La inflación empuja al bono alemán a cotizar en positivo 32 meses después

Su rendimiento supero ayer el 0%, hasta un máximo del 0,007%. El Gobierno germano quiere recuperar el camino de la austeridad

Joachim Nagel (izq.), nuevo presidente del Bundesbank), y Frank Walter Steinmeier, presidente alemán
Joachim Nagel (izq.), nuevo presidente del Bundesbank), y Frank Walter Steinmeier, presidente alemán FOTO: Britta Pedersen AP

Los bonos alemanes de deuda estatal a diez años subieron su valor ayer en los mercados secundarios hasta tasas que no se veían antes de la crisis del Covid en 2019. El valor llegó al 0,007% e hizo que el euro frenase su deriva a la baja, situándose en 1,135 dólares. Hasta ahora, los inversores estaban pagando intereses negativos a cambio de la seguridad que en tiempos revueltos ofrece la deuda germana. Ahora, los bajos tipos y la compra de deuda por parte del Banco Central Europeo han provocado la subida de la inflación y el despegue de la cotización.

Los precios en Alemania han crecido hasta valores que no se veían desde principios de los 90, llegando al 5,3% el pasado diciembre. Los motivos son el encarecimiento de la energía en hasta un 10,4 % en el año pasado y los problemas de transporte provocados por la pandemia, unido a la fuerte demanda derivada de las ayudas estatales a empresas y particulares. La inflación ha llevado a especular con que los bancos centrales podrían aumentar las tasas de interés para contrarrestarla. La Reserva Federal norteamericana ya ha anunciado que lo hará, mientras el BCE dejará de comprar deuda aunque, de momento, no ha anunciado una subida de los tipos debido a las diferencias económicas regionales y el desbarajuste en el interior de la zona euro.

La deuda alemana ha crecido durante la pandemia hasta el 68,7% del PIB, situándose por encima del 60% acordado en el Pacto de Estabilidad y traspasando el valor de la deuda polaca o la irlandesa, pero aún lejos del 115% de Francia, del 155% de Italia o del 122% de España. Es por ello que dentro de la UE no hay consenso sobre el Pacto de Estabilidad y su reactivación tras ser suspendido para hacer frente a los gastos derivados de la pandemia. Si dicho pacto se reactiva tal como está, el pago de la deuda lastraría las economías con mayores déficits. Es por ello que el Eurogrupo baraja dejar fuera de dicha regla de la deuda a las inversiones en tecnología verde, una opción que apoya Francia e Italia. Otra idea que se baraja en Bruselas es la creación de un Fondo de inversiones verde que se financie con capital de los mercados financieros. En ese caso, los países propondrían los proyectos e inversores privados llevarían a cabo su financiación.

El nuevo ministro de Finanzas alemán del partido liberal FDP, Christian Lindner, ha asegurado que quiere que el freno de la deuda entre de nuevo en vigor en el país en 2023, después de que durante la pandemia se desactivase por la situación de emergencia. «El Pacto de Estabilidad ha demostrado su flexibilidad durante la crisis, ahora es el momento de construir un colchón fiscal otra vez», explicó. Lo cierto es que en sus primeras semanas ha aprobado el gasto de 60.000 millones de euros en créditos de emergencia. Y en lo que queda de 2022 se llegaría hasta los 100.000 millones que ya había aprobado el Gobierno anterior de la Gran Coalición y se dedicarán en buena parte a la transición energética.

A partir de esa cifra se echaría el freno y comenzaría la austeridad con el presupuesto, que se espera sea aprobada el próximo 8 de marzo. Según una comunicación interna de su Ministerio publicada ayer por el diario «Handelsblatt», su Gobierno planea ahorrar en partidas como el gasto solicitado por la OTAN, así como en la Ayuda al Desarrollo, de forma que lo gastado en defensa hasta el año 2025 bajaría del 1,49 al 1,27% del producto interior bruto,. Y ello, a pesar de que el país se había comprometido a llegar al 2% reclamado por la OTAN.