La revolución del milisegundo: el 5G es Telefónica

La operadora de telecomunicaciones lanza su red de 5G para apuntalar su liderazgo digital y contribuir a la transformación digital que España afronta

Telefónica ha iniciado ya el despliegue de la conectividad 5G

Primero fueron las llamadas a través de dispositivos móviles. Luego se pudieron mandar ya mensajes de texto a través de esos aparatos inalámbricos. A continuación, permitieron navegar por Internet. Y después, esa navegación disparó su velocidad para que los usuarios disfrutaran de un auténtico Internet en sus terminales, suficientemente equipados ya para la era de los vídeos y de las retransmisiones en directo…

En apenas cuatro décadas, la telefonía móvil, desde aquella generación inaugural que hizo posible esas primeras llamadas, ha vivido una revolución constante. De cambio en cambio, de progreso en progreso, los saltos han resultado tan espectaculares y la experiencia para los clientes ha sido tan satisfactoria, que actualmente su presencia es absoluta en la vida de las personas.

Porque, sin duda, las telecomunicaciones y la tecnología van de eso, de las personas. Telefónica lo sabe, de ahí que su misión consista en hacer un mundo más humano conectando la vida de las personas. Y ahora da otro paso para conseguirlo con el lanzamiento de su red 5G, que viene para cambiar la vida de las personas y las empresas.

Clave para el futuro

El 5G no es únicamente una generación más, la quinta, en esa secuencia de avances tecnológicos en la telefonía móvil. Por sus características, por su potencia, el 5G es mucho más. “El 5G no es sólo una nueva generación de telefonía móvil. Es una revolución por sus aplicaciones prácticas para todos los sectores y porque permite ampliar la cobertura de ultra banda ancha en las zonas rurales y en la España vaciada. Con el 5G llegan multitud de beneficios transversales para sectores como el turismo, la energía, la automoción o la salud”, expone el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete.

Encendiendo su 5G, Telefónica participa en esa revolución con un papel protagonista con el que, además, apuntala su liderazgo digital. También le sirve para reforzar su vocación de servicio, porque su 5G llega en un momento clave para España, que afronta una retadora reconstrucción para superar los efectos económicos y sociales de la pandemia. Entre ellos, una transformación digital cuyo resultado será determinante para el futuro del país y que podrá contar con el 5G de Telefónica para encarar semejante desafío.

Si la compañía se volcó en salvaguardar las telecomunicaciones y la conectividad durante los meses del confinamiento para tratar de suavizar sus efectos, ahora sus redes también estarán a disposición de todos en la hora de la reactivación. Su compromiso no puede ser más claro ni ambicioso, puesto que se ha marcado como objetivo que su 5G llegue al 75% de la población antes de que finalice el año. Si hasta ahora la fibra óptica era Telefónica, por haber sido capaz de desplegar la mayor red de Europa, en adelante el 5G también será Telefónica.

“Telefónica vuelve a demostrar que es y será parte de la solución y motor de progreso económico y social de España”, asegura Álvarez-Pallete. Y añade: “Con el 5G llega un salto de nivel hacia la hiperconectividad, que cambiará el futuro de nuestro país. Esta es una oportunidad de oro para España lidere la cuarta revolución industrial y aproveche la mano tendida de Europa para el proceso de reconstrucción”.

Cobertura poblacional 5g 2020 Telefónica.TelefónicaLa Razón

Todo conectado como nunca

El enorme potencial del 5G se apoya en su capacidad disruptiva. Internet, nuestros móviles y nuestra relación con la tecnología vivirán una transformación monumental. El 5G será más veloz, menos latente, más inteligente, más fiable. Su rapidez llegará hasta los 10 gigabits por segundo (GBps), 100 veces más que el primer 4G y 10 veces más que sus posteriores versiones mejoradas (4G LTE).

Esta velocidad cohabitará con una menor latencia. El 5G alumbra la era del milisegundo, que pasará a convertirse en la verdadera unidad de medida temporal. Con esta quinta generación de tecnologías de telefonía móvil, la latencia, es decir, el tiempo de respuesta entre la petición y la recepción de información, se limitará a un milisegundo, a la milésima fracción de un segundo.

Y no, no es una cosa cualquiera, porque ese milisegundo lo cambia todo. Lo es todo cuando se trata de los vehículos autónomos, en los que uno o dos milisegundos se traducen en decenas de metros en una frenada e incluso en la capacidad de adelantarse a los peligros o accidentes. Lo mismo ocurre en las operaciones quirúrgicas en remoto y en otras aplicaciones similares en el campo de la sanidad, para las que el 5G representa un aliado poderosísimo porque, en definitiva, instaura el tiempo real. Es decir, la posibilidad de seguir lo que está ocurriendo como está ocurriendo y justo cuando está ocurriendo. Y claro, eso, cuando se trata de un quirófano, lo cambia todo.

Este tiempo real hará igualmente virguerías en el consumo de distintas alternativas de ocio. A los amantes del deporte les permitirá seguir las competiciones con una experiencia 360º que les hará sentir como si estuvieran en la pista, en el campo o en el circuito. Y a los aficionados del ‘gaming’ les ofrecerá unas prestaciones igualmente desconocidas en las partidas que disputen con participantes de cualquier lugar del mundo.

El 5G también trae la era de la hiperconectividad. Estaremos más conectados que nunca, no sólo entre nosotros, sino también con todos los dispositivos que nos rodean, que también quedarán unidos entre sí. Esta quinta generación supondrá ya el progreso definitivo del Internet de las Cosas (IoT), con decenas de miles de millones de objetos conectados y enteramente a nuestra disposición.

En los hogares, la domótica entrará en una nueva dimensión y podremos hacer un uso más eficiente de todos nuestros aparatos y electrodomésticos. Las ciudades podrán ser más sostenibles e inteligentes que nunca. Y las empresas podrán definir nuevos modelos productivos, sacar más partido a los servicios en la nube (‘cloud’), potenciar la robotización o impulsar la implicación de la inteligencia artificial en sus procesos.

Aplicaciones, usos, posibilidades. Todo un mundo que se abre de par en par gracias al 5G. Un mundo al que estaremos conectados cuando queramos y como queramos, por esa hiperconectividad ofrecida por la nueva tecnología. Una nueva era, la del milisegundo, que abre Telefónica para demostrar algo que va más allá de la velocidad y la latencia y que tiene que ver con una visión del mundo y de la necesidad de acometer los desafíos y las oportunidades con determinación y valentía. “Con el 5G, todo sucede en un milisegundo. Un milisegundo es mucho más que un nuevo tiempo de respuesta, es la respuesta de Telefónica a los nuevos tiempos”, remacha Álvarez-Pallete. Bienvenidos al 5G de Telefónica.