Boeing se topa ahora con problemas en varias piezas del 787 Dreamliner

Detecta fallos que deben ser reparados en el fuselaje de ocho aparatos y reconoce que algunas piezas no superaron sus estándares de diseño y fabricación

En paralelo a la investigación que Boeing abrió para analizar las causas de los accidentes de dos de sus aviones del modelo 737 MAX en los que murieron 346 personas y que desencadenaron la peor crisis de su historia, el diario “The New York Times” realizó una investigación a partir de docenas de entrevistas y la revisión de miles de documentos y correos internos sobre la compañía. La conclusión del trabajo periodístico fue que el fabricante estadounidense había descuidado sus procesos de producción en su planta de Charleston, inaugurada en 2009, en la que se produce otro de sus modelos estrella, el 787 Dreamliner. Año y medio después, los hechos han venido a darle la razón al prestigioso rotativo estadounidense. Tras los múltiples problemas con el 737 MAX, ahora en proceso de verificación para volver a estar en servicio, la compañía ha admitido ahora que ha detectado ciertos problemas con el fuselaje del 787 Dreamliner.

Según asegura el diario “The Wall Street Journal”, la compañía ha comunicado a la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) que ha fabricado ciertas piezas de este modelo en sus instalaciones de Carolina del Sur que no cumplían con sus propios estándares de diseño y fabricación.

Aunque el diario económico asegura que Boeing ha garantizado la seguridad de los aparatos pese a estas deficiencias, desde la FAA se está considerando una intensificación o aceleración de las inspecciones de este modelo que podría afectar a cientos de aparatos. Según un informe oficial al que alude la información del rotativo, la directiva podría incluir hasta 900 Dreamliner del millar que han sido entregados desde el año 2011.

Otros despidos

La información del “Journal” llega apenas unos días después de que Boeing informara de “dos problemas de fabricación” que afectan el fuselaje de ocho aviones 787 Dreamliner, motivo por el que ha pedido a las líneas aéreas que los habían adquirido que retiraran las naves del servicio para su reparación.

Boeing se enfrente a una crisis sin precedentes. La paralización de su flota de aviones 737 MAX tras dos accidentes en Indonesia y Etiopía y la crisis económica causada por la pandemia del coronavirus llevaron a la compañía a cuadruplicar sus pérdidas en la primera mitad de 2020. Para intentar enderezar el rumbo, el pasado abril, la compañía anunció que despediría a 160.000 trabajadores, un 10% de su plantilla, y en agosto adelantó que se planteaba aumentar los despidos hasta los 179.000. En un memorando interno publicado el 17 de agosto , el consejero delegado de Boeing, David Calhoun, indicaba que su plan de recortes consistía en “ampliar las reducciones totales de plantilla por encima del objetivo inicial del 10%” fijado en abril y “permitir a más trabajadores que quieran dejar la compañía hacerlo voluntariamente”.