La UE pincha las cuentas infladas de Sánchez

Bruselas alerta sobre el endeudamiento excesivo de España. Pese a ello, ha dado luz verde los Presupuestos presentados

La ministra de Economía, Nadia Calviño, con el comisario de Presupuestos, Johannes HahnJennifer JacquemartEFE

Bula generalizada. El Ejecutivo comunitario dio ayer un aprobado general a todos los países europeos en la elaboración de sus presupuestos. De esta forma, el Gobierno de Pedro Sánchez ha pasado de manera holgada el examen de la Comisión Europea. Debido a la crisis sin precedentes desatada por la pandemia del coronavirus, Bruselas decidió activar por primera vez en su historia la cláusula de escape, que exime del cumplimiento de las reglas fiscales europeas. Ahora la máxima es todo lo contrario: barra libre para gastar todo lo posible con el objetivo de reactivar la economía antes de que sea demasiado tarde.

Pero tras la calma llegará la tempestad. Bruselas recomienda a nuestro país que controle su alta deuda y vuelva al redil cuando sea posible. «Teniendo en cuenta el nivel de deuda pública de España y los grandes retos de sostenibilidad a medio plazo antes del estallido de la pandemia de la Covid-19, es importante que España garantice que, a la hora de adoptar medidas presupuestarias expansivas, se preserve la sostenibilidad a largo plazo», reza el texto. Un aviso muy parecido llega a otras economías, que también estaban en números rojos antes de la pandemia, como Bélgica, Francia, Grecia, Italia y Portugal.

La Comisión Europea ha garantizado que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija las normas de déficit y deuda públicas estará metido en el cajón también durante 2021, pero sigue debatiendo cuándo volver a la normalidad y a qué ritmo. De hecho se mantiene abierto el debate sobre si los fondos que nuestro país recibirá del fondo de recuperación europeo a partir de esa fecha pueden estar condicionados a la vuelta a la sostenibilidad fiscal y no sólo al cumplimento de las recomendaciones del Ejecutivo comunitario en ámbitos como las pensiones o el mercado laboral. Por eso, Bruselas avisa a nuestro país de que hay que prepararse para el siguiente escenario. «Invitamos a España a revisar regularmente el uso, la efectividad y la adecuación de las medidas de apoyo y a estar preparada para adaptarlas según sea necesario a las cambiantes circunstancias», recuerda.

En sus últimas previsiones económicas, la Comisión Europea auguraba que nuestro país verá crecer su déficit público hasta el 12,2% del PIB este año –el más alto de la zona euro– y la deuda escalará hasta el 123,9% del PIB en 2022. El equilibrio entre gasto y ahorro no parece fácil. «Necesitamos medidas fiscales de apoyo focalizadas y temporales, así como reformas e inversiones bien elegidas que nos lleven a una recuperación sostenible e inclusiva», explicó ayer el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis.

A pesar de que documento desvelado ayer no pretende hacer sangre en un momento especialmente convulso, el informe preparado por los técnicos comunitarios sobre el presupuesto español vuelve a señalar dos de los talones de Aquiles habituales en las cuentas patrias: ingresos inflados y el socavón del gasto en las pensiones. Mientras España considera que podrá recaudar 850 millones de la tasa digital, Bruselas calcula 425. La diferencia es algo menor en cuanto a la tasa Google –968 millones frente a 800 millones–, pero vuelve a ser casi de la mitad sobre el nuevo plan para luchar contra el fraude –828 millones del Gobierno frente a los 425 de los cálculos de Bruselas–. Además los técnicos comunitarios recuerdan que volver a ligar la cuantía de las pensiones a la inflación «puede afectar la sostenibilidad fiscal y del sistema a medio plazo».

Teniendo en cuenta las debilidades de la economía española, el Ejecutivo comunitario también aprovechó la ocasión para anunciar que analizará con mayor profundidad «la persistencia de desequilibrios o su relajación», un examen adicional que también deberán pasar otros once países. Según el informe del Mecanismo de Alerta publicado ayer, «España entró en la crisis del Covid-19 con vulnerabilidades vinculadas al sector privado externo, la deuda pública y el desempleo elevado. Con la crisis, las ratios de deuda y el desempleo han aumentado, y los desafíos para la economía y el sector financiero han aumentado».

Además, en el caso español aún continúan las revisiones tras el paquete de rescate aprobado para auxiliar al sector financiero. En pleno baile de fusiones bancarias, Bruselas recuerda que “las medidas de apoyo de las autoridades  españolas y europeas han mitigado el fuerte impacto económico de la pandemia y los riesgos crediticios. Sin embargo, los desafíos para la economía y el sector financiero han aumentado”.