Escrivá vuelve a la carga: los «babyboomers» tendrán que pagar más por sus pensiones

El ministro confirma que empleados y empresas pagarán a medias la subida de 0,5% en las cotizaciones de los trabajadores que afronten sus últimos años de vida laboral

Si alguien había olvidado ya de la hucha de las pensiones y que deberían pagar más por alcanzar su jubilación, que no lo haga, que el Gobierno la quiere devolver a la vida para evitar el posible colapso del sistema de pensiones una vez que la generación «babyboomer« vaya alcanzando su edad de jubilación. Eso sí, deberán pagar más por ello.

El Gobierno ha puesto encima de la mesa del diálogo social una nueva propuesta en la que los trabajadores que afronten sus últimos años de vida laboral –que normalmente tienen los sueldos más altos– tendrán que abonar una cantidad más elevada de cotizaciones sociales a la Seguridad Social, medida que entraría en vigor a partir de 2025 y estaría vigente hasta 2045. Esta incremento, según consta en el borrador, debería afrontarse a partes iguales entre la empresa y el empleado. La intención del Ejecutivo es mejorar los ingresos del sistema para cubrir los costes mucho más elevados que se tendrán que afrontar por las pensiones de la generación del «babyboom».

Ahora, patronal y sindicatos deben analizar esta propuesta, que consta de dos sistemas correctores que actuarán de forma conjunta. El primero de ellos será la aportación adicional al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la citada y casi olvidada hucha de las pensiones –que apenas cuenta con 2.000 millones en sus arcas–. La idea del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, es que la subida máxima de la cotización sea de 0,5 puntos porcentuales durante 10 años a partir de 2023. La segunda de las patas será de supervisión trianual a partir de 2032, para estudiar si el gasto en prestaciones sobre PIB se desvía de la proyección hecha para el 2050 –que data del informe de la Comisión Europea sobre pensiones, el Ageing Report– . Si hubiera algún tipo de desviación se llevarían a cabo medidas correctoras. Escrivá pretende con ello acabar con el déficit del sistema y con las aportaciones extraordinarias que hace el Estado para tapar el agujero social.

Según las mismas fuentes, el incremento oscilaría entre los 10 euros al mes para un salario medio y los cinco para un trabajador con el salario mínimo.

Este sobreingreso destinado al Fondo de Reserva y el control cada tres años serían las bases para el esperado Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que sustituirá al Factor de Sostenibilidad, que ajustaba la prestación en función del aumento de la esperanza de vida de la población española y que podía significar una merma de la prestación a largo plazo. Escrivá mantiene su intención de derogarlo en esta reforma de pensiones y aplicar el MEI. Pero esta supresión cuenta con la oposición de la patronal y no ha sido bien vista por la Comisión Europea, que se negaban a su derogación sin que se hubiese aprobado un sistema análogo.

Fuentes ministeriales confirmaron a LA RAZÓN que «es una herramienta contingente, de carácter temporal y equilibrada, al contrario que el factor de sostenibilidad, no va a incidir en la pensión inicial y se aumentarían los ingresos del sistema para hacer frente a posibles desviaciones de la senda del gasto en pensiones».