El PSOE rechazó la hucha de las pensiones para afrontar el «baby boom»

El Pacto de Toledo cree que «no es el mecanismo» para resolver los retos y que su cuantía siempre será «escasa». El Fondo de Reserva nació para no subir cotizaciones

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. FOTO: "Jesús Hellín " Europa Press

La negativa de los empresarios a rubricar la subida de las cotizaciones del 0,6% durante diez años para engordar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social y hacer frente a las jubilaciones de los «baby boomers», los nacidos entre 1958 y 1975, que dispararán hasta los 15 millones la cifra de pensionistas en 2048, estaría avalada hasta por el Pacto de Toledo. Incluidos el propio grupo parlamentario socialista y sus socios de Unidas Podemos, que rubricaron las conclusiones. Y es que, en su veintena de recomendaciones, el Pacto de Toledo especifica claramente que la llamada hucha de las pensiones «no debe ser el instrumento para afrontar los desequilibrios estructurales del sistema», entre los que se incluye el desembarco de las cohortes del «baby boom», un problema que tensionará al sistema público durante al menos un tercio de siglo.

Pero no solo eso, sino que el Pacto de Toledo advierte, en su extenso informe publicado hace un año por las Cortes Generales, que el Fondo de Reserva es «insuficiente» para resolver el «desafío» al que se enfrenta la Seguridad Social.

La Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo aprobó el 27 de octubre del pasado año el Informe de Evaluación y Reforma. Un documento con 20 recomendaciones que sirven de cimiento para las reformas de las pensiones que tiene que acometer el Gobierno.

Se trata de un trabajo que ha abarcado cuatro legislaturas, desde 2016, después de los diez años que sin un solo informe de recomendaciones, el periodo más largo desde que se creó esta Comisión en 1995. Aquellas últimas recomendaciones incluían el retraso de la edad legal de jubilación de manera paulatina hasta los 67 años o la ampliación a 25 años del cómputo para el cálculo de la futura pensión de jubilación, algo que en este caso no ha contemplado explícitamente el Pacto de Toledo. Pese a todo, el Gobierno ha ofrecido a Bruselas una extensión de ese periodo, lo que provocará una merma en al menos el 70% de las futuras pensiones, asegurando que forma parte del mandato del Pacto de Toledo.

En el capítulo dedicado al Fondo de Reserva, al final de la recomendación tercera el Pacto realiza la siguiente advertencia: «La Comisión considera que el Fondo de Reserva no es el mecanismo adecuado para resolver desequilibrios financieros de naturaleza estructural. Tales desafíos solamente podrán atajarse con reformas igualmente estructurales, pero no con la mera constitución de unas reservas que serán siempre escasas frente a la magnitud de ese tipo de fenómenos».

Así pues, los planes del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para hacer del Fondo de Reserva una herramienta clave con el que afrontar el reto del «baby boom», una de las mayores amenazas de desequilibrio del sistema, chocan con las recomendaciones aunque se alcancen los 50.000 millones previstos para 2032 y, además, con la propia naturaleza para la que nació el Fondo.

La hucha de las pensiones surgió como consecuencia de las recomendaciones de 1995 en el año 2000, con poco más de 600 millones de euros, para otorgar de una mayor capacidad de actuación a la Seguridad Social en fases bajas del ciclo económico y para evitar, precisamente, establecer incrementos de las cotizaciones sociales o reducciones de las prestaciones económicas. En sus recomendaciones de 1995, la Comisión del Pacto de Toledo establecía que los excedentes, debían engordarlo.

El Fondo se nutría, originalmente, con los excedentes de los ingresos que financian las prestaciones de carácter contributivo, con los excedentes derivados de la gestión por parte de las mutuas de colaboradoras con la Seguridad Social de la prestación de incapacidad temporal por contingencias comunes, y, en tercer lugar, con los rendimientos que generara.

80.000 millones dispuestos

Desde su creación en 2000, las dotaciones a la hucha de las pensiones ascienden a 53.600,99 millones de euros (52.112,92 millones con cargo a los excedentes presupuestarios de la Seguridad Social y 1.488,07 millones de los excedentes de las mutuas colaboradoras, de la prestación de incapacidad temporal por contingencias comunes. Los rendimientos netos producidos hasta el 31 de agosto de 2020 –incorporados al Fondo de Reserva– ascienden a 28.889,47 millones de euros.

Sin embargo, la crisis financiera y su impacto en el empleo, sumado al mayor gasto en pensiones por la creciente incorporación de jubilados hizo necesario tirar más de la cuenta de la hucha. Desde la primera disposición (efectuada en 2012), hasta el 31 de agosto de 2020, se ha dispuesto de 80.337 millones. El valor actual del Fondo (valor de adquisición) asciende a 2.153 millones de euros (0,17% del PIB) que, traducido a valor de mercado alcanza los 2.139 millones