España, a la “guerra” con Francia por las trabas galas al desembarco de Renfe en el país vecino

El Gobierno llevará a Bruselas la “resistencia” de París al desembarco de la operadora pública de ferrocarril en su alta velocidad

Un tren de Ouigo junto a otro de Renfe en la estación madrileña de Atocha
Un tren de Ouigo junto a otro de Renfe en la estación madrileña de Atocha FOTO: Fernando Alvarado EFE

España considera que Francia no está apostando por la liberalización del sector ferroviario de la forma que se ha hecho a este lado de los Pirineos y que está poniendo muchas trabas al desembarco de Renfe. El malestar tanto de la operadora pública como del Ejecutivo viene de lejos y es creciente. Tanto, que la secretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Isabel Pardo de Vera, aseguró ayer que España tiene una «absoluta legitimidad» para reivindicar ante la Comisión Europea la igualdad de trato respecto a la liberalización ferroviaria, frente a la «resistencia» que Francia está poniendo a la entrada de Renfe en ese país. «Tenemos toda la solvencia para reclamar a Europa, pese a las resistencias fundamentalmente francesas, la apertura e interoperabilidad de la red, en la que España ha invertido más de 60.000 millones de euros y ha sido pionera en sistemas como el ERTMS para toda Europa», añadió.

Mientras que la Renfe francesa, SNCF, lleva operando en el corredor de AVE entre Madrid y Barcelona desde mayo a través de su marca de bajo coste, Ouigo, la compañía española lleva años tratando de desembarcar en el país vecino. Su intención es operar y competir en el país galo con dos líneas de alta velocidad entre Lyon y las ciudades de Montpellier y Marsella, con el objetivo de operar después desde Lyon a París. Pero, como expresó también ayer su presidente, Isaías Táboas, «es obvio que España ha apostado por la liberalización, pero no tanto que otros países de la UE apuesten por ello». Táboas duda incluso que en Bruselas estén apoyando y apretando para que otros países abran sus mercados. En su opinión, las resistencias de otros países son «mucho más fuertes» de las que pone España para que lleguen otros competidores.

Salida al exterior

Para Renfe, la entrada en otros mercados es una cuestión capital de cara la futuro. Con la liberalización acometida en España, sus ingresos van a menguar con la competencia. De hecho, en agosto y septiembre, en el corredor entre Madrid y Barcelona, Ouigo le ha arrebatado ya una cuota de viajeros del 30%, según los datos de Adif. Para compensar esta caída de ingresos en el mercado nacional, una de las bazas con las que cuenta Renfe es la internacionalización. De momento, su actividad internacional se limita a la línea de alta velocidad entre Medina y La Meca. También será el operador de la futura línea de AVE entre las ciudades estadounidense de Houston y Dallas en Texas (EE UU) que, según los planes de su promotor, entrará en servicio en 2026 reportará unos ingresos de unos 5.500 millones de euros al año a la compañías.

En Europa, Renfe está a punto de cerrar una compra estratégica, la del 50% de la compañía Leo Express. Aunque se trate de una compañía checa, dispone de los recursos y licencias para acceder a uno de los mercados ferroviarios más grandes del continente, el alemán. Cuando la operación se cierre de forma definitiva, Renfe podrá optar con carácter inmediato a licitaciones de obligaciones de servicio público en Alemania, República Checa y Polonia.

En el mercado francés, además de su interés por la alta velocidad, está inmersa en concursos convocados por las regiones francesas de Grand East y Haûts de France y estudia otras posibles licitaciones de cercanías en Francia y Alemania, así como la operación de la conexión entre París y Londres por el Eurotúnel.