Actualidad

Se cumplen 50 años de la primera tarjeta de crédito lanzada en España

87 millones y medio de tarjetas circulan por España, de las cuales 50 son de crédito

Una persona pagando con tarjeta de crédito en un datafono de un comercio
Una persona pagando con tarjeta de crédito en un datafono de un comercio FOTO: NATTAKORN MANINEERAT / EYEEM / MINSAIT NATTAKORN MANINEERAT / EYEEM / M

A día de hoy es casi más raro ver pagar a alguien con dinero en efectivo que con una tarjeta de crédito. En el móvil o en la físico, cada vez son más amplias las posibilidades de pagar con este artilugio que forma parte inherente de las carteras mundiales. Este año se cumple un hito importante para España, pues hará 50 años desde que se lanzó la primera tarjeta de crédito en España de la mano del Banco de Bilbao, gracias a un acuerdo de uso de licencia con Bank of America. Así comenzó el periplo del dinero de plástico.

Fue en 1971 cuando apareció por primera vez este método de pago diferente al convencional. Poco a poco su uso se fue popularizando hasta llegar a la actualidad. A día de hoy el número de tarjetas está por encima de los 87 millones y medio en España, lo que supone casi dos tarjetas de crédito por ciudadano. De esta cifra, 50 millones son de crédito, según el Banco de España.

No ocurre lo mismo con los cajeros. Estos se encuentran en mínimos: según los últimos datos, la cuantía de estos está fijada en 49.764, cifra más baja desde el año 2001. El motivo es el proceso de ajuste de la banca española y su estrategia de cierre de oficinas.

Tarjeta de Banco de Bilbao en 1971 realizada de plástico. En la parte delantera se incluía los datos del titular y la numeración. En el reverso, se incluían las condiciones del contrato / BBVA
Tarjeta de Banco de Bilbao en 1971 realizada de plástico. En la parte delantera se incluía los datos del titular y la numeración. En el reverso, se incluían las condiciones del contrato / BBVA FOTO: BBVA BBVA

Desde su lanzamiento, las tarjetas han ido evolucionando y el primer cambio físico fue la incorporación de los números troquelados en el plástico, a lo que luego siguió la banda magnética y, ya en el siglo XXI, el chip o la tecnología de pagos sin contacto. Después de ello vino la versión digital a través del pago con el móvil y más recientemente la emisión de tarjetas con plástico de origen reciclado o incluso tarjetas sin el un número impreso o fecha de caducidad.