Vía (casi) libre al fondo de rescate de la UE

La UE ofrece a Polonia y Hungría posponer el bloqueo del dinero hasta que la Justicia europea se pronuncie sobre el respeto a los derechos humanos. Los líderes tienen hoy la última palabra en la cumbre de Bruselas

Thumbnail

El pulso ha llegado a su fin. Como casi siempre en la Unión Europea, las aguas acaban volviendo a su cauce. Los Veintisiete están redactando una interpretación jurídica para asegurar a Polonia y Hungría que el mecanismo para vincular el desembolso de los fondos europeos al respeto Estado de Derecho se utilizará de manera proporcionada y de acuerdo con el Tribunal de Justicia de la UE, el máximo órgano en la interpretación del Derecho comunitario y con capacidad para sentar jurisprudencia. Una fórmula que permite tanto a Viktor Orban, primer ministro húngaro; como a Mateusz Morawieki, su homólogo polaco, cantar victoria, aunque el texto sobre el mecanismo no tenga intención de tocarse. Budapest y Varsovia parecen abocados a acabar levantado su veto y firmando la capitulación, pero sin que se note demasiado. Las dos capitales están secuestrando desde hace semanas el fondo por valor de 750.000 millones de euros para hacer frente a los estragos ocasionados por el coronavirus y el próximo marco presupuestario 2021-27. En total, más de 1,8 billones de euros.

Injerencia política

Los dos países del este se encuentran expedientados por Bruselas debido a su deriva autoritaria en ámbitos como la independencia judicial y la pluralidad de medios y consideran que el nuevo mecanismo ideado por las instituciones europeas supone una injerencia política que va en contra de los Tratados europeos. Aunque el resto de las capitales están en contra de estos argumentos, la presidencia alemana ha elaborado un texto en el que los Veintisiete se comprometen a no bloquear la llegada de los fondos europeos hasta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie, si finalmente Varsovia y Budapest deciden recurrir ante el alto tribunal europeo.

Ayer, esta declaración política fue abordada por primera ver por los embajadores de los Veintisiete. Según fuentes diplomáticas europeas, «la recepción fue mayoritariamente muy positiva», pero el texto tiene que ser estudiado con mayor detalle y corresponde a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete examinar la situación durante la cumbre que se celebrará hoy y mañana en la capital comunitaria.

Bruselas no teme el veredicto de la corte europea, ya que en numerosas ocasiones ha fallado en contra de los dos países. El tribunal con sede en Luxemburgo se ha mostrado a favor del reparto de refugiados según cuotas obligatorias tras la crisis de 2015 e incluso suspendió de manera cautelar la ley polaca sobre el nombramiento de los jueces. Pero la gran pregunta es si dada la lentitud habitual en los pronunciamientos del alto tribunal, los castigos pueden posponerse durante años y Varsovia y Budapest acabar saliéndose con la suya. Esto también puede sentar peligrosos precedentes para otros países y otras situaciones.

Sin Polonia y Hungría

Este pasado lunes, fuentes diplomáticas europeas amenazaron a los dos países rebeldes con poner en marcha una solución a Veinticinco que les excluyera de la recepción del maná europeo. Desde hace semanas se viene trabajando en diferentes enjuagues legales para evitar que las dos capitales secuestren este fondo, del que a España le corresponden 140.000 entre préstamos y transferencias a fondo perdido.

El propósito de este ultimátum de 24 horas planteado el pasado lunes era conseguir que los dos países levantaran su veto antes de la celebración de la cumbre de hoy y mañana. Un encuentro con una agenda endiablada en la que los Veintisiete necesitan mostrar unidad ante las negociaciones del Brexit con Reino Unido y otros debates como los objetivos de cambio climático o posibles sanciones contra Turquía. El veto no se ha levantado formalmente, pero todo indica que las tensiones se han aminorado y la solución a la crisis está cerca. En Polonia y Hungría ya han comenzado a frotarse las manos.

Fuentes diplomáticas siempre han sostenido que los dos países podrían acabar siendo arrasados por su propio incendio si siguen atizando el fuego como hasta ahora. Polonia y Hungría serían los más perjudicados si los Veinticinco acaban poniendo en marcha una solución sin contar con ellos. Una rebelión de 249 municipios polacos y húngaros ya ha pedido en los últimos días que las instituciones europeas puedan hacer llegar los fondos de manera directa, sorteando a los dos gobiernos.