El Gobierno niega el «efecto llamada» por la entrada en vigor de la nueva Ley de Extranjería

EL Gobierno cree que la cláusula que exige que el trabajador extranjero tenga que llevar residiendo al menos dos años en España será suficiente para evitar un alud de llegadas de irregulares

Unos 300 inmigrantes protestan en Torre Pacheco contra "explotación laboral"
Manifestación de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes (ATIM) FOTO: Juan Carlos Caval EFE

No habrá «efecto llamada» con la nueva Ley de Extranjería que activa la nueva figura del arraigo por formación. Así lo defiende el Gobierno, que entiende que la cláusula que exige que el trabajador extranjero tenga que llevar residiendo al menos dos años en España será suficiente para evitar un alud de llegadas de irregulares. Además –recuerda–, el trabajador tiene que comprometerse y acreditar un compromiso de formación. Con ello, los legisladores esperan que se evite crear una nueva bolsa de «economía sumergida» y que se cubran las necesidades del mercado laboral español, que adolece de mano de obra en sectores claves como construcción, hostelería, informática o tecnología, o incluso sanidad, con tasas de envejecimiento muy altas de sus miembros activos.

La reforma del Reglamento de Extranjería que entra esta semana en vigor pretende racionalizar y actualizar las figuras del «arraigo social y laboral» y «por reagrupación familiar» y crea una nueva figura de «arraigo por formación», para integrar a inmigrantes que lleven dos años en España y quieran formarse en profesiones deficitarias –para las que tendrán más facilidades–. Además, se permitirá trabajar a los extranjeros con autorización de residencia por estudios, según recoge el texto publicado en el BOE, que resalta que para obtener el permiso de residencia «deberán acreditar que han firmado un contrato de trabajo».

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, defendió tras la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros del pasado 26 de julio que con la reforma se intenta «facilitar el trabajo al terminar sus estudios a 50.000 extranjeros» y «modernizar los requisitos de acceso al trabajo autónomo, que eran extraordinariamente complejos». El objetivo del Gobierno es «actualizar el modelo migratorio para que se propicie la migración regular y segura en toda circunstancia. No buscamos un efecto llamada», reiteró Escrivá.

Tendrán especial atención los estudiantes extranjeros, a los que se permitirá por ley que puedan compaginar trabajo y formación, eliminando las restricciones a la incorporación de los estudiantes al mercado laboral tras la finalizar sus estudios.

Según consta en el texto publicado en el BOE, en el apartado de arraigo laboral, se limita la figura preexistente para personas que se encuentran en situación irregular pero han realizado una actividad laboral en situación regular durante los dos últimos años. El contrato que se presente para solicitar la autorización no se valorará por su duración, sino por su adecuación al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Además, este podrá ser inferior de mínimo 20 horas en los casos que se acredite menores a cargo y la reforma también flexibiliza la posibilidad de presentar varios contratos. La nueva Ley permite crear una nueva modalidad de autorización que fomenta la figura del confidente y la lucha contra la economía sumergida, mediante la acreditación de seis meses de trabajo irregular.

También cambia el diseño del Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura para contar con una fotografía más exacta de las necesidades del mercado de trabajo, ya que ahora no se puede traer un trabajador extranjero si hay en España desempleados susceptibles de ser formados. Asimismo, el decreto crea una Unidad de tramitación de expedientes de extranjería para descargar a las oficinas de extranjería.