Castigo a “los baby boomers”: menos pensión o más trabajo

Hasta los empresarios tiran de las orejas al ministro Escrivá tras la “confusión generada por su desafortunado” anuncio de ajustes a las jubilaciones de los que nacieron entre finales de los 50 y los 70

Escrivá eligió el peor momento para sincerarse. El día en el que se escenificaba la firma de la primera fase de la reforma de las pensiones, que afronta no sin polémica los aspectos más sencillos y sobre los que había mayor acuerdo entre las fuerzas políticas y los agentes sociales, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, cometió el error de acudir a una entrevista en TVE en la que ratificó lo que casi todo el mundo sospechaba: que el llamado índice de equidad intergeneracional que sustituirá en 2027 al derogado factor de sostenibilidad incluirá, como adelantó LA RAZÓN, parámetros que introduzcan la esperanza de vida y, por tanto, corregirá a la baja el cálculo de la pensión inicial para extenderla más años.

Escrivá reiteró lo que nadie en La Moncloa quería oír ayer: que la puesta en marcha del nuevo mecanismo de equidad intergeneracional supondrá para la generación del «baby boom» (los nacidos desde finales de 1950 a mediados de 1970) «un ajuste moderado en su pensión». En definitiva, que el factor de sostenibilidad es inapelable para mantener la incorporación de más de cinco millones de pensionistas, jubilados en su mayoría, y muchos de ellos con cotizaciones escasas debido a las dos crisis concatenadas que ha vivido España: la financiera y la que deja la pandemia.

El ministro explicó que las cohortes comprendidas en el «baby boom» de los 60-70, cuando la tasa de fecundidad era de casi 3 hijos por mujer por los 1,23 de 2019 y en España nacían 700.000 niños al año, es «más ancha» y deberá asumir «algo del esfuerzo que hay que hacer de moderación del gasto en pensiones durante un periodo concreto de tiempo».

Recorte de la pensión

Anunciado el recorte, Escrivá planteó varias posibles opciones para los futuros jubilados: «Una puede ser un pequeño ajuste en su pensión, que sería muy moderado, o alternativamente podrían trabajar un poco más».

Los sindicatos no tardaron en responderle, pero también los empresarios, que consideran injusto que la carga recaiga sobre las cohortes más numerosas que se incorporarán al sistema, precisamente, cuando entre en pleno vigor la reforma ejecutada por el Gobierno de Sánchez. Mientras, los pensionistas de hoy disfrutan de un blindaje perpetuo con la nueva indexación de la revalorización de sus pensiones a la evolución de los precios y quedan al margen de las penalizaciones por prejubilación que recortarán hasta un 21% el importe de la pensión si se adelanta dos años.

«Ni moderado ni pequeño, los baby boomers no deben sufrir ningún tipo de ajuste», respondieron los representantes sindicales. Los secretarios generales de UGT y CC OO, Pepe Álvarez y Unai Sordo, respectivamente, rechazaron ese ajuste futuro y criticaron la falta de prudencia de Escrivá al descolgarse con ese planteamiento en el día de la firma del acuerdo y antes de haber arrancado las negociaciones para definir este mecanismo de equidad intergeneracional.

Hasta la patronal CEOE, que defiende medidas correctoras ya para el sistema de pensiones, tiró de las orejas a Escrivá. En un comunicado, los empresarios afearon a Escrivá la «confusión» generada por sus «desafortunadas» declaraciones en relación con los ajustes de la pensión de la generación del «baby boom» y recordaron que la definición del nuevo factor de sostenibilidad, en sustitución del actual, «debe sustentarse en la equidad y la solidaridad intergeneracional evitando, en todo caso, que recaiga solo sobre algunas generaciones la sostenibilidad del sistema». Los empresarios defienden un ajuste repartido entre todos los pensionistas, los de hoy y los de mañana.

El sistema de pensiones provee actualmente a cada jubilado de una media de 1,74 euros por cada euro que este aportó mientras cotizaba.

Esa es la media, pero un pensionista con un alta de jubilación ordinaria puede llegar a obtener 3,86 euros por cada euro cotizado, triplicando su aportación al sistema, según datos del Banco de España. Se trata en este caso de solo un 5% de los jubilados, pero la cifra muestra la generosidad de un sistema que se va a tornar en pocos años en la cara opuesta cuando se alcancen los casi 15 millones de pensionistas en 2050.

La reducción de las pensiones es un hecho marcado por el factor demográfico. La propia Comisión Europea indica que, pese al aumento de población europea en los próximos años, la fuerza de trabajo se reducirá notablemente, al pasar de 333 millones a 302 millones en 2050, lo que implica una presión en todos los sistemas de pensiones. El español se verá afectado de especial manera, bajando las prestaciones del entorno del 80% del último sueldo (tasa de reemplazo o sustitución) a un 49,2% en 2050. Esta tasa acercará las pensiones españolas a la media europea, con un 52% de tasa de reemplazo, según la OCDE. Países como Francia, Portugal, Alemania o Reino Unido tienen tasas, respectivamente, del 60%, 74,4%, 38,7% y 21,7%.