Casi 900.000 trabajadores en ERTE y Escrivá advierte de que muchos acabarán en despido

Cifra el coste fiscal acumulado por ERTE, ayudas a autónomos e incapacidad temporal entorno a 40.000 millones de euros. Advierte que los ERTE se convertirán en ERE en “empresas con necesidad de reestructuración”

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Miraciones, José Luis Escrivá, durante el pleno del Congreso
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Miraciones, José Luis Escrivá, durante el pleno del CongresoChema MoyaEFE

“Es todavía difícil juzgar si la crisis va a provocar cambios permanentes en los patrones de demanda, pero si hay cambios permanentes de demanda puede haber algún tipo de necesidad de reestructuración en algunos empresas”, por lo que su actual situación de ERTE pasaría directamente a ERE. Esta fue una de las conclusiones que el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, lanzó durante su intervención en una jornada organizada por el Consejo General de Economistas, en la que ha anunciado -como está haciendo el resto de ministros durante la última semana- que en las próximas semanas se van a aprobar medidas de apoyo a la liquidez “para evitar, precisamente, que algunos efectos más permanentes acaben con despidos masivos”.

Preguntado por los sectores en los que en un ERTE puede terminar en un ERE, Escrivá señaló el sector del turismo como el principal afectado. “El sector hotelero, aunque en general es competitivo y se recuperará con fuerza cuando se levanten las restricciones, sí que puede sufrir un impacto estructural en actividades vinculadas a negocios y eventos asociados en las grandes ciudades”. También la hostelería, con el 50% de los empleados en un ERTE, cree Escrivá que se recuperará en gran medida, excepto “en lugares concretos”, mientras que en actividades de transporte, como en el de carretera, sí contempla “algunos efectos estructurales” que terminen en una reestructuración. Asimismo apuntó a las agencias de viajes, que se han visto “muy afectadas”, mientras que las actividades de ocio “volverán de alguna forma” y el comercio, “si se ve afectado, no es por la crisis sino por factores estructurales que vienen de antes”.

El ministro ha querido ser optimista y ha recordado que el temido impacto de los ERE una vez pasaron los seis primeros meses de la cláusula de salvaguarda no se ha producido. “No digo que no vaya a haberlos en el futuro, pero el mercado de trabajo ha aguantado muy bien y el grueso de los ERTE ha vuelto a la normalidad”. Sin embargo, adelantó el número de trabajadores incluidos actualmente en un ERTE, que se ha incrementado en unos 139.000 trabajadores en enero, hasta superar los 878.000 hasta el día 11 de este mes, que Escrivá achacó a las “nuevas restricciones administrativas” para hacer frente a la tercera ola de la pandemia. Asimismo, ha apuntado que el coste fiscal acumulado por ERTE, ayudas a autónomos e incapacidad temporal ronda los 40.000 millones de euros.

De los más de 878.000 trabajadores que se encuentran suspendidos de su puesto por la pandemia, el titular de Seguridad Social consideró “muy difícil juzgar” cuántos no podrán retornar a su empleo, e incidió en que casi la mitad de los afectados por expedientes temporales se ubican en el sector de los alojamientos. “Pero tiendo a pensar que el sector hotelero español es un sector competitivo” y “la demanda va a volver y muy fuerte en toda Europa cuando se levanten las restricciones”, aunque pronosticó la posibilidad de que haya “algunos impactos estructurales”. Es el caso de la restauración, sobre la que ha dicho que “tenemos un porcentaje muy alto que está protegido en este momento, tiendo a pensar que volverá en gran medida” el empleo porque “no debería tener una caída de demanda muy fuerte”.

En el caso de estas posibles reestructuraciones, Escrivá ha insistido en el papel que debe jugar un nuevo modelo de ERTE pospandemia -como ya adelantó esta mañana en el Congreso la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz- que sirva como alternativa al despido y fomente la recualificación y formación de los trabajadores. En este sentido, el ministro ha señalado que en otros países hay mecanismos públicos que permiten a las empresas ayudar a sus empleados a readaptarse para adquirir nuevas habilidades para otros puestos de trabajo.

Desde su punto de vista, uno de los retos pasa por cómo ligar los ERTE a la negociación colectiva. “Esto es fácil en sectores grandes y medianos, pero el reto que vamos a tener es cuando todo esto ocurra en un restaurante”, ha señalado, tras apuntar que se está hablando con los agentes sociales para buscar mecanismos que permitan que se puedan desplegar este tipo de ERTE en cualquier situación. Por otro lado, ha insistido en que introducir la formación dentro del esquema de ERTE es esencial. Además, ha recordado que España tiene un déficit muy grande en formación dentro de las empresas.