El tímido repunte del consumo doméstico se frena en octubre

El gasto de tarjetas y la retirada de efectivo caen un 15%, según detecta CaixaBank. Desciende en todos los apartados salvo en artículos de primera necesidad

El consumo, uno de los pilares sobre los que debería sustentarse la recuperación en nuestro país, dio un paso atrás en la primera semana de este mes de octubre, un mes que debería ser clave para mostrar el rumbo económico español hacia el año 2021. Si esta semana el Gobierno empeoraba sus previsiones de abril, y llevaba la caída del PIB hasta el -11,2% y la del consumo al -12,6%, con una subida del paro hasta el 17,1%, para el conjunto del año –un descalabro histórico–, surgen ya nuevos datos y análisis que las critican abiertamente por optimistas. Si a ello añadimos que Moncloa prevé que en 2021 nuestra economía crezca un 7,2% gracias a una mejoría en el consumo del 8,3%, las dudas se agrandan.

Precisamente, el último dato aparecido en ese sentido, y quizá de los más directos para detectar el verdadero pulso de la economía, lo aporta el Monitor semanal sobre consumo doméstico elaborado por CaixaBank Research y BPI Research en base al gasto realizado con sus tarjetas. Entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre, el gasto total realizado por las tarjetas españolas y extranjeras en terminales de puntos de venta (TPV), los dispositivos usados en los establecimientos comerciales, más la retirada de efectivo en sus cajeros, cayó un 15% interanual.

Los registros analizados por CaixaBank constatan «un deterioro del consumo doméstico más pronunciado de lo esperado», debido por un lado a las nuevas restricciones de la movilidad para controlar los rebrotes de la pandemia, y por otro a la «tendencia a la baja durante las últimas semanas del consumo turístico doméstico y del gasto en ocio y restauración». Así, el gasto en este último capítulo cayó un 11% interanual, dato «significativamente peor» que la media de agosto y septiembre (0% los dos meses), mientras que el turismo doméstico lo hizo un 38%, después de haberse reducido un 12% y un 21% en los meses precedentes.

Por su parte, la retirada de efectivo con tarjetas españolas se desplomó un 20% interanual, seis puntos porcentuales más que en septiembre, mientras que el e-commerce se anotó una caída del 7%, cuando en agosto había remontado un 6% para caer un 1% el mes pasado.

El único apartado que sigue aumentando a ritmos de dos dígitos es el consumo en productos de primera necesidad. La semana en cuestión lo hizo en un 25%, después de experimentar subidas de un 44% en marzo, un 54% en abril o un 57% en mayo. Todo lo contrario a los baremos del gasto de extranjeros, que cayó nada menos que el 68% interanual. Por otro lado, los TPV de la entidad detectaron que el número de comercios inactivos –los que no registraron facturación– se mantuvo en el 5% del total esos días.

La recuperación se estanca

Otro análisis publicado esta semana lleva por significativo título «¿El enfermo de Europa?» y corre a cargo de Freemarket Corporate Intelligence, presidida por Lorenzo Bernaldo de Quirós. En su amplio informe, la consultora resalta los «rasgos diferenciales significativos» de nuestra economía respecto a la de la mayoría de sus socios europeos, acentuados por «el fuerte rebrote de la pandemia que empeora de manera significativa las expectativas de las familias, de las empresas y los mercados en el corto-medio plazo».

Asegura también que el repunte de actividad que se produjo en julio «se ha ralentizado en el transcurso del verano, trayectoria que persistirá y se acentuará hasta finales de 2020» y empeora las previsiones del Banco de España y del Gobierno para situar la contracción alrededor el 14,5%. «No existen fundamentos sólidos para que se produzca una reactivación en los trimestres venideros conforme a lo esperado por el Gobierno", asegura categóricamente.

¿Por qué? De entrada, dice el informe, “la creciente incertidumbre sobre la situación sanitaria, el deterioro de las perspectivas de empleo, la erosión de la riqueza financiera e inmobiliaria de las familias, su alto endeudamiento se traducirá en un aumento de su tasa de ahorro”. Y tampoco ve motivos para esperar un relanzamiento de la inversión privada, dadas las quiebras empresariales ya materializadas y el descenso de la demanda.

Por tanto, la “hipótesis de una vigorosa recuperación” en el tercer trimestre “no se producirá”, según Freemarket, que incide en que la trayectoria de la economía nacional no solo es más intensa que la registrada en el resto de industrializadas, sino que la salida va a ser “menos intensa y más lenta” que la de la OCDE en su conjunto. Los últimos PMIs de las Manufacturas y de los Servicios, que miden el nivel de actividad de estos sectores, “potencian” el diagnóstico, según la consultora, por su carácter predictivo. “En ambos se observa con claridad cómo el repunte del mes de agosto se vio seguido por una significativa desaceleración en septiembre que con toda seguridad continuará en los meses venideros”, asegura.