Repsol logra el mejor resultado del sector y vuelve al nivel de negocio previo a la Covid-19 en la recta final de 2020

En el último cuarto del año, su beneficio fue similar al del mismo periodo de 2019

El presidente de Repsol, Antonio Brufau
El presidente de Repsol, Antonio BrufauMarcial GuillénEFE

Repsol ya divisa el fin de la pandemia en sus cuentas. Aunque en el conjunto de 2020 registró unas pérdidas totales de 3.289 millones de euros tras sufrir por la crisis mundial del Covid-19 unos impactos de casi 3.900 millones de euros en la valoración de sus inventarios y por el ajuste del valor de activos de «upstream» (exploración y producción), la compañía energética obtuvo en el último cuarto del año un beneficio neto ajustado -el que mide su actividad- de 404 millones. La cifra, además, está muy por encima de los 133 millones que preveía el consenso de mercado. Un resultado “sorprendente” para los expertos de Bernstein al tratarse del más sólido del sector durante el periodo.

Este impulso en la recta final del ejercicio permitió a la compañía cerrar 2020 con unas ganancias netas ajustadas totales de 600 millones de euros. Aunque el resultado es un 70% inferior a los 2.042 millones de euros que obtuvo en 2019, también mejora las previsiones de los analistas, confirmando la efectividad del plan de resiliencia puesto en marcha por la energética para superar un entorno como el del año pasado de caída abrupta del consumo y del precio de las materias primas -35% en el caso del petróleo y del 19% en el gas Henry Hub-.

Solidez financiera

La compañía también demostró su solidez financiera con una positiva generación de caja libre de 1.979 millones de euros y una reducción de la deuda neta del 28% -en 1.178 millones de euros durante el ejercicio- hasta situarla en 3.042 millones de euros a cierre de 2020. La liquidez del grupo se situó en 9.195 millones de euros a 31 de diciembre, lo que cubre en 3,23 veces los vencimientos a corto plazo. Repsol reforzó el año pasado su posición financiera mediante cinco emisiones de bonos por un total de 3.850 millones de euros, de los que 1.500 millones corresponden a bonos perpetuos subordinados.

El buen hacer de la compañía fue saludado por los inversores con una subida de sus títulos del 1,1%, hasta los 9,56 euros. En algunos momentos del día, las acciones de Repsol incluso llegaron a tocar los niveles prepandemia del pasado mes de marzo. Un recorrido al alza que desde investing.com creen que debería prolongarse en los próximos meses a pesar de tratarse del valor que más ha subido de su sector en Europa desde comienzos de año (15,88%). Ismael de la Cruz asegura que lo interesante de Repsol es que su verdadero valor surge cuando el petróleo supera los 50 dólares el barril. Ahora, con el precio por encima de los 60 dólares y cuando es «prácticamente seguro» que no baje de ese nivel en todo el año, «Repsol sí es interesante» para los inversores, según De la Cruz. Los 60 dólares son el escenario medio de precios que maneja la propia compañía. En ese nivel, calcula que su ebitda mejoraría un 30%, hasta los 5.300 millones de euros.

Filial renovable

En el horizonte de la compañía está la puesta en valor de su división de renovables, sobre la que todavía no ha tomado una decisión. El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, aseguró que todavía no hay una decisión tomada respecto a cómo abrirá el capital de este negocio si mediante una salida a Bolsa o la incorporación de un socio. En una conferencia con analistas para presentar los resultados, Imaz aseguró que cada opción tiene sus “ventajas” y que están “analizando” todas las oportunidades, teniendo por delante un margen de 18 meses para concretar la operación. Lo que sí que dejó claro el ejecutivo de Repsol es que este vehículo se ceñirá a la generación de renovables, sin incluir clientes del mercado minoristas ni otras actividades. “El perímetro será la producción renovable y nada más que producción de energía”, dijo.

Además, el consejero delegado de la energética descartó realizar cualquier compra en renovables y subrayó que la “prioridad es crecer en este negocio de forma orgánica”. “Eso es lo que estamos haciendo en España, lo que estamos haciendo en Chile y no descarto a analizar la posibilidad de entrar en un tercer país”, dijo Imaz al ser preguntado por un posible interés en Estados Unidos, aunque añadiendo que siempre con una socio a través de una plataforma pequeña, como en Chile de la mano de Ibereólica.