La UE blinda sus sectores estratégicos a inversiones extranjeras sospechosas

Los países miembros están obligados a informar de cualquier dinero exterior que se invierta en sus territorios en tecnología, telecomunicaciones, transporte, defensa o investigación, entre otras

La Unión Europea quiere poner freno a la inversión extranjera sospechosa en sus sectores más estratégicos. Para ello, a partir del próximo domingo, los países miembros deberán informar a la Comisión Europea y al resto de Gobiernos de cómo supervisan las inversiones extranjeras directas en su territorio al entrar en vigor el marco para coordinar acciones sobre transacciones del exterior que puedan entrañar un riesgo. La regulación sobre la supervisión de inversiones directas extranjeras de la UE fue adoptada en marzo de 2019 y empezará a aplicarse de manera plena a partir del 11 de octubre. Esto implica que los Estados miembros deberán notificar a la Comisión sobre sus mecanismos de supervisión nacionales, a fin de intercambiar información y análisis que permitirían a Bruselas “reaccionar rápidamente” en caso de que alguna de esas inversiones suscite preocupación, emitiendo una opinión.

La intención de Bruselas es hacer un seguimiento a inversiones en sectores o proyectos críticos para la UE, como las telecomunicaciones, el transporte o la defensa. También tener conocimiento de una inversión que podría “socavar” un proyecto o programa de interés para toda la Unión, como puede ser dedicado a la investigación Horizonte 2020 o el de navegación por satélite Galileo. “Tenemos que seguir abiertos a la inversión. Pero sin que amenace nuestra seguridad y el orden público”, indicaron fuentes comunitarias, que también recordaron que la regulación se basa en el principio de no discriminación por país de origen o inversor, y que el marco europeo viene a llenar huecos que dejaban los mecanismos nacionales de supervisión de inversiones directas extranjeras.

El objetivo final es ayudar a que los países intercambien información “clave a la hora de tomar decisiones” sobre inversiones que puedan afectar “por su envergadura” a otros Estados miembros, apuntaron las mismas fuentes, que matizaron que no se tendrá obligación de informar sobre transacciones específicas que estén bajo escrutinio. La Comisión Europea dejó claro que la UE es uno de los destinos “más abiertos del mundo” a las inversiones extranjeras directas, que acumulaban 6.441 millones de euros a finales de 2017 y daban empleo directo a 16 millones de personas en la Unión.