IFM garantiza que Naturgy se mantendrá en España

La energética traslada a sus accionistas que la intención del fondo australiano es que la compañía siga como cotizada en bolsa

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés
El presidente de Naturgy, Francisco Reynés NATURGY

El fondo australiano IFM ha trasladado a la dirección de Naturgy que su intención es mantener su sede social en España y su cotización en bolsa de prosperar la opa amistosa y parcial lanzada sobre el 22,69% de las acciones de la energética. Así lo ha reconocido Manuel García Cobaleda, director de los servicios jurídicos del grupo, durante la apertura de la Junta General de Accionistas. En este sentido, el presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, ha garantizado la total transparencia sobre las condiciones de la opa ante sus accionistas. Reynés ha recalcado que “no somos conscientes” de que IFM plantee una exclusión en bolsa de la compañía de prosperar la operación.

Cobaleda ha recordado que Naturgy no puede pronunciarse sobre la opa sobre 220 millones de acciones (22,69%) a 22,37 euros por acción hasta que la CNMV no haga público el folleto, después de que el Gobierno de luz verde a la negociación sobre operación.

Pese a todo, IFM ha pedido a Naturgy que traslade las principales intenciones de su oferta, entre las que figuran su vocación de permanencia a largo plazo en Naturgy, su intención de contar con representación en Consejo de Administración y su apoyo a la transición verde de la compañía y a su política sostenible de dividendos.

Respecto al mantenimiento de la españolidad de la compañía, aspecto que preocupa al Gobierno, IFM ha expresado su intención de mantener a Naturgy como cotizada ya que se trata de una opa parcial y con sede social en España.

Respecto a la fortaleza financiera de la compañía energética, Reynés ha destacado las principales magnitudes del grupo en un entorno complejo para el sector y en plena transformación de las actividades del grupo. En este sentido, Reynés aprovechó para destacar que, al margen de las operaciones de venta en Chile, el ebitda ordinario -que mide la salud financiera del margen del negocio- produjo 3.714 millones de euros, el beneficio neto ordinario -derivado del curso ordinario de los negocios- generó 872 millones y el flujo de caja -la diferencia entre lo que entra y sale- fue positivo en 3.432 millones. Además, la contribución fiscal fue de 2.324 millones.

Con estas magnitudes en 2020, Reynés ha remarcado que Naturgy ha cumplido “con las indicaciones que dimos al mercado cuando no conocíamos la magnitud de la pandemia” pese al 17% de caída en el negocio de energía, redes y comercialización, muy ligados a la demanda. La optimización de negocios que dependen solo de la gestión ha permitido mitigar en 200 millones los impactos negativos. Pese a todo, España acapara el 60% del margen bruto del negocio generado. La deuda ha mejorado gracias al flujo de caja y por primera vez se sitúa por debajo de las cuatro veces la ratio del ebidta.

14.000 millones de fondos europeos

En un entrono energético cambiante -marcado por la electrificación de le economía, el aumento de renovables, la entrada de gases renovables (hidrógeno y biometano), que van a representar más que el gas natural hoy y la descarbonización, Reynés ha avanzado que el grupo se volcará en favorecer la electrificación con fuentes renovables, incluidos los gases. Además, ha destacado la importancia de futuro de las llamadas redes inteligentes de electricidad, que estima que pueden requerir inversiones en España por unos 23.000 millones hasta el año 2030, de los que “aplicando una regla de tres, unos 3.500 millones deberían corresponder a Naturgy”.

Respecto a los fondos Next Generation de la UE, Naturgy ha identificado proyectos por valor de 14.000 millones para favorecer la movilidad sostenible, la transición justa de los gases renovables, la eficiencia energética, la digitalización redes y la generación renovable, sobre todo en parques eólicos, fotovoltaicos, en la mareomotriz y la eólica marina.

Sobre el hidrógeno, Reynés ha destacado dos de los cuatro proyectos en marcha: el de La Robla, el mayor de España, y Meirama , que permiten avanzar en la generación de hidrógeno y dar una alternativa a las regiones con cierres de plantas de carbón para favorecer la transición justa y generar 18.000 toneladas al año de hidrógeno.