Hungría y Polonia se enrocan en su bloqueo al fondo de reconstrucción de la UE

Ambos países mantienen su veto un día después del ultimátum de la UE, que insiste en dejarles fuera si no ceden

Banderas europeas ondean al viento en al sede de la Comisión Europea en Bruselas
Banderas europeas ondean al viento en al sede de la Comisión Europea en BruselasYVES HERMANREUTERS

Continúa el pulso. Hungría y Polonia no se retractan y han hecho caso omiso hoy al ultimátum de 24 horas para levantar su veto al fondo de reconstrucción comunitario para hacer frente a los estragos ocasionados por el coronavirus. Este pasado lunes, fuentes diplomáticas europeas amenazaron a los dos países rebeldes con poner en marcha una solución a Veinticinco que les excluya de este mecanismo. Desde hace semanas se viene trabajando en diferentes enjuagues legales para evitar que las dos capitales secuestren este fondo de 750.000 millones de euros, del que a España le corresponden 140.000 millones.

Pero el ultimátum no ha surtido efecto. Al menos por ahora. En vísperas de un cumbre europea en la que los Veintisiete quieren escenificar unidad frente a Londres en plena recta final de las negociaciones del Brexit, la solución más idónea era conseguir la capitulación de Hungría y Polonia para que la bronca interna no empañase la imagen del club comunitario. Pero como quién oye llover. Los dos países se oponen a que el desembolso de los fondos europeos esté vinculado al respeto al Estado de derecho en ámbitos como la independencia judicial y la libertad de prensa y creen que las pretensiones de Bruselas son una injerencia política. Varsovia y Budapest quieren seguir batallando. «Puede ocurrir que sea necesaria un cumbre adicional, nos estamos preparando también para más largos meses de conversaciones y negociaciones. Naturalmente también estamos preparados para un posible presupuesto provisional», ha declarado el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, en rueda de prensa, citado por la agencia PAP.

La amenaza de la UE

La reunión telemática de hoy de los ministros de Asuntos Europeos de los Veintisiete tan sólo ha servido para constatar las diferencias entre las capitales, ya que no sólo Polonia y Hungría están atrincheradas en sus posiciones. El resto se sigue oponiendo a realizar cambios en el mecanismo sobre el estado de derecho para aguar su efectividad. La presidencia alemana y la Comisión Europea tan sólo están dispuestas a una declaración política en la que se aclare que este mecanismo sólo se utilizará de manera proporcionada, pero esto implicaría no tocar ni un punto ni una como del texto actual sobre el mecanismo.

Al término del encuentro, la presidencia alemana ha mostrado sus preferencias por un acuerdo a Veintisiete pero ha dejado la puerta abierta a hacer todo lo posible para buscar una solución, ante la necesidad de que el dinero comience a fluir lo antes posible. La amenaza de un pacto a Veinticinco continúa vigente. «Sería irresponsable seguir retrasando este apoyo esencial para nuestros ciudadanos. Necesitamos desbloquear rápidamente esta ayuda económica crucial para muchos estados miembros», aseguró ayer desde Berlín el ministro alemán, Michael Roth.

Bruselas confía en que la presión surta efecto

Si prospera la opción de arrinconar a Budapest y Varsovia, los dos países del Este serían los más perjudicados ya que esto supondría el retraso en el desembolso de las partidas en el fondo de reconstrucción e importantes recortes en el marco financiero plurianual 2021-27 que comenzaría a funcionar el año que viene siguiendo el patrón de gastos corrientes de este año. No es ningún secreto que la mayoría de las cancillerías confía en que sea la presión interna la que consiga que los dos países se retracten si la llegada del maná europeo se retrasa y sus respectivas opiniones públicas comienzan a ponerse nerviosas y a pedir explicaciones.

En caso de que los Veintisiete consigan sortear el veto húngaro y polaco, el dinero no llegará de manera automática a principios de 2021. Los países europeos tienen de plazo hasta el 31 de abril para presentar sus planes de inversiones y reformas y los documentos deben pasar el examen del Ejecutivo comunitario, por lo que el dinero no empezará a fluir hasta principios de la segunda mitad del año, según las últimas estimaciones.