Opinión

La UE asume ya que Rusia cortará el gas a Europa en octubre

La Comisión ha creado un grupo de expertos para negociar el suministro de productos energéticos, sobre todo gas. En España, Sánchez ha desatado las hostilidades con Argelia, nuestro principal proveedor

César Lumbreras

Garantizar el abastecimiento energético de los Estados miembros de la Unión Europea, especialmente de gas, es la principal preocupación en Bruselas en estos momentos, junto al aumento del IPC. Ambos asuntos están muy relacionados y no hay soluciones a corto plazo. La inquietud es tal que la Comisión Europea ha creado un grupo de expertos para negociar el suministro de productos energéticos, sobre todo de gas, porque trabajan con la hipótesis de que Rusia va a cortar totalmente las ventas de este último combustible a finales de septiembre o principios de octubre. Justo en el momento que más daño pueda hacer, a las puertas del frío otoñal e invernal. Además del acuerdo que se firmó en su momento con Estados Unidos, que ha disparado las compras de gas a este país, se está negociando con otras naciones, como Argentina. Todo con el objetivo de que no falte y haya que racionar. Y, mientras tanto, el Gobierno de Sánchez ha desatado las hostilidades con Argelia, nuestro principal suministrador.

La otra preocupación es el coste de la vida. Carburantes y alimentos, alimentos y carburantes, son los principales causantes de la inflación. En España, el IPC ha superado ya la barrera psicológica, y para el bolsillo, del 10 por ciento, según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), tan de actualidad en los últimos días. Hay que remontarse a mediados de la década de los ochenta para encontrarnos con una situación similar, es decir, hace casi cuarenta años. Y lo peor es que no se vislumbra una solución a corto plazo, porque no se esperan bajadas significativas en nuestro país ni de los principales combustibles, ni tampoco de los alimentos básicos que consume la mayoría de la población. En los próximos meses habrá que prestar atención, por ejemplo, a lo que suceda con las carnes, ya que la oferta se va a reducir porque los ganaderos han disminuido la entrada de animales en las granjas por la subida de los piensos y de los costes de producción. De momento, la llegada del verano tapa en parte lo que está pasando, aunque el bolsillo lo note igual. Cosa bien distinta es lo que sucederá a la vuelta de las vacaciones, que también serán más caras.