El Banco de España insiste en no ligar los salarios al IPC y en evitar cláusulas de salvaguarda

Hernández de Cos considera más útil un pacto de rentas para frenar el «shock» inflacionista

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, interviene en un desayuno informativo
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, interviene en un desayuno informativo FOTO: Eduardo Sanz Europa Press

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha destacado hoy que un pacto de rentas entre trabajadores y empresarios permitiría «minimizar» la persistencia y los costes del shock inflacionista y abogó de nuevo por evitar fórmulas de indiciación automática de los salarios a la inflación pasada o de cláusulas de salvaguardia. Así lo ha dicho en Sevilla durante una conferencia en el marco del 50 aniversario de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad hispalense.

Durante la ponencia, De Cos ha mantenido que «es necesario» un pacto de rentas en el marco del diálogo social para evitar que se desencadene una realimentación de incrementos y costes. El gobernador ha subrayado la importancia de que los costes se repartan entre todos los agentes implicados. «La información que disponemos sugiere que este reparto de costes entre empresas y trabajadores se estaría produciendo ya de forma tácita», ha asegurado. «Una segunda consideración a la hora de determinar las características concretas del pacto de rentas ha de atender al impacto asimétrico de las perturbaciones actuales entre trabajadores, empresas y sectores», ha apostillado, incidiendo en que «también sería deseable que se evitaran fórmulas de indiciación automática de los salarios a la inflación pasada o de cláusulas de salvaguardia».

De Cos ha destacado la importancia de que el pacto de rentas contemplara compromisos plurianuales sobre los incrementos salariales y la protección del empleo, ya que «aportaría certidumbres a hogares y empresas a la hora de tomar decisiones de gastos e inversión».

El gobernador ha explicado que antes de la guerra, la economía mundial se encontraba «en una senda de recuperación gradual», tras la fase «más aguda» de la pandemia, aunque su dinamismo «se había visto ralentizado a partir de la segunda mitad de 2021 por los cuellos de botella globales y el aumento de las presiones inflacionistas». Ha recalcado que la recuperación presentaba «una elevada heterogeneidad» por áreas geográficas y ramas de actividad. Así, mientras que algunas economías ya habían alcanzado, e incluso rebasado, los niveles de actividad previos a la crisis sanitaria, en otras la recuperación todavía era incompleta, como en el caso de España. Y ha añadido que la recuperación tiende a estar más retrasada en aquellos países en los que los servicios «muy dependientes» de la interacción personal, como los ligados al turismo, tienen «un peso elevado» en la economía, algo que sucede en España.