La deuda de empresas y familias se dispara a 1,67 billones

Es un 1,8% más que hace un año y equivale al 144% del PIB. El Banco de España lo achaca tanto al aumento de la deuda y al descenso del PIB

Sede del Banco de España de Madrid
Sede del Banco de España de Madrid FOTO: Javier Lizón EFE

La deuda consolidada de las empresas, de los hogares y de las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares (ISFLSH) alcanzó los 1,67 billones de euros en el segundo trimestre del ejercicio, cifra equivalente al 144,2% del PIB y que supone un repunte del 1,8% respecto al segundo trimestre de 2020. El incremento de la deuda agregada es fruto de un aumento de la deuda consolidada de las sociedades no financieras desde los 933.000 a 961.000 millones de euros, alcanzando un 82,8% del PIB (si se incluyese la deuda interempresarial, la ratio sería del 106,4%), mientras que la de los hogares e ISFLSH creció ligeramente desde los 711.000 a los 712.000 millones de euros, hasta situarse en el 61,4% del PIB.

Según explica el Banco de España en su informe, el repunte de la ratio de endeudamiento sobre PIB se debió tanto al aumento de la deuda “como, en mayor medida, al descenso del PIB”. Su expansión es, por tanto, fruto de un crecimiento tanto en la deuda de familias como la de empresas.

Por otra parte, la riqueza financiera neta de los hogares y las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares en España ascendió a 1,714 billones de euros a finales del segundo trimestre del año, lo que supone un crecimiento interanual del 7,2% y equivale al 147,7% del PIB. Su incremento está muy ligado al aumento de los activos financieros netos y compara además con el 136,6% que suponía en relación al PIB el pasado año, por efecto también de la caída del PIB durante el pasado ejercicio.

La riqueza financiera neta se obtiene deduciendo de los pasivos o deudas el valor de los activos financieros totales. Por el lado del patrimonio, el saldo de los activos financieros de los hogares alcanzó al término del segundo trimestre los 2,48 billones, cuantía un 5,1% superior a la registrada un año antes y que supone un 214,1% del PIB (12,1 puntos más que un año antes). Su crecimiento responde a que las familias e instituciones sin ánimo de lucro aumentaron la compra neta de activos financieros en 68.800 millones de euros en el año, sobre todo en sus inversiones en depósitos y en fondos de inversión, además de que los activos se revalorizaron en otros 51.100 millones.

Por tipo de activos, el grueso de los componentes financieros de los hogares se encontraba en efectivo y depósitos (el 41% del total), seguido de participaciones en el capital (25%), seguros y fondos de pensiones (16%) y participaciones en fondos de inversión (15%). Precisamente, este último componente fue el que más incrementó su peso en los activos financieros de los hogares en el último año (1,8 puntos más), mientras que el peso de las participaciones en el capital fue el que más descendió (1,5 puntos menos) como resultado, fundamentalmente, del componente de transacciones, que fue negativo. el 41% del patrimonio de familias se encontraba en efectivo y depósitos, un 25% en participaciones en el capital de empresas, el 16% en seguros y fondos de pensiones y un 15% en fondos de inversión.

Las operaciones netas acumuladas en los cuatro últimos trimestres, correspondientes a la financiación consolidada recibida por las empresas y los hogares e ISFLSH, fue de 34.400 millones de euros, lo que representó un 3% del PIB. En términos netos, las sociedades no financieras captaron financiación nueva equivalente al 2,5% del PIB, mientras que los hogares e ISFLSH captaron financiación por un importe que supuso el 0,5% del PIB.