Energía

El precio de la bombona de butano bate un nuevo récord: sube casi un 5%, hasta los 18,63 euros

Este incremento es el octavo consecutivo y rompe el anterior máximo de 17,75 euros alcanzado en enero. La nueva revisión al alza se debe al fuerte ascenso de las cotizaciones de la materia prima y a la depreciación del euro frente al dólar

Unas bombonas de butano junto a unas estufas en una terraza de Madrid
Unas bombonas de butano junto a unas estufas en una terraza de MadridJesús G. FeriaLa Razon

El precio máximo de la bombona de butano de 12,5 kilogramos se incrementará un 4,96% a partir de mañana, 15 de marzo, hasta situarse en 18,63 euros, según una resolución publicada este lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Este repunte es el octavo consecutivo y rompe el anterior récord históricode 17,75 euros alcanzado este pasado mes de enero, que a su vez batió el anterior máximo de 17,50 euros alcanzado entre la primavera de 2013 y el inicio de 2015. El precio del gas butano lleva meses disparado, una subida que en esta segunda revisión de 2022 se debe al fuerte ascenso de las cotizaciones de la materia prima, que ha sido de un 14,32%, a lo que hay que añadir la depreciación del euro frente al dólar, que ha sido de un 0,27%, aunque compensado parcialmente por la bajada de los fletes, que se han reducido un 9,9%.

El encarecimiento de esta energía, utilizada sobre todo por los hogares más pobres, coloca a las familias vulnerables en una situación aún más crítica para mantener sus viviendas a una temperatura adecuada. Para compensar el incremento de precios, el Gobierno aprobó en octubre una mejora del bono social térmico con cargo a los presupuestos de 2021, con 100 millones de euros adicionales, hasta los 202,5 millones. En virtud de esta medida, la compensación para los consumidores vulnerables, que depende de la zona climática en que vivan, ha aumentado de un mínimo de 25 euros a 35 euros, el equivalente a unas dos bombonas, y de un máximo de 123 euros a 370 euros. No obstante, esta ayuda extra está destinada a cubrir las necesidades de calefacción de los consumidores vulnerables que ya son beneficiarios del bono social eléctrico, por lo que deja excluidos a aquellos hogares vulnerables que ni siquiera cuenta con acceso a luz y calefacción.

El precio del gas licuado del petróleo (GLP) envasado es una mezcla de hidrocarburos, principalmente compuesta de butano, que sirve como alternativa al gas natural para su consumo energético en envases a presión, especialmente en poblaciones o núcleos urbanos sin conexión a la red de gas natural. Su precio se calcula en función del coste de la materia prima (propano y butano) en los mercados internacionales, el coste de los fletes y la evolución del tipo de cambio euro-dólar. La revisión del precio, al alza o a la baja, está limitada al 5% sin impuestos, acumulándose el exceso o defecto de precio para su aplicación en posteriores revisiones. De no existir ese límite, el precio sin impuestos de la botella se habría incrementado un 7,15%.

Actualmente se consumen 68 millones de envases de GLP de distintas capacidades, de los cuales 53 millones se encuentran sujetos al precio máximo regulado (el 78%). El uso de este combustible está en retroceso y desde 2009 a 2018 el consumo de GLP envasado ha descendido un 20 %.

Sube un 8,5% el gas licuado por canalización

También se ha publicado en el BOE el nuevo precio máximo del gas licuado de petróleo (GLP) canalizado. A partir de mañana martes, subirá un 8,5% la factura para un cliente medio que consuma 500 kilogramos anuales respecto a los precios en vigor. Este repunte se debe a la subida mensual de la cotización internacional del propano (+17,4%) y del butano (+7,49%), compensada en parte por la disminución de los fletes (-25,2%), han señalado fuentes del Departamento que dirige Teresa Ribera.

La actividad de suministro de GLP por canalización consiste en el suministro de gas propano mediante una red de distribución alimentada desde un depósito donde se almacena el gas en forma líquida. Esta modalidad permite un suministro al cliente de forma constante, con facturación mediante contador, sin necesidad de pedido previo, lo que convierte al GLP canalizado en una alternativa al suministro de gas natural en pequeñas poblaciones o núcleos urbanos alejados de la red de gas natural.

Esta actividad tampoco está liberalizada. Sus precios son regulados por la Dirección General de Política Energética y Minas. Se estima que existen cerca de 360.000 consumidores de gas canalizado, aunque en continuo descenso.