La construcción también se para mientras las detenciones de fábricas se agravan

Un 40% de sus compañías han suspendido o cancelado contratos de obras por los problemas con las materias primas. ArcelorMittal detiene dos plantas del País Vasco por la luz y los sindicatos aseguran que Fertiberia operará a una capacidad reducida en Puertollano

Una mujer pasa por delante de varios edificios en construcción
Una mujer pasa por delante de varios edificios en construcciónAlberto R. RoldánLa Razón

Si la gran industria ha comenzado a parar sus factorías por los desorbitados precios de la luz, el sector de la construcción ha empezado también a hacer lo propio por otro de los graves problemas que aqueja a la economía mundial: el desabastecimiento e incremento de precios de las materias primas. Según advirtió ayer la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el 40% de las constructoras se han visto obligadas a paralizar o cancelar obras debido al encarecimiento de las materias primas, según refleja el estudio «Impacto de la subida de las materias primas en la construcción», en el que han consultado a 300 compañías del sector.

El incremento de precios y el desabastecimiento de materias primas están siendo generalizados en el sector, según explicó el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén. El 94,4% de las compañías ha detectado un incremento inusual de precios de los materiales y el 75,6% asegura también que ha sufrido desabastecimientos o retrasos en la entrega de materiales. Con el riesgo añadido, además, de que este encarecimiento amenaza según la CNC a la viabilidad de muchos de estos proyectos, ya que ha incrementado el coste total de las obras, de media, alrededor de un 22,2%, con especial incidencia en proyectos como los de carreteras (56%), aéreos (31%) o ferroviarios (28%). Todos ellos, afectados por subidas tan pronunciadas de los precios de algunas materias primas como el 188% que ha experimentado el petróleo entre abril de 2020 y agosto de 2021, el acero (105%) o el aluminio (81%).

FOTO: T. Nieto

Aunque la situación podría ser mucho más grave si las administraciones ejecutasen las penalizaciones por el incumplimiento de los contratos, de momento, la mayoría de las cancelaciones de contratos o paralizaciones de obras no ha tenido consecuencias económicas para las empresas, dado que solo un 24% ha sufrido algún tipo de penalización, que puede oscilar entre los 1.500 y 3.000 euros por día hasta el 4% del precio de adjudicación del contrato.

Lo que sí les preocupa a las compañías es lo que pueda suceder en los próximos años con la llegada de los 70.000 millones de las ayudas europeas. Fernández Alén aseguró que siete de cada diez euros que recibirá España de los fondos Next Generation serán gestionados por el sector de la construcción. Y su miedo es que, con la subida de precios y el retraso en la llegada de las materias primas, «hay un peligro de indigestión, ya que la tardanza en su gestión y ejecución, unido a este encarecimiento y a la falta de mano de obra, provocará cuellos de botella que pueden terminar frenando el ritmo de la recuperación», advirtió.

FOTO: T. Nieto

Aunque la Organización Mundial del Comercio (OMC) asegura que la situación con las materias primas se está normalizando y que el stock se está reponiendo, desde la construcción no tienen la misma percepción. Ni ven relajación en los precios ni que los materiales estén llegando en plazo -algunos como la maquinaria sufren retrasos de 90 días y otros como los sanitarios, de 87-. Por ello, pidieron ya meses atrás al Gobierno como medida fundamental que se establezca un sistema automático de reequilibrio de precios que permita hacer frente a ese sobrecoste y que, por tanto, tenga en cuenta las alteraciones de precios posteriores a la presentación de ofertas, tanto al alza como a la baja, buscando dotar de estabilidad al contrato. Se trata de una medida derogada con la Ley de Desindexación de los precios y que la CNC considera vital en este momento para poder cumplir con los contratos, que es lo que las compañías quieren, aseguró Fernández Alén. Aunque, de momento, están a la espera de la respuesta de la administración.

Por donde no pasa la solución al problema según las constructoras es por aumentar los periodos de ejecución de las obras. Eso, dice Ferández Alén, es «como jugar a la ruleta», porque no se sabe cómo estarán los precios de las materias primas más adelante.

Más problemas en las factorías

Mientras la construcción desnudó ayer sus problemas con las materias primas, la gran industria continuó acumulando paradas de actividad por los altos costes de la energía. En esta ocasión, fue el gigante metalúrgico mundial Arcelor Mittal el que anunció que seguirá los pasos de Sidenor y de Fertiberia y detendrá parcialmente su actividad debido al precio de la energía. La compañía anunció que hará «paradas cortas y selectivas» de producción en determinadas horas, una medida que en España afectará a las plantas que tiene en Olaberría y Bergara, en Guipúzcoa, y que suman 510 trabajadores. Fuentes de la compañía confirmaron a Efe que estas paradas ya se están produciendo en los momentos en los que el impacto del coste de la electricidad es mayor.

La decisión de ArcelorMittal Europa afecta únicamente al negocio de productos largos de las acerías eléctricas, como es el caso de las plantas de Olaberría y Bergara, catalogadas por la multinacional como un sólo centro de producción. La acería de Olaberría produce perfiles medianos para la construcción, mientras que la de Bergara procesa el semiproducto que le llega de la primera y produce perfiles ligeros para este sector.

En el País Vasco, ArcelorMittal cuenta con otras tres plantas que no se verán afectadas, la de Zumárraga, que distribuye chatarra; la de Etxebarri, que produce hojalata y chapa, y la de Sestao, que pese a tratarse de una acería eléctrica fabrica productos planos, en concreto bobina laminada en caliente. La decisión tampoco afectará a las plantas asturianas de Gijón y Avilés, que suman cerca de 5.000 trabajadores, el grueso de plantilla de la multinacional en España, que asciende a casi 8.000 empleados. Al margen del País Vasco y Asturias, el resto de las once plantas con que cuenta la empresa en España están ubicadas en Pedrola (Aragón), Lesaka (Navarra), Sagunto (Valencia) y Villaverde (Madrid).

La interrupción de la actividad de dos plantas vascas de ArcelorMittal no va a ser la última. El sindicato CSIF aseguró ayer que Fertiberia, que ha anunciado un paro técnico durante los meses de octubre y noviembre en su factoría de Palos de la Frontera (Huelva), ha transmitido a los representantes de los trabajadores que la planta de Puertollano, que se encuentra en una parada programada, reanudará su actividad en los próximos días. Eso sí, CSIF aseguró que lo hará «a capacidad reducida». La empresa ya ha transmitido a los representantes de los trabajadores su preocupación por la fuerte subida en el precio de esta materia prima, según aseguró CSIF.