todas las medidas que hemos puesto en marcha.

¿Cómo está el proceso de reforma de las pensiones?

Me consta que tanto el Ministerio de Inclusión como todos los participantes en el Pacto de Toledo están trabajando intensamente para que podamos tener cuanto antes un acuerdo que refuerce el sistema público de pensiones, que es la joya de la corona de nuestro estado de bienestar. Tenemos que seguir reforzándolo para garantizar pensiones dignas no solo ahora, sino dentro de 20 ó 40 años...

¿Reduciendo la cuantía de las pensiones o retrasando la edad de jubilación?

Son muchos los parámetros que determinan la evolución y sostenibilidad a largo plazo del sistema público de pensiones, y tenemos que analizarlos todos para reforzarlo. En este sentido, lo que hemos visto en nuestro país es que se está produciendo una progresiva aproximación de la edad efectiva de jubilación respecto a la edad legal de jubilación y ese es uno de los elementos importantes para determinar la fortaleza del sistema.

¿Es sostenible el sistema de pensiones?

Sí, sí. Por supuesto. Claro que es sostenible. Lo que tenemos que hacer es reforzarlo y trabajar en diferentes líneas para garantizar que se puede proteger la capacidad adquisitiva de las pensiones dentro de 20 ó 40 años. Y ese es el trabajo que se está desarrollando dentro del Pacto de Toledo y espero que podamos llegar a un acuerdo pronto.

¿En qué momento se encuentran los proyectos de digitalización impulsados por su Ministerio?

En julio presentamos la Agenda España Digital 2025, con diez ejes para movilizar una inversión de unos 140.000 millones entre inversión pública y privada en los próximos cinco años. Creo que la transformación digital de nuestro país es una prioridad y puede ser uno de los factores que aumenten más la productividad y el crecimiento. Esto es evidente a la luz de la pandemia, que ha acelerado el proceso de digitalización de nuestra economía.