España crecerá en 2022 un 38% menos de lo previsto

El Gobierno hunde su cálculo del 7% al 4,3%. El PIB se estanca en el primer trimestre y tardará un año y medio más que Europa en volver al nivel precovid. Se mantiene la previsión de déficit en el 5% del PIB para este año y que la deuda baje al 115,2%

Un «recorte prudente». Esa era la base sobre la que la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, anunció que iba a recortar el crecimiento económico para España este año por el impacto de la guerra en Ucrania y la presión inflacionista. Pero el pasado martes, ante las malas perspectivas, decidió esperar a las últimas proyecciones de inflación y crecimiento del INE para hacerlo. Y ayer fue el día. Calviño, con el tono de seguridad que la caracteriza, asumió ante la Prensa el frenazo en seco al crecimiento económico del primer trimestre del año que había anunciado el INE por la mañana –con apenas un avance de tres décimas por el desplome del gasto de los hogares del un 3,7%–, una inflación disparada al 8,4% y la Encuesta de Población Activa (EPA) –con una aumento del paro de 70.900 personas y con más de 100.000 empleos perdidos entre enero y marzo– para recortar significativamente su previsión para 2022. En concreto, hasta el 4,3%, casi tres puntos menos respecto al 7% que había previsto en los Presupuestos de este año.

El cuadro macroeconómico actualizado ayer por el Ejecutivo para remitirlo a la Comisión Europea –junto con el Plan de Estabilidad–prevé un decrecimiento constante del PIB de casi un punto anual. Así, la economía se impulsará un 3,5% en 2023, un 2,4% en 2024 y 1,8% para 2025. Esto significaría que el avance global durante los próximos tres años sería del 2% de media y que no se recuperará el PIB precovid hasta dentro de un año, lo que supone un retraso de año y medio respecto al resto de Europa.

Esta rebaja de la previsión de 2022 supondrá una desaceleración de 0,8 puntos respecto al avance del PIB del 5,1% de 2021, debido fundamentalmente al menor consumo de los hogares, cuyo crecimiento se desacelerará al 3,5%. Esta nueva previsión se alinea con el recorte de otros organismos nacionales e internacionales, que ya habían revisado a la baja sus estimaciones. En concreto, la ministra ha seguido idéntica senda marcada por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que realizó hace unos días el mismo cálculo, un avance del 4,3%. Por tanto, mucho más prudente que la realizada por el Banco de España (5,1%) o el FMI (4,8%).

Pese a las circunstancias poco halagüeñas, Calviño mostró una absoluta tranquilidad por este parón y destacó que el Gobierno «se ha alineado» con las estimaciones de todos los organismos internacionales y nacionales, que siguen estimando que «España mantendrá un fuerte ritmo de crecimiento económico, por encima de la media europea y de las economías más avanzadas del mundo». Eso sí, tuvo que reconocer que la economía sufrirá durante este año un «estancamiento» de la mayoría de sus índices, aunque espera que el buen ritmo de creación de empleo sea un pilar «sólido» para sostener la previsión gracias a la afiliación a la Seguridad Social –la «mayor de la historia, con 20 millones de afiliados», destacó–, y el aumento del porcentaje de contratos indefinidos, que «dan muestra de la mejora de la calidad del empleo».

En su anterior previsión, realizada en octubre de 2021 para elaborar los actuales Presupuestos, el Gobierno hizo una sobreestimación de casi tres puntos más, hasta el 7%, que la ministra económica justificó porque se hizo antes del «actual contexto de intensa incertidumbre» generada por la guerra de Ucrania y por el aumento de la inflación, a lo que sumó «problemas importantes» en las cadenas de suministro globales. Esto significa que España crecerá este año un 38% menos que la previsión inicial. Pese a ello, prevé que la aceleración significativa del crecimiento de la inversión –que llegará al 9,3%, fundamentalmente por una importante recuperación de la inversión en construcción (5,2%), frente a la contracción de 2021– ayude a impulsar el crecimiento. «La inversión y el empleo serán en buena medida los motores de la recuperación, lo que supone un cambio del patrón de crecimiento, en el que el sector de la construcción tiene un menor peso relativo en el conjunto de la economía», aseguró la ministra.

De acuerdo con el nuevo escenario macro, el empleo crecerá un 3% en 2022, menos de la mitad de lo avanzado en 2021, en tanto que la tasa de desempleo se reducirá en dos puntos, hasta el 12,8% este año y descendería por debajo del 10% por primera vez en casi dos décadas en 2025, hasta el 9,6%.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero –que acompañó a Calviño–, anunció que el Ejecutivo seguirá manteniendo intacta la responsabilidad fiscal, con una senda de déficit y deuda que espera «dé confianza» a la Comisión Europea para no acelerar la puesta en marcha de las reglas fiscales, suspendidas desde 2020. Por ello, mantendrá en firme su previsión de déficit público para este año en el 5% del PIB, gracias a la «holgura» proporcionada por la buena marcha de la recaudación en 2021 –en lo que va de año, los ingresos del conjunto de administraciones creció un 16,4%, hasta los 35.385 millones–. Según anunció la ministra, este déficit bajará al 3,9% del PIB en 2023 (antes 4%), el 3,3% en 2024 (antes 3,2%) y el 2,9% en 2025, por debajo del umbral del 3% del PIB que marca la entrada en el procedimiento de déficit excesivo.

Según el cuadro, la Administración Central cerrará este año con un déficit del 3,8% del PIB, para ir corrigiendo anualmente dos décimas arriba o abajo –3,4 % en 2023; 3,6 % en 2024, y el 3,2 % en 2025–. La Seguridad Social cerrará 2022 con un déficit del 0,5%, igual que en 2023, y bajará al 0,3% del PIB en 2024 y el 0,2% en 2025. Las autonomías registrarán un déficit del 0,8% este año, que se corregirá al 0,1% del PIB en 2023, para después lograr un superávit del 0,2% en 2024 y 2025. Las corporaciones locales lograrán un superávit del 0,1% en 2022; del 0,2% en 2023; un 0,3% en 2024 y 0,2% en 2025. En cuanto a la deuda, el Gobierno espera que baje al 115,2% del PIB en 2022; al 112,4% en 2023; 110,9% en 2024, y al 109,7% en 2025. Montero también destacó que el déficit del Estado se ha reducido en más de un 60% en el último año y que los recursos para el sistema de financiación autonómica subirán un 20%.