El nuevo Concorde ya está aquí

Boom Supersonic presenta su prototipo que volará en pruebas a partir de 2021 para recuperar los vuelos supersónicos

Una tarde del 25 de julio del año 2000, una pequeña pieza de 3 centímetros de ancho y 43 de largo provocó el accidente que marcó el principio del fin del Concorde y de los vuelos comerciales supersónicos. Tres años después, el 26 de noviembre de 2003, el “gran pájaro blanco” realizó su último viaje y se convirtió en leyenda de la aviación.

El Concorde será irrepetible como precursor del glamour y la exclusividad en el transporte aéreo supersónico. Pero el camino de los vuelos ultra rápidos que abrió sí que va camino de ser emulado por varias compañías. Y una de ellos avanza con paso decidido: Boom Supersonic. La firma norteamericana acaba de presentar en Denver su avión de pruebas XB-1. Bautizado como “Baby Boom”, se trata de un prototipo a escala 1|3 de su modelo supersónico Overture, que la compañía espera empiece a volar comercialmente en 2029.

Antes, el XB-1 servirá de banco de pruebas para comprobar que la fabricación de su hermano mayor es viable y la vuelta de los vuelos supersónicos comerciales, segura. Para descubrirlo, el “Baby Boom” alzará el vuelo el año próximo en el desierto de Mojave (California) con solo un tripulante a bordo, su piloto. Allí, los técnicos de Boom comprobarán cómo se comporta al alcanzar velocidades de 1,3 veces la del sonido, el límite hasta el que podrán llevarle sus tres motores diseñados por General Electric. El aparato ofrecerá también las primeras respuestas a dos de los desafíos que fueron santo y seña del Concorde: el consumo y el ruido. El aparato diseñado por Francia y Reino Unido era una auténtica trituradora de queroseno que inundaba los cielos de emisiones de CO2. Para la cuestión del combustible, Boom se ha aliado con la compañía Prometheus, que promete una tecnología casi de ciencia ficción. La firma asegura que es capaz de separar el CO2 del aire y usar electricidad limpia para transformarla en gasolina, diésel y combustible para aviones. La electricidad se generaría con fuentes alternativas, con lo que no habría ninguna generación de CO2 en el proceso. Para amortiguar el “estampido sónico”, la brutal explosión que provocaba el Concorde cuando saltaba a la velocidad del sonido, Boom está probando nuevos materiales que lo aminoren y ha prometido que sus aviones sólo volarán a tal velocidad sobre los océanos.

Si las pruebas salen bien, el siguiente paso de Boom será la construcción del Overture, un aparato de 60 metros de largo con capacidad para transportar a entre 65 y 88 pasajeros y que, según sus previsiones, volará el doble de rápido que un avión comercial promedio gracias a los propulsores que, en este caso, fabricará Rolls-Royce. La firma americana asegura que sus aviones supersónicos tendrán la capacidad para viajar de Nueva York a Londres, normalmente un vuelo de 7 horas, en solo tres horas y media; o de Los Ángeles a Sidney, generalmente un viaje de 15 horas, en 6 horas y 45 minutos. Comprobarlo, eso sí, no será sencillo. Cada billete tendrá un coste que se aproximará a los 5.000 dólares.

Aunque se trate sólo de un proyecto, Boom ya tiene pre-reservados aviones tanto por parte de Japan Airlines como de Virgin Atlantic, que también está desarrollando su propio prototipo supersónico.