Iglesias se impone: el Gobierno regulará el precio de los alquileres

Los Presupuestos se aprobarán hoy tras retirar Podemos su veto al filo de la medianoche

La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2021 está a punto de convertirse en el guion perfecto de un auténtico culebrón venezolano, salpimentado con todos sus ingredientes. No falta ni uno. Celos, intrigas, traiciones, ambiciones desmedidas, afán de protagonismo y unos egos de sus protagonistas que no caben todos juntos en la misma pantalla de cualquier filmoteca. Al menos eso es lo que piensan algunos miembros del Gobierno consultados por LA RAZÓN, que este lunes no podían por menos que expresar su perplejidad al ver cómo los de Pablo Iglesias advertían por la tarde de la ausencia de acuerdo en torno a los Presupuestos Generales del Estado de 2021 y mantenían su amenaza casi hasta el filo de la medianoche. Esta confirmación de inexistencia de consenso se producía horas después de que el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara en la Conferencia de Presidentes, reunida en el Senado, a bombo y platillo que había fumata blanca en el Consejo de Ministros de este martes para las cuentas públicas de 2021, las primeras de su Gabinete que, en principio, parecen que pueden ver la luz en el Congreso de los Diputados a finales de diciembre o a principios de enero.

Fuentes gubernamentales no ocultaron a este periódico su asombro ante la situación de incertidumbre generada por el órdago lanzado por Unidas Podemos a última hora, al tiempo que achacaron su reacción desmedida al anuncio realizado por el presidente en la Cumbre de líderes autonómicos a «un auténtico ataque de cuernos».

En principio, PSOE y Podemos habían pactado la comparecencia de sus máximos responsables de filas en una breve declaración institucional a primera hora de la mañana del martes para anunciar el visto bueno del Consejo de Ministros a los Presupuestos Generales del Estado de 2021, cruciales para que España remonte la recesión económica en la que está inmersa por la pandemia del coronavirus y cruciales igualmente para garantizar la supervivencia inmediata del propio Ejecutivo de coalición de Sánchez e Iglesias. Sin embargo, los asesores del jefe del Gobierno perfilaron su agenda pública del lunes y los mensajes a divulgar para que el dirigente socialista brillara en solitario y, por tanto, con luz propia en un anuncio tan trascendental, sin medir convenientemente las consecuencias que semejante gesto podía tener, como así fue. Según Sánchez lanzó las campanas al vuelo sobre la nueva buena de las cuentas públicas, Iglesias se empleó a fondo para que cesaran en su repicar.

En estos últimos meses, Iglesias ha ido imponiendo todas y cada una de sus condiciones al equipo económico de Sánchez a cambio de su imprescindible apoyo a los Presupuestos, como socio que es de Moncloa. Ha sabido vender caro su voto. Así, el vicepresidente segundo del Gobierno ha colado su reforma fiscal, que supone un alza generalizada de los impuestos a todos los contribuyentes, la subida de las nóminas de los pensionistas y de los funcionarios el 0,9%, cuando los salarios de los trabajadores de la empresa privada han bajado una media de un 15%... Los socialistas han ido asumiendo como propios todos los puntos puestos encima de la mesa por los de Podemos.

Sin embargo, los de la formación morada rompieron este lunes el consenso con sus socios de coalición gubernamental con la excusa de la falta de mejoría del IMV (Ingreso Mínimo Vital), que el Ejecutivo negocia desde hace semanas con todos los grupos parlamentarios, incluido Podemos, y de la ausencia de la inclusión en los Presupuestos de la regulación del precio del alquiler de las viviendas, algo que el martes pasado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aseguró que tendría su fiel reflejo en las cuentas de 2021.

Estas desavenencias provocaron que este lunes la agenda pública de la semana del presidente permaneciera en blanco al albur de los vaivenes de otros. Pasadas las once de la noche el PSOE cedía en el control del alquileres –se regulará el precio fijando topes en un plazo de cuatro meses– y facilitará aún más el acceso al Ingreso Mínimo, posibilitando así un acuerdo que hoy tendrá su reflejo en los primeros Presupuestos de la coalición socialcomunista. Los socialistas dieron su mano a torcer a última hora de la noche en la regulación de los alquileres, en contra de la voluntad del ministro de Transportes, partidario de esperar a que se despejen los nubarrones sobre la economía española antes de regular los arrendamientos.

El objetivo es que el Gobierno dé su visto bueno a las vitales cuentas de 2021 para que puedan comenzar su tramitación parlamentaria y entren en vigor a principios de enero. Este calendario conllevara implícita una prórroga automática por cuarta vez consecutiva de los Presupuestos Generales del 2018, los últimos elaborados por el Gobierno del Partido Popular y que se convertirán, sin duda, en los más longevos de la democracia.

Tras los encontronazos de última hora de los dirigentes de Podemos y del PSOE, el Gobierno aún tendrá que recabar más apoyos parlamentarios para que estas cuentas comiencen su andadura en enero. De su aprobación dependerá que Bruselas conceda a España 70.000 millones de ayudas a fondo perdido para la recuperación de nuestra economía postcovid-19. Estos Presupuestos son clave para la economía española, azotada por un tasa de paro que amenaza con situarse en el 20% de la población activa, y atenazada por un déficit público que superará este año el 11% del PIB y el próximo ejercicio el 7,7%, así como por una deuda pública por encima del 120% del PIB.