La fuga de marineros a países con mejores condiciones pone en riesgo a la pesca española

Cada vez más marineros se enrolan en embarcaciones con pabellón de Francia, Reino Unido o de Irlanda. Reciben mejor remuneración y el tratamiento fiscal es más ventajoso

El sector pesquero busca renovar sus plantillas
El sector pesquero busca renovar sus plantillas FOTO: Shonia Cruz EFE

La flota española afronta una fuga de talentos entre sus tripulantes hacia barcos de otros países, especialmente puestos de mando y máquinas, lo que agrava el problema de relevo generacional en el sector, mientras que en tierra las pescaderías acusan también falta de cantera. El éxodo de marineros a buques de otras banderas se suma a las dificultades de las empresas armadoras españolas para encontrar personal y hasta frena la salida al mar de navíos españoles de altura.

Es frecuente esa fuga hacia barcos de pabellón francés, según los armadores y los sindicatos, si bien los marineros que la protagonizan también se enrolan en embarcaciones con pabellón del Reino Unido o de Irlanda. Representantes del Gobierno, patronales y sindicatos han reactivado este mes un comité consultivo de diálogo social pesquero para estudiar soluciones a la falta de personal y de relevo generacional. Entre las salidas, fuentes de todo el sector insisten, en declaraciones a Efeagro en la necesidad de cambiar la formación profesional; también piden modificar las leyes sobre reconocimiento de títulos para atraer a trabajadores extranjeros.

La “trampa” de Hacienda

El secretario general de la patronal de armadores Cepesca, Javier Garat, explica que la fuga de talento se detecta desde hace años en segmentos de flota como el atunero o el palangrero; pero actualmente es más acusado en la flota del Gran Sol, que opera en torno a aguas británicas y de Irlanda o Francia. Asociaciones pesqueras de Galicia, Cantabria, País Vasco y Asturias han alertado, en una carta enviada al Ministerio de Hacienda, de las dificultades de los armadores españoles que faenan en las aguas del noreste del Atlántico porque sus marineros titulados prefieren trabajar a bordo de navíos de otros países comunitarios. Atribuyen esa elección a que dentro de la fiscalidad española hay exenciones en el IRPF por trabajo durante días en una empresa extranjera, con un tope de 60.100 euros anuales, en países con los que hay convenios.

Los empresarios han solicitado que Hacienda aplique una medida similar para todos los marineros españoles que faenen en el noreste Atlántico, para igualar la reglas del juego, porque al final, sean francesas, españolas o británicas las embarcaciones, todas descargan los mismos pescados y compiten en los mismos puertos.

Flexibilidad en los títulos

Cepesca, los sindicatos y la patronal de detallistas de pescado Fedepesca coinciden en que hace falta reformar la Formación Profesional en España y aplicar un sistema dual más práctico para garantizar la preparación de los trabajadores del mar. En el programa del nuevo Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA) están previstas medidas de apoyo laboral, pero hasta que se hagan realidad pasarán dos años.

El responsable de pesca de CC OO, Juan Manuel Trujillo, señala que los ¿buenos patrones¿ están muy cotizados y, aparte, también se debería mejorar la negociación colectiva e impulsar retribuciones atractivas para incorporar mujeres a bordo. Pero en general, Trujillo opina que en la pesca se trabaja mucho “a la parte”, según ganancia por las capturas, y esa tradición disuade a muchos jóvenes de incorporase a la profesión, porque no están dispuestos a la incertidumbre.

En el comité consultivo, Gobierno y sector también están debatiendo una revisión de la normativa sobre titulaciones españolas para flexibilizarla y facilitar que acudan a trabajar a la flota nacional marineros de otras nacionalidades como por ejemplo, Indonesia, con cuya administración hay conversaciones. Otra modificación en estudio consiste en dar a los patrones más competencias (ampliar su navegación más lejos).

La directora de la patronal de pescaderías Fedepesca, María Luisa Álvarez, explica que el comercio tradicional vivió su particular fuga en la pasada década, porque empresarios de más de 50 años dejaron su negocio para trabajar por cuenta ajena en un supermercado y tener jornadas menos sacrificadas. Álvarez indica que en la actualidad hay más demanda que oferta en las pescaderías y que cuesta encontrar jóvenes que quieran incorporarse a los mostradores en estos pequeños comercios: falta cantera. Incluso en los negocios familiares la tendencia es que los pescaderos orienten a sus hijos hacia otras salidas profesionales, con lo que la pescadería se cerrará cuando se jubilen. Álvarez también considera que la solución está en la formación profesional, porque en el comercio alimentario “no existe”, en contraste con la amplia oferta de módulos vinculados a sectores como el de la hostelería.