Déficit de 30.000 millones este año en las pensiones contributivas

La Seguridad Social echa la culpa del agujero a los «gastos impropios», pero un informe estima que solo con las cotizaciones tampoco se cubren las prestaciones

El 2% del Producto Interior Bruto (PIB). Ese es el déficit de la Seguridad Social que reconoció ayer el ministro José Luis Escrivá en su comparecencia ante la comisión del Pacto de Toledo. Esto significa una cifra cercana a los 24.000 millones de euros, un incremento del 55% respecto al 1,29% del pasado ejercicio. Sin embargo, el ministro defendió que el impacto de la crisis en las cuentas de la Seguridad Social es de naturaleza «genuinamente transitoria», aunque auguró que si no se implementan medidas para solucionarlo, en 2023, año en el que prevé que hayamos salido de la crisis, el déficit seguirá instalado en torno al 1,5% del PIB.

El titular de la Seguridad Social achacó el agujero del sistema social casi exclusivamente a los gastos impropios. Según detalló, en 2023 los gastos impropios serían del 1,6% del PIB. Este año alcanzarán los 22.800 millones, «una cifra similar al actual déficit, con lo que las cuentas quedarían prácticamente en equilibrio sin ellos», defendió.

Sin embargo, otras opiniones estiman que las cotizaciones no no generan suficientes ingresos ni siquiera para hacer frente al pago de las pensiones contributivas. Así lo señala el Observatorio de Pensiones de la consultora Willis Towers Watson publicado ayer, que eleva el déficit contributivo de la Seguridad Social en el segundo trimestre hasta los 26.650 millones de euros debido a la pandemia del coronavirus. Según sus estimaciones, la reducción de ingresos por cotizaciones entre abril y junio ha provocado un incremento exponencial del déficit, hasta situarlo el 2,1% del PIB, una subida de cinco puntos respecto al primer trimestre del año (1,71 %). Y la situación apunta a un empeoramiento por culpa de los rebrotes y el hundimiento de sectores estratégicos, como el turismo, que provocó la pérdida de 750.000 cotizantes en julio –cifra que volverá a aumentar con el fin de la campaña estival–, por lo que el déficit contributivo seguirá elevándose hasta alcanzar, en valores absolutos, un máximo histórico de 30.000 millones.

Por otro lado, ya se había anunciado que se estaba trabajando en ello, pero Escrivá lo confirmó ayer: los autónomos cotizarán en relación con sus ingresos reales y no como con el actual sistema de tramos. Su departamento y la Agencia Tributaria llevan meses trabajando y ya tienen una propuesta cerrada que se presentará en un tiempo «relativamente inmediato» para desarrollar el cambio desde una estrategia por tramos hasta lograr «de forma gradual» una cotización por ingresos reales con un modelo «sostenible» en el tiempo.

Asimismo, el Gobierno quiere que se retarde la jubilación lo más posible, y para ello ya está preparando un plan de bonificaciones e incentivos fiscales que inviten a posponer el retiro de forma voluntaria más allá de la edad legal. El objetivo es terminar con la sangría de las jubilaciones anticipadas, que según sus cálculos aumentaron hasta el 16% del total en 2019, una tendencia «creciente e insostenible».