Estanflación, reduflación, cheapflation... diccionario para no perderse en la espiral de precios

La escalada de la inflación ha puesto de actualidad fenómenos económicos olvidados, otros en riesgo de ocurrir y prácticas para combatir el alza desencadenada

Precios en el lineal de un supemercado
Precios en el lineal de un supemercado FOTO: Jesœs G. Feria La Razon

La guerra de Ucrania ha terminado por descontrolar unos precios que ya venían subiendo meses atrás. La vigorosa recuperación de la economía tras la pandemia ha provocado disrupciones en la cadena global de suministros que todavía no se han solucionado. Y esas interrupciones dieron pie a una espiral inflacionaria que se aceleró con la invasión rusa de su vecino ucraniano ante el impacto que ha tenido en uno de los factores que más determinan los precios, el energético.

El incremento de los precios ha vuelto a poner de actualidad fenómenos económicos hasta ahora adormecidos o directamente olvidados. Estanflación o reduflación son algunos de esos términos que forman parte del diccionario de la inflación que ahora se ha puesto de moda.

Estanflación

El fantasma de la estanflación es quizá el que más quita el sueño en estos momentos a muchos al tratarse de uno de los problemas económicos más complicados de manejar y resolver. Su definición es más o menos sencilla: una subida generalizada de precios sin crecimiento económico. Su solución no lo es tanto porque implica tomar medidas que pueden agravarla. Las políticas monetarias y fiscales de estímulo que se utilizan para empujar una economía en recesión pueden agravar la inflación. Por el contrario, las que se pueden adoptar para embridar los precios -subida de tipos de interés- tienden a profundizar la recesión. Se trata, pues, de un círculo vicioso de difícil solución.

La buena noticia para el mundo es que, en general, los expertos consideran que, aunque los precios están desbocados, no hay riesgo de estanflación. El responsable global de economía y estrategia Allianz Global Investors, Stefan Hofrichter, aseguraba hace pocas fechas en Madrid en un encuentro con los medios que no piensan que vaya a darse porque, en su opinión, la economía va a seguir creciendo.

También lo creen así tanto BBVA Research como SelfBank. Este última subraya en un reciente análisis que dado que las economías venían ya con una tendencia positiva al recuperarse de la pandemia, con crecimientos elevados en el último año y positivas previsiones para los siguientes, todo podría quedarse en un «simple frenazo» que no se extendiese más allá de unos trimestres, pudiendo incluso entrar en una pequeña recesión. En esta tesitura, añadían, “posiblemente se conviviría con una inflación elevada, por lo menos durante un tiempo, pero las economías seguirían creciendo, no se quedarían estancadas, con lo cual se evitaría la temida estanflación”. El servicio de estudios de BBVA también apunta a “los efectos arrastre de las elevadas tasas de crecimiento de finales de 2021 y de principios de 2022. Tanto la eurozona como España podrían soportar un par de trimestres con ligeras caídas de PIB trimestral (por ejemplo, de medio punto) y seguir creciendo en el conjunto del año uno o dos puntos por debajo de las previsiones anteriores a la guerra”, según un informe de marzo de Rafael Domenech, su responsable de Análisis Económico.

La gestora de activos Schroders no es tan optimista y alerta desde hace tiempo sobre la posibilidad de que se produzca una estanflación en la economía mundial. En su opinión, la aparición de la nueva variante del covid 19 ha aumentado el riesgo de que se produzcan nuevas restricciones de la actividad y nuevos retrasos en la cadena de suministros, con su correspondiente impacto en el comercio global.

Hiperinflación

En caso de un descontrol absoluto de precios se podría llegar al caso más extremo, el de la hiperinflación. Este fenómeno acontece cuando los precios se incrementan en más de un 50% mensual. Una situación que conduce a una reducción de riqueza y pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos. La hiperinflación suele ser fruto de una política monetaria expansiva muy agresiva, con la máquina de crear dinero a pleno rendimiento; o cuando se produce una súbita pérdida de valor de la economía. Ninguno de estos fenómenos están ahora encima de la mesa y aunque, en el caso de España, la inflación ha llegado a escalar a cotas próximas al 10% en meses pasados, se encuentra muy alejada del 50%. La perspectiva, además, es que los precios pierdan fuelle en la segunda mitad del año. Funcas, por ejemplo, prevé una media para este año del 6,9% y BBVA Research, del 7%.

Reduflación

A la espera de ver si se confirma ese enfriamiento de los precios, lo que sí están haciendo algunas compañías es tomar medidas para afrontar su escalada. En el sector de la distribución alimentaria, la OCU asegura que los supermercados están recurriendo a una práctica conocida como reduflación. En su último estudio de mercado, la organización detectó productos que, aparentemente, no suben de precio pero que en realidad sí lo hacen porque lo que se hace es cobrar lo mismo por menos cantidad de producto.

Se trata, no obstante, de una práctica legal ya que el fabricante o distribuidor refleja en el paquete el cambio de cantidad. Lo recomendable para detectarlo es que los consumidores se fijen en el precio por kilo, gramo o litro, que es la cifra pequeña que sale cuando vemos en el lineal el precio del producto.

Cheapflation

Es otra herramienta a la que se está recurriendo para combatir la inflación. Esta práctica, que une las palabras en inglés de “cheap” (barato) e “inflation” (inflación), consiste en sustituir ciertos productos o alimentos por otros más baratos. Así, se sacrifican ciertas materias primas por otras más baratas y de peor calidad con el objetivo de aumentar las ventas en volumen y haciendo que los clientes puedan seguir consumiendo sus productos favoritos pese al incremento de precios.

Como en el caso de la reduflación, la “cheapflation” es legal siempre que se facilite al consumidor la información y que además se haga de acuerdo con las prácticas informativas leales basadas en que la información será precisa, clara y fácil de comprender para el consumidor.

Deflación

Tal y como la define el Fondo Monetario Internacional (FMI), la deflación es una bajada generalizada de los precios durante dos semestres seguidos, bien por un exceso de oferta o una insuficiencia de demanda. En estos tiempos de espiral inflacionista, la deflación también está presente en tanto que gobiernos autonómicos como el de Madrid o el de Murcia han anunciado que van a deflactar el IRPF para que los ciudadanos no pierdan poder adquisitivo. Lo que estos ejecutivos quieren evitar es que si a un asalariado le suben el sueldo para compensar el IPC, ese incremento provoque un salto en su tramo de la declaración de la renta y pague más impuestos. Para evitarlo, lo que se proponen es ajustar los tramos para que los contribuyentes paguen lo mismo que hasta ahora.

Algunos expertos sostienen que, si no se toma esta medida que proponen Madrid y Andalucía, los contribuyentes van a seguir sufriendo subidas fiscales encubiertas que no se corresponden con una mejora real en su poderío económico.