Caos, confusión y desorden en España

Si algo caracteriza al Plan de Recuperación es el caos, porque estamos ante un «papel confuso y desordenado»

Pedro Sánchez, en La Moncloa
Pedro Sánchez, en La MoncloaLuis DíazLa Razón

Según el Diccionario de la RAE, «caos» es «confusión, desorden». Creo que estos términos se quedan cortos para lo que estamos viviendo estos días. Hay caos político, económico, judicial, sanitario a cuenta de las vacunas y hasta deportivo, con esa Liga que ninguno parece querer ganar. De entrada, el Gobierno de Sánchez está sumido en el caos, que se hace más patente en los segundos niveles del equipo económico, con una casi estampida, tras la redacción del Plan de Recuperación enviado a Bruselas.

Por cierto, que si algo caracteriza este documento es también el caos, porque estamos ante un «papel confuso y desordenado» en el que se deja de lado, por ejemplo, uno de los tres objetivos propuestos en su día por la Comisión Europea y aprobado por los Jefes de Estado y de Gobierno. Los tres ejes son lo digital, la transición verde y que la cadena sanitaria europea tenga el mayor grado posible de autoabastecimiento. Para esto último, lo sanitario, también hay que destinar fondos y, con frecuencia, se pasa por alto.

Del caos político en el que estamos sumidos tras el final del Estado de Alarma poco más se puede decir. Y del caos que protagonizan jueces y tribunales diversos, tres cuartos de lo mismo, mientras los ciudadanos asistimos atónitos a la situación preguntándonos en manos de quién estamos y si hay alguien al frente. En el caso de las medidas económicas, especialmente las fiscales, el caos, la confusión y el desorden es lo habitual.

En las últimas horas salió Ábalos, el ministro de Transportes, y vino a decir que lo del peaje en las autovías era una especie de globo sonda para ver las reacciones, pero no es que se vaya a aplicar, por lo menos a corto plazo. Vamos, eso es lo que yo creo haber entendido. ¿Qué decir de las restantes subidas de impuestos? Y, para remate, llega lo de las cuotas de los autónomos de ayer, que ya no podrían elegir la base de cotización. En resumen, caos, confusión y desorden.