España se descuelga de la recuperación

Es la única gran economía europea que no crece. Lidera la caída en los índices en la OCDE. Fue el país de la UE que registró el mayor descenso en el ritmo de creación de empleo en el segundo trimestre. Fitch también empeora el PIB

La crisis ha golpeado con más fuerza a la economía española que a ninguna otra entre los grandes de Europa, por lo que se abre un escenario de ralentización en el crecimiento, situación que podría desembocar en una antesala de recesión si no se ponen los medios adecuados para evitarlo. Según la última lectura del índice compuesto de indicadores líderes (CLI), diseñado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para anticipar puntos de inflexión en la actividad económica durante los siguientes seis a nueve meses, España se situó en 93,2 puntos en agosto, 1,4 puntos menos que en el mes de julio, que alcanzó los 94,6 enteros, y dos décimas peor que los 94,8 de junio. Una significativa caída, la primera tras el desplome vivido en el punto álgido de las restricciones para contener la pandemia en el mes de abril, cuando la lectura del índice embarrancó hasta 91,7 puntos.

Estos datos son especialmente negativos si se comparan con la media de la OCDE, que se situó en agosto 98,3 puntos, tres décimas más que en julio, pero todavía por debajo del nivel de 100 que marca la media del largo plazo. De los 39 países analizados por separado –cuyo análisis no contó con datos actualizados al mes de agosto en algunos casos–, España fue el país con el nivel más bajo, y a años luz de los 100,54 que tuvo en septiembre de 2019.

El mes pasado, la OCDE ya alertó de que España estaba mostrando «signos de desaceleración» en comparación con el «fortalecimiento continuado» observado para el conjunto de la OCDE y de la zona euro. Un tirón de orejas que no ha servido para rectificar, pese a que el organismo reconoce en su nuevo informe de que «aunque los índices de la OCDE en agosto continuaron fortaleciéndose tras los mínimos de la crisis, el ritmo de la recuperación se ha ralentizado y los CLI siguen por debajo de los niveles registrados antes del brote del virus».

Sin embargo, en el caso español los datos se diferencian en exceso del resto de grandes economías europeas, que experimentaron mejorías, leves pero generalizadas. Alemania, la locomotora de la UE, registró una lectura de 99,4 puntos, tres décimas más que en julio. Francia avanzó una décima, hasta los 97,3 enteros, e incluso Italia, el país más golpeado por la pandemia, se aceleró tres décimas, hasta situarse en 97,6 puntos. Respecto al resto de grandes economías pertenecientes a la organización, Canadá se situó en 98,9 puntos, tres décimas más; Japón avanzó hasta 98,9, cuatro décimas más; Reino Unido experimentó un alza de otras cuatro décimas, hasta 99,3 puntos, y Estados Unidos cerró el mes en 97,6 enteros, frente a los 97,2 de julio.

Pese al pequeño parón en el crecimiento, la OCDE quiso lanzar un mensaje de prudencia, instó a interpretar con «prudencia» sus cifras, ante la «incertidumbre persistente» en la evolución de la pandemia y de las medidas que podrían cada uno de los países ha decidido aplicar para contenerla. Eso sí, advirtió de que , los indicadores se mantienen muy por debajo de los niveles registrados antes del impacto del coronavirus. También recordó que los indicadores compuestos avanzados no sirven «para cuantificar el grado de recuperación de la actividad o de retroceso», sino «la fuerza de las inflexiones en el ciclo económico, tanto al alza como a la baja».

Otro de los indicadores oficiales publicados ayer tampoco otorgó buenas noticias para nuestra economía. España fue el país de la UE que registró el mayor descenso en el ritmo de creación de empleo en el segundo trimestre y la mayor caída en las horas trabajadas, según los datos publicados este martes por la oficina de estadística europea Eurostat.

En concreto, España se anotó un retroceso del 7,5% en el empleo en el segundo trimestre de 2020 respecto al primero, líder del furgón de cola junto a Irlanda (-6,1%), Hungría (-5,3%) y Estonia (-5,1%). Además, la tasa española está muy por encima de la registrada en la UE (-2,7%) y en la eurozona (-2,9%). En comparativa interanual, España también fue el país con mayor descenso porcentual, un 7,6%. Tampoco llegaron muy buenas noticias en cuanto a las horas trabajadas –un fiable indicador de la tendencia del empleo–. Descendieron un 21,4% en el segundo trimestre respecto al primero, siendo la mayor caída de la UE.

La estadística de Eurostat incluyó también datos detallados del PIB del segundo trimestre, que ya lo dio a conocer la oficina europea. España se mantiene como el país europeo en el que más cayó el PIB respecto al primer trimestre, un 18,5%. En la UE, la caída fue del 11,4%, y en la eurozona, del 11,8%.

Fitch puso broche a un mal día para nuestra economía. La agencia de calificación crediticia empeoró de nuevo sus previsiones macroeconómicas para España. Consideró que el PIB experimentará una contracción del 13,2% en 2020, frente a la caída del 9,6% que esperaba en junio.