¿Los españoles realmente quieren teletrabajar?

Estos son los principales argumentos a favor y en contra del teletrabajo

Una mujer teletrabajando en su casaEnric FontcubertaEFE

A favor

Al 84% de los españoles les gustaría teletrabajar dos o tres días a la semana, según una encuesta de la Cámara de Comercio de España. La mejora del bienestar inclina la balanza hacia el sí.

Menos tiempo y dinero perdido en transporte

Suprimir los minutos u horas de desplazamiento al puesto de trabajo es uno de sus grandes atractivos. Esto supone además un ahorro en gasolina o en billetes de transporte público y en comida, ya que se reducen o suprimen las comidas fuera de casa.

Más eficiencia

Fomenta modelos basados en objetivos de carga de trabajo y no en un horario concreto. La efectividad puede dejar de depender de estar unas horas concretas frente al ordenador. Por ejemplo, algunos padres trasladan una parte de sus horas de trabajo a la noche cuando los niños ya están durmiendo, algo que no podrían hacer con un horario de oficina al uso.

Momentos en familia

Permite una mayor adaptación a las necesidades familiares. En consecuencia, aumenta la conciliación y calidad de vida. De hecho, el teletrabajo es un derecho del trabajador para conciliar la vida familiar y laboral, según recoge el artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores. En los casos en los que sea posible, la empresa debe facilitar esta modalidad u ofrecer otras alternativas de conciliación

En contra

Tras la agobiante experiencia de teletrabajar durante confinamiento, muchos españoles quieren dejar esta modalidad de trabajo apartada al comprobar que las promesas de mejora caían en saco roto.

Jornadas interminables

Los malos hábitos de las horas extra sin pagar se han trasladado al teletrabajo. El confinamiento redujo la vida social y con ello desapareció el derecho a la desconexión digital. Un estudio publicado por GlobalWebIndex constata que el 74% de las personas que teletrabajan revisa el correo electrónico fuera del horario laboral, frente al 59% de los que no trabajan desde casa. Además, corrobora que desde el confinamiento, la jornada laboral empieza antes. Una tendencia que se ha perpetuado con el paso de los meses.

Escaquearse del trabajo

Algunos empresarios consideran que les perjudica, ya que fomenta la picaresca para trabajar menos horas. Además, España es un país cuya economía depende en gran parte del sector servicios en el que este modelo no se puede aplicar en buena parte de los casos.

Vida personal y laboral unidas

Los hogares se han convertido en nuevas oficinas. Esto puede desdibujar la línea que separa la vida personal y laboral, aumentando los conflictos familiares, así como la monotonía y el aislamiento social.