El Ibex cumple 30 años a la cola del «boom» bursátil

Las dudas en la recuperación lastran al selectivo, el único europeo que no crece a doble dígito. Haría falta un alza del 8% en 2022 para volver al nivel prepandemia

Un panel del Ibex en el Palacio de la Bolsa
Un panel del Ibex en el Palacio de la Bolsa FOTO: Eduardo Parra Europa Press

Hace hoy 30 años nació el índice bursátil de referencia en España. El selectivo Ibex 35 ha triplicado su tamaño en términos de PIB, al tiempo que el valor de las empresas del indicador se ha multiplicado por diez desde ese 14 de enero de 1992, cuando las grandes empresas españolas transitaban en su reconversión hacia multinacionales con la conquista de Iberoamérica, primero, y posteriormente del más difícil todavía: el desembarco en EE UU y Reino Unido.

Basta con recordar la compra de Lycos por Telefónica (Terra) en el arranque del siglo por 12.500 millones de dólares de la época (cuatro años después la vendió por el 1% de lo que pagó en 2000), en pleno frenesí «puntocom» que elevó a más de 4 millones el número de inversores minoristas directos o las adquisiciones de Abbey National Bank por Santander en 2004 por 13.200 millones de euros y de O2 por 26.000 millones un año después también por Telefónica.

Sin embargo, el Ibex alcanza la madurez como el mercado más rezagado de todos, con permiso del Nikkei japonés. A cierre de 2021, el parqué madrileño se revalorizó un 7,93% (poco más de un 5% desde el 11 de enero de 2021 hasta el cierre de ayer) muy lejos del rally de mercados vecinos como el francés, que acumuló el triple de beneficios hasta vivir su mejor resultado de las últimas dos décadas con un avance de casi el 29% a lo largo del pasado año.

Los decepcionantes resultados del Ibex 35, una familia por la que han pasado 60 empresas en los últimos 30 años, no son atribuibles a la situación pandémica o al escaso apetito inversor de las familias. De hecho, el Ibex se ha quedado al margen de uno de los mejores años de la historia bursátil por la incertidumbre política y su traslación a los mercados ante un Gobierno donde uno de los socios de la coalición es alérgico a los mercados financieros, a los que atribuye una función meramente especulativa obviando su función motriz como fuente de capitalización de las empresas, que encuentran en las bolsas la liquidez necesaria para su desarrollo y crecimiento, lo que se traduce en el mejor de los casos en riqueza y empleo para España. Y es que ni la irrupción del «tsunami» de la variante ómicron ni el precio de la energía ni la inflación o la crisis de los semiconductores ha podido con el resto de grandes plazas globales. No hay más que mirar a Nueva York. El índice SP500 de Wall Street ha marcado 70 máximos históricos, algo que solo se superó en 1954, en el mejor trienio desde 1999 y una revalorización superior al 27%.

Es cierto que el Ibex se ha comportado mejor que el japonés Nikkei 225, que ganó un 4,91% en el año, y que el Hang Seng chino y el Bovespa brasileño, que perdieron un 15,1% y un 11,7%, respectivamente en el año natural aunque las caídas interanuales hasta el día de hoy son incluso superiores, de hasta el 23% en el caso del índice hongkonés. Pero, en cualquier caso, el selectivo patrio se queda muy lejos de referencias como el DAX alemán, que ganó más de un 15% en el último año, del Footsie británico (+11,2%) y del Mib italiano (+22%).

Los analistas apuntan a que no se trata de falta de atractivo de las empresas españolas sino de los recelos que pesan sobre la economía española y su postergada recuperación pese a que existen hasta 68.000 millones de euros de exceso de ahorro, en un contexto de incremento del ahorro familiar global, cuya tasa ha pasado del 14% a acercarse al 25%. En este sentido, las inyecciones de liquidez de los bancos centrales de todo el mundo han provocado que haya un «stock» de dinero en circulación que se cifra en hasta un 37% más en Estados Unidos. Un exceso de efectivo que alcanza el 16% en la eurozona.

Esta por ver que la bolsa española, como su economía, recupere los niveles prepandemia durante este año. Para ello, debería de vivir una revalorización superior a la del pasado ejercicio cuando aún no está claro el impacto de la variante ómicron y de cómo afectará a la temporada turística española.

Con los 10.000 puntos en el punto de mira para volver a la casilla de salida , el selectivo adquirido por el operador suizo SIX Group aún se mueve por debajo de los 9.000 puntos (8.816,9 puntos en la apertura de hoy). De la confianza de los inversores en la recuperación de la economía española y de la evolución de los valores vinculados al turismo, el transporte aéreo y los servicios financieros dependerá en buena medida el despegue del principal indicador bursátil.