Opinión

PERTE Agroalimentario: Tantos para tan poco

La Moncloa anunció a bombo y platillo que la cantidad total se eleva hasta 1.800 millones de euros, lo que supondría, en caso de recibir ese dinero, el 1,28 por ciento

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el acto de presentación del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del sector agroalimentario
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el acto de presentación del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del sector agroalimentario FOTO: Eusebio García del Castillo Europa Press

Nunca habían sido tantos para presentar tan poco. Me refiero al acto que tuvo lugar ayer sobre el llamado PERTE Agroalimentario protagonizado por Pedro Sánchez, que estuvo acompañado, nada más y nada menos, que por cuatro ministros. A saber: Planas de Agricultura; Maroto, de Industria; Isabel Rodríguez, la portavoz, y Diana Morán, de Ciencia, escoltados por sus correspondientes “mariachis”.

Por si no eran suficientes, también se incorporó el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, Emiliano García-Page. ¿Estaba justificado tal despliegue? Desde el punto de vista de la propaganda gubernamental, puede que sí. Desde el punto de vista del montante económico, desde luego que no.

Ese PERTE agroalimentario disponía hasta ahora de poco más de 1.000 millones de euros, lo que supone el 0,75 por ciento del total de fondos que según Pedro Sánchez van a llegar a España en el marco del Plan de Reconstrucción de la UE, y que ascienden a 140.000 millones de euros. Es tan ridícula esa cifra inicial que se los ha debido caer la cara de vergüenza y ayer el inquilino de La Moncloa anunció a bombo y platillo que la cantidad total se eleva hasta 1.800 millones de euros, lo que supondría, en caso de recibir ese dinero, el 1,28 por ciento.

Parece también un montante escaso si se tiene en cuenta que el sector agroalimentario supone la segunda partida exportadora de la balanza comercial de bienes, muy cerca de la primera. Además, de la cantidad citada, una parte significativa no va a ir a la industria agroalimentaria. A pesar de ello, allí estaban, tan contentos y siendo cómplices del “paripé”, los “mandamases” de la Federación de Industrias y Bebidas (FIAB), encabezados por su presidente, Tomás Pascual Gómez-Cuétara. Mientras, los de la Comisión Europea no se fían, ni de Sánchez, ni de Teresa Ribera, y se encuentran a la espera de que desde Madrid se remitan a Bruselas los detalles concretos del plan que han diseñado para abaratar la luz, en función de lo aprobado hace ya casi dos meses en la Cumbre Europea. Como ya escribí entonces, en el caso de los acuerdos comunitarios cogidos con pinzas, como ese, el demonio se encuentra en los detalles. Y ahí estamos, esperando que el plan se concrete.