La actividad de la eurozona se desacelera y su crecimiento marca mínimos

Junio fue el decimosexto mes consecutivo de crecimiento económico, aunque este se ralentizó debido a una paralización del crecimiento de la demanda

El logo del Banco Central Europeo (BCE)
El logo del Banco Central Europeo (BCE) FOTO: Ralph Orlowski REUTERS

La guerra de Ucrania y la inflación desbocada han sido los dos principales motivos que han ralentizado el crecimiento económico en la eurozona, tal y como aseguraron a finales de abril desde el Banco Central Europeo (BCE). Por tanto, no es de extrañar que la actividad económica de la zona euro haya pegado un claro frenazo en junio, marcando su mínimo en 16 meses, sobre todo por la ralentización de la demanda y la fuerte inflación, según indica el índice PMI de la actividad en la zona euro de S&P Global, que ahora integra a IHS Markit.

El índice PMI publicado este jueves se situó en junio en 51,9 puntos, por debajo de los 54,8 de mayo y ligeramente por encima de los 50 puntos que separan el crecimiento de la contracción.

En este sentido, junio fue el decimosexto mes consecutivo de crecimiento económico, si bien este se ralentizó, reflejando en este sentido una paralización del crecimiento de la demanda.

Esto supone la primera vez que la producción manufecturera se contrajo en los últimos dos años y el crecimiento del sector servicios se moderó considerablemente, sobre todo en aquellos de cara al público.

Asimismo, las firmas consultadas también indicaron unas menores expectativas de actividad empresarial durante los próximos doce meses, señalando el nivel más bajo de posteridad desde octubre de 2020. Tanto la falta de crecimiento de la demanda como el empeoramiento de las perspectivas fueron ampliamente vinculados al creciente coste de vida, a las condiciones financieras más estrictas y a las inquietudes en torno a las energías y las cadenas de suministro generadas por la guerra en Ucrania y los persistentes trastornos por la pandemia.

Mientras tanto, las presiones de los precios siguieron siendo elevadas, alcanzando niveles no observados antes de la pandemia. No obstante, una moderación del aumento de los costes por tercer mes consecutivo sugiere que la tasa de inflación puede haber comenzado a disminuir.

El deterioro encabezó el sector manufacturero y aunque la tasa de declive de la producción registrada en junio fue apenas modesta, todo indica a que en julio se acelerará debido a una creciente pérdida de nuevos pedidos recibidos durante el mes. Los nuevos pedidos de productos han decrecido en los dos últimos meses consecutivos y el declive de junio fue el más intenso desde mayo de 2020.

Sumado a esto, en el sector servicios el crecimiento se ralentizó marcadamente, cayendo hasta su mínima desde enero pasado y señalando un marcado deterioro de los resultados en el sector en los dos últimos meses. De modo similar, los nuevos pedidos recibidos en el sector servicios aumentaron a un ritmo mucho más moderado, y su crecimiento disminuyó hasta el segundo más bajo desde que comenzó el repunte de la demanda en mayo de 2021.