Huawei, marcada por la confesión de su heredera

Meng admitió haber engañado al banco HSBC sobre los tratos de la compañía con el régimen iraní para obtener su liberación

Meng Wanzhou, la heredera de Huawei, fue liberada el pasado sábado
Meng Wanzhou, la heredera de Huawei, fue liberada el pasado sábado FOTO: DARRYL DYCK AP

El regreso a China de la heredera de Huawei, Meng Wanzhou, directora financiera e hija del fundador de la compañía, no libra a la compañía de los cargos por los que está sancionada por Estados Unidos, Aunque Meng estaba en principio acusada de violar las sanciones impuestas a Irán, la Justicia estadounidense acumuló en su contra otros delitos, entre ellos robo de secretos comerciales, fraude y lavado de dinero, en un contexto marcado por fuertes disputas comerciales, tecnológicas y diplomáticas entre Washington y Pekín.

Sin embargo, la propia Meng llegó a admitir que la compañía habría engañado a sus bancos sobre los negocios y acuerdos comerciales que Huawei realizaba en Irán, lo que no ayuda a que EE UU se plantee suavizar los cargos contra la compañía. Desde que se desató el caso Meng, la compañía china se ha desplomado no solo en el mercado global sino en su propia casa, al caer relegada a la sexta posición en ventas en China.

Como parte del acuerdo de liberación, Meng reconoció que Huawei controlaba una compañía que operaba en Irán y que los empleados de la misma eran directamente trabajadores de Huawei. Meng admitió, además, que cometió perjurio al deslizar falsos testimonios sobre este asunto en una reunión con un alto directivo de banca en 2013, probablemente del HSBC.

Meng fue liberada por Canadá el pasado sábado y regresó a China como parte de un acuerdo con las autoridades estadounidenses para suspender el proceso judicial por fraude contra ella. Su puesta en libertad coincide con la liberación de Michael Spavor y Michael Kovrig, dos canadienses detenidos en China desde diciembre de 2018 a los que Pekín condenó por espionaje en aparente represalia por el arresto de Meng.

Kovrig es un diplomático en excedencia que en el momento de su detención trabajaba para el laboratorio de ideas Crisis Group, mientras que Spavor es un empresario especializado en negocios con Corea del Norte. Pekín siempre ha negado que sus detenciones tuvieran relación alguna con el caso Meng.

La directiva china fue detenida en el aeropuerto internacional de Vancouver el 1 de diciembre de 2018 a petición de Estados Unidos, que pedía su extradición.

China sostiene que el caso de Meng forma parte de una persecución política. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, fue muy explícita al indicar que “los hechos ya demostraron que se trata de un caso de persecución política de un ciudadano de la República Popular de China con el fin de ejercer presión sobre empresas de alta tecnología chinas”.