Cataluña

Varias ciudades con Barcelona a la cabeza ya estudian implantar peajes en el centro

El Gobierno ha abierto la puerta a la imposición de estas tasas en la Ley de Movilidad Sostenible

Barcelona pone en marcha la Zona de Bajas Emisiones
Vista de la Ronda de Dalt de la ciudad de Barcelona, que ya ha puesto en marcha su zona de bajas emisiones FOTO: Enric Fontcuberta EFE

Barcelona y varias ciudades españolas han mostrado ya interés en aplicar peajes en la zonas de bajas emisiones (ZBE) que tendrán que crear. El Consejo de Ministros dio ayer luz verde el anteproyecto de Ley de Movilidad Sostenible que abre la puerta al pago por circular en estas áreas. La nueva Ley de Cambio Climático establece que, antes de que acabe el año, todas las ciudades de más de 50.000 habitantes y aquellas de más de 20.000 que muestran insuficiente calidad del aire tendrán que crear ZBE. En la norma aprobada ayer se recoge que para reforzar el papel de estas zonas como áreas «libres de humos y congestión», se permitirá «crear medidas que limiten más el acceso de los vehículos privados a motor». Así, la Ley abre la puerta a que los ayuntamientos establezcan «una tasa por la circulación de vehículos en las zonas de bajas emisiones». Y la Ciudad Condal y alguna más ya se han interesado por la medida, según explica fuentes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma). El departamento de Raquel Sánchez, no obstante, considera que, en aquellas ciudades en las que se establezcan zonas pequeñas, es probable que no tenga sentido la imposición de estos peajes.

Para crear esta tasa, será necesaria una habilitación con rango de ley, lo que permite garantizar que las condiciones básicas sean homogéneas en todo el territorio. La tasa se incluirá en el catálogo de las que tienen a su disposición los ayuntamientos. Pero luego será cada municipio el que elija si la implementa. En cualquier caso, la llegada de estas tasas no sería inmediata pues el Mitma no prevé que la Ley de Movilidad se apruebe al menos hasta finales del próximo ejercicio.

La medida promovida ahora por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) ya había sido esbozada con anterioridad por el Departamento para la Transición Ecológica. En una línea muy similar, el ministerio de Teresa Ribera, como ya informó LA RAZÓN en su edición del pasado 20 de noviembre, en un documento titulado «Directrices para la creación de zonas de bajas emisiones», ya asegura que «el acceso y circulación en la ZBE puede incorporar el pago de una tasa o peaje, cuya cuantía puede además varias en función de las condiciones del vehículo, en función del principio quien contamina, paga». A renglón seguido, las directrices argumentan a favor de estas tasas asegurando que «el peaje aparece como una medida efectiva para estimular el cambio modal y reducir el volumen de tráfico, puesto que traduce los impactos negativos del automóvil a términos económicos claramente perceptibles por la ciudadanía». El ministerio considera que el peaje urbano genera una serie de recursos económicos que pueden ayudar a acometer actuaciones para mejorar la movilidad.

Por el momento, Barcelona y Madrid son las únicas que han establecido amplias zonas donde los coches de combustión más antiguos no pueden circular en determinados horarios. En el caso de ciudades como Sevilla, Valencia o Valladolid también cuentan con sus propias ZBE, aunque estas únicamente se activan los días de más contaminación.

Eficiencia y apoyos

La eficiencia de los peajes urbanos ha sido defendida por varios estudios que han analizado los implantados en ciudades como Londres, Estocolmo, Gotemburgo o Milán. Un análisis de idencity asegura que, de media, el uso del transporte público en estas urbes ha subido 5,57 puntos, la congestión ha bajado entre un 12% y un 34% y los niveles de NOx han caído entre un 3,6% y un 16% en estas cuatro ciudades. Esade, en su estudio «Políticas para reducir contaminación y congestión en áreas urbanas: ¿peajes urbanas o zonas de bajas emisiones?», concluye tras analizar datos de 130 grandes urbes europeas y de Reino Unido que en ciudades como Gotemburgo (29%) o Palermo (19%) los peajes han reducido los atascos. En cambio, subraya, iniciativas como Madrid Central llevaron a incrementarlos un 2% en la ciudad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) está también, como el Gobierno, por la labor de que los peajes no se limiten sólo a las vías de gran capacidad y se extiendan a los accesos a las grandes ciudades como una de las soluciones para luchar contra la contaminación. En el apartado dedicado a las medidas que debe tomar España para luchar contra el cambio climático de las conclusiones de las consultas del “Artículo IV” de 2021, la organización asegura que “las autoridades locales deben considerar los sistemas de peajes como una política complementaria” a la del establecimiento de zonas de bajas emisiones (ZBE), una estrategia cuya implementación, al estar descentralizada, debe ser “monitorizada estrechamente” para evaluar la posible necesidad de más acciones, añade la institución que lidera la búlgara Kristalina Georgieva.