Los Presupuestos que nadie se cree

La UE empeora la previsión de crecimiento del Gobierno de Sánchez en 37.500 millones entre 2020 y 2021. La Airef cuestiona las cuentas por optimistas y alerta del riesgo de que la recesión mute en depresión

Las previsiones de la Comisión Europea son un duro varapalo para España. En la imagen, Bruselas, sede de la Comisión.Virginia MayoAP

En tan sólo una semana desde su aprobación, los Presupuestos del Estado de 2021 se han convertido en papel mojado. Ningún organismo público ni privado les da carta de credibilidad por edificarse sobre unos cimientos, la previsión de crecimiento de la economía en 2021, excesivamente optimistas y, por tanto, endebles que lastran las cuentas antes de que entren en vigor. Después de que este miércoles el gobernador del Banco de España enmendara la plana al equipo económico de Sánchez, al cuestionar estos Presupuestos, este jueves le ha tocado el turno a la Comisión Europea. Según sus últimas previsiones, nuestro país sigue siendo el más golpeado de todos los de la UE y el PIB sufrirá este año una severa contracción del 12,4%, algo más de un punto superior a lo estimado por Hacienda. El Ejecutivo comunitario prevé que la recuperación se ralentice y se reparta en los dos próximos ejercicios.

De acuerdo a estas estimaciones, la economía española crecerá un 5,4% en 2021, dos puntos por debajo de la estimación de Hacienda y 4,4 puntos inferior a la previsión del Gobierno español si se tiene en cuenta el impacto de los 27.000 millones de anticipo de fondos europeos que recibirá nuestro país. En total, la UE espera 37.500 millones menos de crecimiento del PIB en dos años frente a los cálculos de Sánchez. Mientras el Gobierno ya ha contado con este adelanto en la elaboración de sus cuentas, este jueves la UE ha llegado a un acuerdo sobre el mecanismo para supeditar estos fondos al Estado de Derecho, lo que allana el camino para poner en marcha los mismos por 750.000 millones.

La Comisión pronostica un alza del PIB del 4,8% en 2022. Por tanto, no será suficiente para recuperar los niveles previos al comienzo de la pandemia y, según sus cálculos, tres puntos del PIB se quedarán por el camino. España se sitúa en cabeza del descalabro económico y supera de manera holgada las cifras de Italia (9,9), Francia (9,4%) y Alemania (5,6%). En sus anteriores previsiones económicas de julio, Bruselas pronosticaba una caída de nuestra economía del 9,4% y una recuperación el año siguiente del 7%. Los rebrotes del coronavirus y la consiguientes cuarentenas impuestas por los países europeos a los viajeros provenientes de nuestro país han aguado los pronósticos más optimistas de intentar salvar el verano.

Para realizar estas previsiones económicas, la UE no ha tenido en cuenta el fuerte e inesperado repunte del tercer trimestre, lo que hace que el Gobierno español las tache de obsoletas. Además, tampoco ha contabilizado las medidas de confinamiento puestas en marcha a finales de octubre en la gran mayoría de los países europeos. La fortísima contracción del PIB tendrá su efecto en el paro, uno de los talones de Aquiles de España. Pese a los ERTE, «la destrucción de empleo hará que la tasa de paro suba al 16,7% en 2020 y al 17,9% en 2021, cuando está previsto que los ERTE se acaben». Las finanzas públicas tampoco salen bien paradas, con un déficit del 12,2% en 2020, que bajará hasta el 9,6% el año que viene, frente a una previsión del Gobierno del 7,7%. Mientras, la deuda pública este año engordará hasta el 120%.

Daños estructurales

Si la UE no da crédito a las previsiones del Ejecutivo español, tampoco lo hace la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que cuestiona las cifras de los Presupuestos de 2021 por basarse en una previsión de recuperación económica «optimista». Así lo ha advertido su presidenta, Cristina Herrero, durante su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados. A su juicio, sobre la economía sobrevuela una «excesiva incertidumbre y volatilidad, que hacen que la recuperación sea aún incompleta y desigual por sectores, autonomías y grupos poblacionales», debido a que el impacto de la segunda ola del coronavirus a final de este año y comienzo del siguiente repercutirá negativamente en la reactivación, aproximándola más al escenario pesimista, de los tres que maneja esta institución, de una estimación de crecimiento del PIB del 3,8%.

Este escenario pesimista se fundamenta en la adopción de un confinamiento de la población similar al aprobado en marzo pasado para combatir esta segunda ola. Estos tres escenarios no tienen en cuenta el impacto positivo en el PIB de la percepción de 27.000 millones. Eso es así porque Herrero cree muy ajustado el calendario de llegada de los mismos, que retrasa hasta mitad del próximo año y, por tanto, cuestiona que se puedan gastar, amén de la incertidumbre que pesa, a su juicio, sobre la elección de los proyectos. De ahí que prevea un efecto neutro de los fondos europeos sobre el déficit público, pese a que las cuentas contabilizan en términos de caja unos 6.000 millones de ingresos y unos 20.000 millones de gastos.

Además, baraja una estimación de déficit público para 2021 del 8% del PIB, tres décimas superior a la del Gobierno, como consecuencia de una recaudación inferior a 9.000 millones respecto a la prevista por el Ejecutivo. En este contexto, Herrero ha advertido de «los daños estructurales» que la crisis sanitaria puede provocar en las cuentas públicas. Uno de los principales riesgos actuales es que «la recesión mute en depresión de modo que en el futuro haya que hacer frente no sólo a una ratio de deuda pública más elevada, sino también a un mayor y más persistente déficit estructural». Por eso ha recomendado la adopción de una estrategia de consolidación fiscal una vez se formule el plan de recuperación de la UE, acompañado de un plan plurianual.

Defensa y pensiones, un riesgo para el déficit

La Airef realiza una relación pormenorizada de los riesgos para el déficit público en su informe sobre las líneas fundamentales de los Presupuestos de las Administraciones Públicas en 2021, dado a conocer este jueves. En concreto, advierte del riesgo que suponen las inversiones militares, «sobre las que no se ofrecen información». El informe destaca que las inversiones de modernización de Defensa «tendrán un impacto relevante en el déficit de los próximos años».Además, alerta contra un mayor gasto estructural por el sistema de pensiones que no se financie con ingresos adicionales, lo que provocará un alza «muy significativo del endeudamiento».