La inflación se come 85.000 millones de crecimiento en dos años

El Banco de España recorta al 4,5% el crecimiento en 2022. El Gobierno lo sitúa en el 7%. El alza de precios rondará los dos dígitos hasta el verano y cerrará en el 7,5%

Mercado municipal Maravillas de Madrid
Mercado municipal Maravillas de Madrid FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

El Banco de España tumbó ayer el optimismo del Gobierno condensado en unas proyecciones de crecimiento que están más que desfasadas. Y es que, el desajuste en los dos próximos años rondará los 85.000 millones de euros, la diferencia entre el crecimiento que pronostica el Ejecutivo para este y el próximo año y la realidad.

Una realidad que se traduce en una rebaja en el avance del PIB al 4,5%, casi un punto (0,9%) por debajo de las proyecciones de diciembre de 2021, y 2,5 puntos menos que el pronóstico del Gobierno, que estima un avance del 7% para 2022. Todo ello debido al estallido de la guerra de Ucrania, que ha supuesto «una perturbación económica muy severa» y al «recrudecimiento de las presiones inflacionistas». Y podría ser peor, avisó el organismo, «si no fuera porque, desde la publicación de las proyecciones de diciembre, los datos que se han conocido referidos a la evolución de la actividad en la segunda mitad de 2021 han sido más favorables de lo previsto».

Así lo reflejó ayer la entidad en las nuevas proyecciones macroecónomicas para el periodo 2022-2024, en las que se retrasa la recuperación del PIB prepandemia al tercer trimestre de 2023. En buena medida por culpa de una inflación media que más que se duplica al pasar del 3,7% que preveía en diciembre al 7,5%, con picos de casi el 10% que podrían relajarse desde julio, según avanzan los mercados de futuros energéticos, indica el informe, algo aún por consolidar. «La inflación se mantendrá en el entorno del 10% hasta el verano y a partir de ahí descenderá gradualmente», explicó el director general de Economía y Estadística, Ángel Gavilán.

Se estima que la actividad mantenga «un elevado grado de dinamismo» en los dos próximos años, pero a años luz de las previsiones del Gobierno. Por ejemplo, en 2023, cuando el Ejecutivo prevé un incremento del PIB del 7,3% que el Banco de España rebaja al 2,9% en 2023. Para 2024, el avance sería del 2,5%. La inflación descendería hasta el 2% el próximo año y hasta el 1,6% en 2024, como consecuencia de esa «relajación de los precios» de la energía a partir de julio de este año, pero siempre sobre la base de una «reducida magnitud de los efectos de segunda vuelta» sin que las presiones inflacionistas se trasladen a precios y salarios.

En este sentido, se alerta del riesgo de que se disparen los incrementos salariales. De hecho, si se produjeran importantes efectos de segunda vuelta en la inflación, las proyecciones sobre el PIB y el IPC para el horizonte 2022-2024 quedarían afectadas de manera negativa. El PIB podría verse reducido en el periodo 2022-2024 en cerca de 1,5 puntos respecto a sus proyecciones actuales, mientras que a la inflación armonizada esperada habría que sumarle alrededor de 3 puntos adicionales en el conjunto de estos tres años.

En la simulación, para 2022, los efectos de segunda vuelta, de ser importantes, restarían cerca de cuatro décimas al crecimiento medio del PIB previsto para este año (4,5%, según la actualización) y dos décimas al empleo, al tiempo que añadirían más de 2 puntos a la inflación esperada para el conjunto del ejercicio actual (7,5% de media). En 2023, para el que la institución prevé un crecimiento económico del 2,9%, unos efectos notables de segunda vuelta restarían algo más de seis décimas al PIB y sumarían más de medio punto a la tasa media de inflación proyectada (2%).

Por ahora, el Banco de España observa un aumento moderado de los salarios y, en lo que respecta al comportamiento de las empresas, considera que aún no están trasladando completamente los mayores costes de producción a los precios de sus productos, pues los márgenes empresariales se están reduciendo.

Dentro de su informe trimestral, se advierte de que la tendencia al alza de las cláusulas de garantía salarial que se está registrando en la negociación colectiva en los últimos meses «constituye un riesgo creciente de que se produzcan efectos de segunda vuelta en la inflación». La institución señala que el porcentaje de convenios que incluyen cláusulas de salvaguarda salarial para 2022 ha mostrado un «aumento considerable» en los dos primeros meses de este año, hasta alcanzar a casi el 30% de los trabajadores con convenio, después de haber descendido por debajo del 20% en los últimos años. Además, apunta que los convenios ya acordados para 2023 presentan un aumento adicional de la incidencia de las cláusulas de garantía salarial hasta casi el 50% de los trabajadores con convenio vigente para dicho año.

El menor crecimiento previsto para 2022 se explica, sobre todo, por la evolución de la demanda nacional (consumo e inversión), que pasa de aportar 4,4 puntos al crecimiento en las proyecciones de diciembre a sumar solo 3,3 puntos ahora. Baja el consumo de los hogares, del 5,1% al 4,5%, y sobre todo la inversión, del 7,8% previsto en diciembre al 4,5% actual.

Para la demanda exterior se prevé un mejor comportamiento del esperado, ya que contribuiría con 1,2 puntos al crecimiento anual frente al punto previsto.

El crecimiento del empleo se ralentiza a la mitad (1,9%) respecto a las previsiones anteriores, mientras que la tasa de paro se mejora al 13,5%, frente al 14,2% estimado en diciembre.

Las medidas del Gobierno para contener los precios restarán apenas entre 0,5 y 0,8 puntos a la inflación media anual, según los cálculos de la entidad, aunque los cálculos aún no tienen en cuenta la propuesta de limitar a 30 euro el megavatio hora el precio del gas para generación eléctrica.