Hachazo fiscal: 8.000 millones más de impuestos en 2021 y 2022

El embrión del primer presupuesto de Sánchez e Iglesias contempla una subida impositiva para las clases bajas y altas, con tasas a los refrescos, a los envases de plástico y al IRPF

Las líneas maestras de los que pueden ser los primeros presupuestos de la coalición socialcomunista, que ha tenido que tragar con las prorrogadas cuentas de Cristóbal Montoro, inmutables desde que en 2018 Sánchez tumbara el Gobierno de Rajoy, están ya negro sobre blanco. Y, como se preveía, el plan presupuestario para 2021 que ayer remitió el Gobierno a Bruselas contiene una subida impositiva superior a los 6.000 millones para el año próximo y de 2.323 millones para 2022. Serán los contribuyentes los que, directa o indirectamente y después de sobreponerse a la crisis, se rasquen los bolsillos una vez más. Hasta 8.300 millones más a pagar al Fisco. El Gobierno prevé aumentar en 33.447 millones de euros los ingresos públicos respecto a 2020. Buena parte de ese histórico incremento de la recaudación corresponde al despegue de la actividad económica, que repuntará un 7,2% desde la caída del 11,2% del PIB prevista para este año.

La otra parte de estos ingresos provendrá del conjunto de nuevas medidas fiscales que comenzarán a funcionar y de la nueva Ley contra el Fraude fiscal. En total, el Gobierno estima que el Fisco recaudará 6.847 millones en 2021 por ambos conceptos y 2.323 millones en 2022. Descontados los 828 millones que el Estado pretende recaudar con la lucha contra el fraude fiscal, la subida impositiva para 2021 supera los 6.000 millones. En 2021, se aplicará el Impuesto sobre los Servicios Digitales, la llamada «tasa Google», que prevé recaudar 968 millones, y el Impuesto sobre Transacciones Financieras, la «tasa Tobin», cuyo impacto previsto es de 850 millones. Así pues, el resto de la recaudación adicional, 4.200 millones, provendrá de nuevos impuestos.

Entre ellos, el embrión de los posibles primeros presupuestos de Sánchez contempla la subida del 10% al 21% en el IVA de las bebidas azucaradas, que con el pretexto «sanitario» para mejorar la salud pública impactará en mayor medida en las rentas más bajas. La recaudación prevista en 2021 por esta tasa a los refrescos es de 340 millones de euros y de 60 millones en 2022. También se impulsará la fiscalidad medioambiental, con la creación del Impuesto sobre Envases de Plástico de un solo uso, que ya ha superado el trámite de información pública, y que estima una recaudación para el próximo año de 491 millones para el próximo año 2021.

¿Subida al diésel?

Hasta completar esos 4.200 millones de recaudación por el incremento de la presión fiscal aún quedan por detallarse otras subidas impositivas como la posible subida de la fiscalidad a los planes de pensiones privados o del IRPF a las rentas más altas. Tampoco es descartable la subida del diésel o la supresión de la exención a la educación privada y a la sanidad privada, menos probable para evitar la saturación de los servicios públicos de salud.

Aunque el plan presupuestario no detalla el resto de las subidas impositivas sí hace referencia a su ámbito de actuación. Así, se introducen un conjunto de medidas en el ámbito de la fiscalidad verde que generarán un incremento de la recaudación de 1.311 millones en 2021 y de 50 millones en 2022. Asimismo, se incrementan los impuestos directos, sin especificar a qué tramos, con un impacto recaudatorio de 550 millones en 2021 y 1.998 millones en 2022, y también los impuestos indirectos, con un impacto de 1.509 millones en 2021 y 215 millones en 2022.

En definitiva, la ratio de ingresos sobre el PIB se situará en 2021 en el 40,3%, frente al 41,7% de 2020, un descenso de la ratio que se explica por el mayor aumento del PIB el próximo año, ya que en términos absolutos los ingresos en 2021 se incrementarán en esos 33.447 millones de euros. Por su parte, la ratio de gasto sobre PIB pasará del 53% en 2020 al 48% en 2021, aunque en términos absolutos supondrá 2.419 millones más en un año en el que los fondos europeos y las transferencias extraordinarias a comunidades autónomas y Seguridad Social elevarán el techo de gasto a un récord de 196.097 millones.

Déficit astronómico

El documento recoge que el déficit en 2021 se situará en una tasa de referencia del 7,7% del PIB desde el 11,3% previsto para este año. Como adelantó la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el Estado aprobará unas transferencias extraordinarias de 18.396 millones de euros para la Seguridad Social y de 13.486 millones para las Comunidades Autónomas con vistas a reducir el déficit de estos subsectores. De esta forma, la tasa de referencia final de la Administración Central será del 5,2%, la de las autonomías del 1,1%, la de la Seguridad Social del 1,3% y la de las entidades locales del 0,1%.

El plan presupuestario para el próximo año detalla el impacto de las medidas aprobadas por el Gobierno este año para hacer frente a los efectos económicos de la pandemia, por un total de 210.910 millones, incluyendo distintas líneas de avales y garantías por valor de 144.400 millones. Se suman 65.588 millones en medidas para las empresas y los colectivos más vulnerables.

El plan recoge también las estimaciones macroeconómicas del Gobierno ya publicadas, que apuntan a una caída del PIB del 11,2% este año, con un repunte del crecimiento del 7,2% para 2021, una cifra que podría alcanzar el 9,8% cuando se incluya el impacto del Plan de Recuperación «que aportará un mayor dinamismo de la inversión, el consumo privado, las exportaciones y el empleo». La tasa de paro se reducirá hasta el 16,3% el año que viene, frente al 17,1% previsto para el cierre de 2020. Estos planes dependerán de la evolución de la pandemia, como reconoció ayer mismo la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, quien admitió que existe «el riesgo de que la duración de la pandemia pueda tener un efecto más estructural en términos de solvencia empresarial, o en términos de desempleo de los trabajadores que están en ERTE».