Los números desdicen a Escrivá: la pensión de los autónomos es sólo un 33% más baja no un 70%

El ministro aseguraba que esa era la diferencia de esta prestación con un asalariado

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis EscriváAlberto Ortega Europa Press

Bajan revueltas las aguas para los autónomos, que no terminan de cerrar con los representantes ministeriales un acuerdo consensuado ni en materia de cotizaciones, ni en pensiones ni siquiera en la prórroga de la prestación extraordinaria por cese de actividad. El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha visto como cada una de sus últimas propuestas ha sido rechazada una tras otra por las principales asociaciones de autónomos (ATA, UPTA y Uatae), aunque al menos ha sumado a su causa a una de ellas, UPTA, que parece dispuesta a secundar el último borrador de la nueva prestación, que no cuenta con el sí de ATA, la organización mayoritaria.

Pero eso no parece desalentar los propósitos de Escrivá, que pese al rechazo pretende seguir adelante con sus planteamientos. Sigue defendiendo que «dos de cada tres autónomos pagarán menos» si cotizan por sus ingresos reales y, además, obtendrán mejores pensiones. Según sus cuentas, con el sistema de cotización que propone cumple con uno de los mandatos del Pacto de Toledo, el de mejorar las pensiones de los trabajadores por cuenta propia porque, asegura, son un 70% inferior a las de los asalariados porque «han cotizado muy poco durante su vida laboral». Según defiende, la mayoría cotizaría más progresivamente y obtendría una pensión más alta.

Pero este argumentario no ha convencido a los autónomos, que con una simple comparativa echan por tierra las afirmaciones de ministro. Primero, sobre pensiones futuras. Según los datos oficiales del propio Ministerio de Seguridad Social, la pensión media de los autónomos solo es un 33% inferior a la de los asalariados, por lo que contradice la afirmación de Escrivá de que son un 70% inferior. Las cuentas son fáciles de hacer. A 1 de abril –el último dato disponible–, la pensión media del trabajador por cuenta propia se cifra en 791 euros, frente a los 1.186 de los asalariados, es decir, solo un 33,3% de diferencia. Si la comparación se hace con la pensión media de jubilación, que es un poco superior y se encuentra en 1.332 euros, la diferencia subiría poco más de siete puntos, para situarse el diferencial en 40,6%. A tenor de estas cifras, Escrivá parece haber hecho sus cuentas sobre la pensión máxima de los trabajadores del Régimen General, que llega hasta los 2.707 euros. La trampa está en que no la compara con la pensión máxima de los autónomos que cotizan por el tope de la base, y que alcanza una cuantía similar, 2.683 euros.

Por tanto, los trabajadores que cotizan por las bases más altas serían los grandes perjudicados del nuevo sistema, ya que los que coticen en los tramos más altos deberán abonar alrededor de 10.000 euros más al año en cuotas y no verían aumentada su pensión de forma proporcional.

Y segundo, los autónomos denuncian que este nuevo sistema es «confiscatorio» en todos los tramos. Para los rendimientos más elevados, la suma del pago de la cotización a la Seguridad Social más el pago del IRPF supondrá destinar un 50% de media de sus ingresos a saldar sus obligaciones fiscales y sociales. Respecto a los tramos más bajos, solo en cotización sobre rendimientos netos, un autónomo que obtenga hasta 3.000 euros deberá abonar en 2031 una cuota anual de 1.080 euros –90 euros al mes–, lo que supone el 36% de sus ingresos, el porcentaje más elevado de toda la tabla aún siendo el que menos rendimientos acumula.