Empleo

Díaz abre un nuevo frente: quiere que los trabajadores estén en los consejos de administración

La ministra de Trabajo quiere ahora “democratizar” la dirección de las empresas, pero necesita un acuerdo para desarrollar el artículo 129,2 de las Constitución. Abordará en el diálogo social el problema de la “gran dimisión”

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, interviene en un desayuno Informativo en la mañana de hoy.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, interviene en un desayuno Informativo en la mañana de hoy.Alberto R. RoldánLa Razón

“La democracia debe llegar al mundo empresarial dando cabida a los trabajadores en los consejos de administración de las empresas”. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se ha propuesto dar la vuelta al mercado laboral y a todos los aspectos que abarca y no piensa dejar sin abrir ningún frente por muy polémico que sea. La última andanada la ha lanzado en un desayuno informativo de Europa Press, en el que ha apostado porque “la democracia llegue al mundo empresarial”, abriendo a los representantes de los las plantillas los consejos de administración, lo que implicará una reforma de la propia Constitución española, ya que debería desarrollarse el artículo 129.2.

El artículo 129 prevé diversas formas de participación y tratamiento de las relaciones laborales en la Constitución, tratándose de un mecanismo específico por el que deberá realizarse la función integradora que, con carácter general, el artículo 9.2 de la Constitución encomienda realizar a los poderes públicos, facilitando la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. En el caso del 129.2, éste reza textualmente que “los poderes públicos promoverán eficazmente las diversas formas de participación en la empresa y fomentarán, mediante una legislación adecuada, las sociedades cooperativas. También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción”.

La vicepresidenta cree que este paso sería fundamental para apuntalar el futuro de muchas empresas, ya que “nadie quiere más a su empresa que un trabajador” y que si en los centros de decisión de las empresas hubiera representación de los empleados, se evitarían tomar decisiones negativas para las empresas como la deslocalización de centros de trabajo, que “ya no se producirían”. Para defender esta propuesta ha puesto como ejemplo el caso de Navantia, una de las empresas públicas que incluye a sus trabajadores en el gobierno de la compañía, una decisión que cree que, “no solo democratiza, sino que también enriquece a las empresas porque supone aportar talento y conocimiento interno de lo que sucede en las compañías”.

Díaz no apuesta por copiar “modelos que ya existen en otros países”, sino que los trabajadores puedan formar parte de las decisión empresariales en un contexto de cambio estructural de la economía y de las relaciones laborales a nivel mundial que, según defendió, debe acometer la “transformación digital, feminista y ecológica de la economía”. También aseguró que “ha llegado el momento” de desarrollar el citado artículo 129.2 de la Constitución.

El guante lanzado fue inmediatamente recogido por el secretario general de CC OO, Unai Sordo, que ha criticado que “la falta de democracia en los centros de trabajo es uno de los grandes déficits del modelo laboral. Sería muy importante que a la hora de determinar decisiones estratégicas sobre inversión o sobre mejora de la productividad a los trabajadores no se les conciba como un sujeto pasivo, sino como un sujeto democráticamente empoderado”. A su juicio, éste sería un elemento de mejora de la productividad de las propias empresas, porque “la productividad es como el colesterol, la hay buena y la hay mala. La mala es la que se basa en una reducción sistemática de los costes y la buena es la que tiene que ver con la mejora en las formas de trabajo, con la cualificación permanente o con la transición digital y ahí la participación de los trabajadores es clave”.

Sordo ha cargado también con la situación que el sindicalismo arrastra desde hace décadas. “Siempre fue el pariente pobre de la transición y la democracia se quedó en las puertas de los centros de trabajo. Esto es verdad y hay que corregirlo en nuestro país”.

La ministra de Trabajo también avanzó que en las próximas semanas convocará a los agentes sociales para abordar el fenómeno conocido como la “gran dimisión”, por la inquietud generada entre los empresarios la incapacidad de cubrir puestos vacantes vacantes en sus plantilla, que Díaz cifra en 109.000. “Estas son las vacantes a día de hoy, unas bien conocidas en el sector de la hostelería, pero hay otras que tienen que ver con necesidades de personal altamente cualificado vinculado a la transformación tecnológica y digital”.

El fenómeno de la “gran dimisión”, originado en Estados Unidos durante los peores momentos de la pandemia con el abandono voluntario de muchos trabajadores de sus puestos de trabajo, se ha extendido por el resto del mundo, y en Europa se ha convertido ya en un problema reconocido por la propia Comisión Europea, que ya ha anunciado que se tomarán medidas al respecto, ya que la tasa media de vacantes pasa del 2,5%, y en países como Alemania llega al 3,8%.

Aunque en España el impacto es menor -de apenas el 0,7%-, la titular de Trabajo reconoció que existen necesidades de personal tanto “altamente cualificado” en el ámbito digital como en el no cualificado. En este sentido, reconoció que “hay necesidades ciertas” por parte del tejido productivo, aunque avisó de que “un joven de nuestro país, que tiene elevadísima formación, que habla muchos idiomas y ha viajado mucho, si la oferta de empleo que tiene es de baja calidad o no le satisface, es probable que se aleje de esa posibilidad”. En este sentido, puso en valor la regulación de la contratación formativa contemplada en la reforma laboral y auguró que con un buen uso de esta tipología de contratación y con el futuro Estatuto del Becario “nuestro país puede mejorar”.

Al ser preguntada por la negociación del V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) que, entre otras cuestiones, debe incluir recomendaciones generales sobre evolución de los salarios en convenio para los próximos dos o tres años, Díaz señaló que sería “importante” el acuerdo, aunque reconoció que “la tarea es compleja”. Pidió “moderación” a las grandes empresas que tienen “beneficios suculentos” y les avisó de que “no hay margen para bajar o moderar los salarios en nuestro país”. Asimismo, advirtió de que “a los que no pueden respirar no les podemos pedir más”, pero insistió en que “como hay beneficios absolutamente suntuosos” en las empresas, “hay margen” para que las éstas puedan ser “corresponsables”.

Según recordó, siguen subiendo los datos de “exclusión” y alertó de que esta crisis está afectando directamente a las clases medias. “La inflación de los salarios en nuestro país no está causada por los salarios. Sabemos dónde está el problema. La tarea es bajar los precios energéticos y ya estamos en ello”.