Vuelta a la oficina pero sin dejar atrás el teletrabajo

El modelo híbrido entre presencialidad y distancia se impone en muchas empresas. Septiembre es la fecha marcada en rojo para que muchos vuelvan a sus puestos tras meses trabajando desde casa

Oficinas en el distrito financiero de Madrid
Oficinas en el distrito financiero de MadridCristina BejaranoLa Razón

Septiembre es uno de los dos meses del año, junto con enero, en el que muchos arrancan cargados de buenos propósitos con mayor o menor suerte. Apuntarse al gimnasio, hacer dieta, dejar de fumar, aprender idiomas y... volver a la oficina. En la vida, los cambios muchas veces van ligados a los ciclos, y el fin de las vacaciones de verano es un momento ideal para hacer borrón y cuenta nueva y dar paso a nuevas realidades. Una de ellas es el paulatino regreso a la presencialidad laboral después de año y medio de pandemia. El coronavirus trajo de golpe, con fuerza y a la fuerza el teletrabajo a nuestras vidas. Hasta ese momento era únicamente una modalidad que sabíamos que existía pero que la mayoría no habíamos tenido la suerte o la desgracia de catar. En 2019, apenas el 5% de los españolas teletrabajaba. Desde marzo de 2020 el teletrabajo en España ha ido de más a menos. La nueva normalidad se ha ido implantando con el retroceso de la pandemia, pese a las sucesivas olas, desinflando la burbuja del teletrabajo, aunque sin pincharla.

Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), el número de teletrabajadores ha caído al cierre del segundo trimestre hasta los 1,8 millones de personas, frente a los 2,1 millones del primer trimestre y el pico de 3 millones de junio de 2020, cuando el teletrabajo alcanzó su apogeo en España. Incluso ha sido necesaria una ley de teletrabajo, que entró en vigor en julio pero que no contenta a las empresas, que la tachan de imprecisa. Así, aproximadamente uno de cada diez trabajadores ejerce su empleo desde su propio domicilio. O mejor dicho, desde fuera de su lugar habitual de trabajo, pues si algo nos ha enseñado la pandemia es que con un ordenador portátil y conexión a internet (con un simple smartphone es suficiente) se puede trabajar desde los sitios más insospechados: un parque, la playa o incluso el coche. Cualquier sitio es bueno para plantar la «oficina móvil».

Del Teams y el Zoom al cara a cara

Con la llegada de septiembre este miércoles se espera que el teletrabajo retroceda otro pasito en detrimento de la vuelta a las oficinas. Muchas empresas españolas tienen marcado el 1 de septiembre en rojo –o incluso ya este mismo lunes 30 de agosto– como la fecha en la que, con medidas de seguridad y aforos controlados, buena parte de sus empleados regresarán a su mesa, a trabajar rodeados de compañeros, cambiando las reuniones telemáticas de Teams y Zoom por encuentros cara a cara. Bastará esta semana un vistazo a las carreteras de acceso a las grandes ciudades para percibir si realmente –vuelta normal de las vacaciones aparte– hay una vuelta masiva a las oficinas o si por el contrario el anunciado regreso se ha puesto en «stand by» una vez más a causa del auge de la temida variante delta del coronavirus. En este sentido, muchos de los gigantes tecnológicos han anunciado ya que retrasan la vuelta a 2022 por este motivo.

Modelo 3+2

En cualquier caso, lo que sí está claro es que, en mayor o menor medida, el teletrabajo ha llegado para quedarse en muchas de nuestras vidas. Un día a la semana, dos días, tres días o los que sean, pero si algo mínimamente bueno ha traído el coronavirus es descubrir que la oficina no es, ni mucho menos, el único sitio desde el que un trabajador puede producir para su empresa. El modelo híbrido 3+2 (tres días en la oficina y 2 en casa) parece ser uno de los que tiene más posibilidades de asentarse. También han surgido nuevas formas de trabajo derivadas de la pandemia y la consiguiente digitalización, como prueba que muchos hayan optado por abandonar definitivamente las ciudades, mudándose a zonas rurales despobladas en busca de tranquilidad y donde pueden desarrollar igualmente su trabajo a distancia.

Pero, ¿qué quieren realmente trabajadores y empresarios? Unos y otros parecen haber llegado a un terreno común en el que combinar trabajo presencial y a distancia. El 62,2% prefiere alternar el trabajo presencial y el trabajo remoto, el 25,9% quiere sólo el trabajo presencial y a un 11,9% le gustaría teletrabajar todo el tiempo, según un estudio sobre la seguridad en la vuelta al trabajo realizado por B+SAFE. En general, los españoles se enfrentan a la vuelta a la oficina tras el verano con más confianza y seguridad que el pasado año. La vacunación permite que más de la mitad de los encuestados no estén preocupados por la vuelta al puesto de trabajo y un 13% no lo esté «si todos estamos vacunados». Por el contrario, un 15% confiesa estar preocupado y un 21% lo está pese a las vacunas.

¿Y las empresas? Muchos trabajadores denuncian que echan más horas en casa que en la oficina, pero los empresarios desconfían de la productividad a distancia y temen que las jornadas en casa se vean lastradas por distracciones –una de las últimas modas es compaginar dos empleos– y el teletrabajo se convierta en «telenetflix» o «telepaseo».

Hostelería y comercio, deseosos del regreso

Más allá de la disyuntiva entre empresas y trabajadores sobre volver o no volver a la oficina, hay varios sectores que han visto como el teletrabajo disminuía significativamente su negocio y que aguardan deseosos que miles de personas retornen a las oficinas. Es el caso de la hostelería, el comercio (sobre todo el textil) o las estaciones de servicio. Más trabajo en las oficinas significa que muchos empleados consumirán el menú del día en los bares y restaurantes de la zona, más comidas de negocios e incluso compras en los comercios de la zona y más necesidad de ropa, dejando atrás el chándal, prenda preferida de muchos durante el teletrabajo. A esto se suma la necesidad de desplazarse hasta el puesto de trabajo, lo que irremediablemente aumentará el tráfico rodado y, por consiguiente, el negocio de las estaciones de servicio. ¿Y quién se beneficia también de esa mayor actividad en todos esos negocios? Las administraciones públicas en forma de impuestos recaudados por todo ese consumo.