Los controladores aéreos también amenazan con ir a la huelga en verano

Aseguran que su plantilla no está dimensionada para el volumen de tráfico que se espera en verano. Enaire afirma que hay más profesionales que antes de la pandemia

Torre de control del Aeropuesto de Barcelona-El Prat
Torre de control del Aeropuesto de Barcelona-El Prat FOTO: RAFAEL GARCÍA SÁNCHEZ - ENAIRE RAFAEL GARCÍA SÁNCHEZ - ENAIRE

Es “una opción real”. Así califican desde el principal sindicato de controladores aéreos, Usca, la posibilidad de que el colectivo vaya a la huelga el verano que está a punto de empezar, la época con más actividad en el sector aéreo y en un año en que, superada la pandemia, el tráfico se está recuperando con más fuerza de la esperada. Precisamente, este vigoroso repunte de los vuelos es el motivo que ha llevado al colectivo a sopesar la opción de las movilizaciones. A su entender, falta de plantilla para atender este fuerte incremento de actividad que se espera para la campaña estival y, según aseguran, Enaire no ha hecho lo suficiente para remediarlo, algo que niegan de forma tajante desde la empresa pública.

El gestor de la navegación aérea en España, responsable también de los controladores de las torres que no han sido liberalizadas, anunció a principios de junio un refuerzo en las plantillas de estos profesionales en previsión, según reconocían, de un verano con un nivel de vuelos próximo al año récord de 2019, justo antes de la pandemia. Un incremento de efectivos que, en su opinión, “refuta” las acusaciones de los controladores. Según aseguró entonces Enaire, las plantillas y los aumentos de los controladores operativos (los que están habilitados y disponibles para la operativa) son de 250 en la zona Sur (+9,6%); 264 en Canarias (+9,0%); 512 en Este (+8,2%), 197 en Balear (+5,9%) y 630 en Centro-Norte (+1,7%). En total, un 6% más que en 2019, según sus datos. Suficientes a su juicio para atender las necesidades de gestión de tráfico aéreo asignado a cada región. Contando los operativos y los que están en tareas de apoyo y gestión, Enaire asegura que cuenta con 2.117 profesionales.

Objeciones

Pero desde el colectivo de controladores ponen peros a los números que aporta el gestor de navegación aérea. Desde Usca aseguran que todos los controladores aéreos que contabiliza Enaire “no estarán habilitados” para trabajar en verano y que, al contrario de lo que han hecho otros países europeos, no se han tomado las medidas necesarias con antelación para afrontar un escenario pospandemia como el actual en el que la recuperación del tráfico aéreo está siendo más fuerte de lo esperado. El gestor de los aeropuertos, Aena, ha revisado por ejemplo al alza su estimación de tráfico de pasajeros para el cierre de 2022 desde el 68% hasta una horquilla de entre el 75% y el 85% sobre las cifras de 2019. Y las propias aerolíneas, según informó el gestor aeroportuario en marzo, han programado en sus aeropuertos 215,6 millones de asientos para la temporada de verano, lo que supone un aumento del 1,6% con respecto a la programación final de cierre de la misma temporada de 2019, si bien algunas fuentes aseguran que esa cifra llega ya a los 220 millones.

A los controladores también les chocan los números que ahora da Enaire porque no cuadran con los que envió en febrero a la Comisión Europea. Entonces, el gestor de navegación aérea y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) hicieron una nueva revisión del Plan Nacional de Rendimiento para el RP3 (2020-2024) en la que comunicaban que este año habría 2.051 controladores, frente a 2.100 en 2019. Desde Enaire aseguran que esas cifras están desfasadas y que las buenas son las que ofreció a principios de este mes.

Para los controladores, lo que se viene encima en los meses estivales, con aeropuertos como el de Sevilla y Palma de Mallorca que, según los controladores, ya tienen niveles de tráfico superiores a los de 2019; va a ser difícil de gestionar con una plantilla que, según sus cálculos, tiene un déficit -del que ya avisaron a finales del año pasado- de entre un 10% y un 15% de efectivos para trabajar con garantías. De hecho, aseguran, en lugares como Barcelona, para tapar esta deficiencia y ante la falta de voluntarios para hacer horas extra, se está recurriendo a la Cobertura Obligatoria de Servicio (COS), por la que los controladores no pueden negarse a realizar un servicio. Y en otras instalaciones como la de Palma de Mallorca, los futuros controladores no pueden hacer las horas de simulación que necesitan para estar operativos porque los compañeros que las imparten deben estar en sala por la escasez de efectivos, añaden. En Enaire, afirman los controladores, “se han acostumbrado a afrontar el crecimiento a base de reducir nuestro descanso para sacar año tras año el crecimiento del tráfico”. Y lo que tienen que hacer, añaden, es poner sobre la mesa un nuevo convenio.

Ante este panorama, y a la espera de lo que pueda ocurrir en una reunión que tienen pendiente con la Secretaría de Estado de Transporte, el comité interdependencias de Usca se reunirá los días 29 y 30 de junio para decidir los siguientes pasos a dar. Y la huelga, advierten, es “una posibilidad real que se baraja”.