La reforma laboral se estrena con 100.000 empleos perdidos

La tasa de paro en el primer trimestre se eleva al 13,6% y suma 70.900 desempleados más. España lidera el desempleo juvenil y de larga duración en Europa

Varias personas pasan por la Oficina de Empleo del Paseo de las Acacias, en Madrid
Varias personas pasan por la Oficina de Empleo del Paseo de las Acacias, en Madrid FOTO: Carlos Luján Europa Press

El primer trimestre del año es habitualmente un periodo de retroceso en las cifras de empleo, axioma refrendado ayer por los datos extraídos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, el paro subió en 70.900 personas entre enero y marzo, lo que supone casi un 2,3% más que en el trimestre anterior, mientras que la ocupación se redujo en 100.200 puestos de trabajo (-0,5%) y se contrae casi a niveles del primer trimestre de 2019, cuando se destruyeron 93.400 empleos. Al finalizar marzo, el número total de parados se situó en 3.174.700 personas y el de ocupados, en 20.084.700 personas. Este incremento de parados rompe cinco trimestres de bajadas y es la peor cifra para este periodo desde 2018. Esta evolución trimestral deja la tasa de paro en el 13,6%, tres décimas más que en el trimestre anterior.

Epa abril 2022
Epa abril 2022 FOTO: Teresa Gallardo

Esta encuesta de población activa es la primera sobre la que se puede hacer un primer balance de los efectos de la reforma laboral impulsada por Yolanda Díaz, y que arroja más sombras que luces. Así, aunque la reforma laboral no ha entrado plenamente en vigor hasta el 31 de marzo, lleva vigente desde el pasado 31 de diciembre. Los datos positivos solo llegan con la mirada hacia atrás. En el último año, el paro se ha reducido en 479.200 personas (-13,1%) y se han creado 878.000 empleos (+4,6%), mientras que el volumen de activos se ha incrementado en 398.700 personas (+1,7%).

Los contratos indefinidos se incrementaron en 164.100, mientras que los temporales se redujeron en 209.800, lo que bajó 1,17 puntos la tasa de temporalidad hasta el 24,21% y elevó a 12,8 millones las personas con contrato indefinido. El número de parados de larga duración bajó en 40.600 personas, un 3% menos respecto al trimestre anterior. Pero en este punto se empiezan a torcer las cosas, ya que estos parados suman el 41,7% del total de desempleados, la cifra más elevada de la eurozona, junto a Grecia e Italia, para situarse en 1.324.300 personas.

Epa, abril 2022
Epa, abril 2022 FOTO: Teresa Gallardo

A partir de ahí las sombras se encadenan. En el corto plazo –el que marca la evolución inmediata–, la situación no es tan halagüeña. El paro repuntó tres décimas en el primer trimestre, hasta el 13,65%. Este indicador no subía desde el tercer trimestre de 2020. Por su parte, la tasa de actividad bajó algo más de una décima, hasta el 58,5%, tras reducirse el número de activos en 29.400 personas entre enero y marzo (-0,1%) y se destruyeron más de 100.000 empleos en sectores básicos: la industria restó 68.000 ocupados menos, los servicios, 50.100, y en la agricultura, 12.500.

Tampoco corren buenos tiempos para los autónomos, que disminuyen en 55.700 personas en variación trimestral. Y no hay mejora en el paro juvenil. El número de jóvenes desempleados menores de 25 años subió en 6.600 personas en el primer trimestre, lo que supone un 1,4% más que en el último cuarto de 2021, situándose la cifra total de jóvenes en situación de desempleo en 459.100 al finalizar marzo. La tasa de paro juvenil se situó en el 30,18% a cierre del primer trimestre, la más alta de la UE. El INE destaca también que los hogares con todos sus miembros en paro subieron en 29.000, un 2,8% más respecto al trimestre anterior, hasta situarse en 1.052.900.

Pese a estos datos, el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, aseguró ayer que el mercado de trabajo está “resistiendo muy bien una situación que a nivel global es compleja”.