Las cajas pagarán a Hacienda más de la mitad de sus ingresos en impuestos

Las entidades de la CECA estudian impugnar el “impuestazo” de la liquidación a posteriori. La actividad corporativa generada por las entidades de la CECA fue de 18.235 millones, lo que equivale a sostener 67.188 empresas

Una sucursal de CaixaBank
Una sucursal de CaixaBank FOTO: Cristina Bejarano La Razón

El tipo impositivo total -ratio de los impuestos soportados respecto al beneficio antes de impuestos soportados- de las entidades de la CECA -integrada por CaixaBank, Kutxabank y Cajasur Banco, Abanca, Unicaja Banco, Ibercaja Banco, Caixa Ontinyent, Colonya Pollença y Cecabank- se situó en el 48,76% en 2021, pero teniendo en cuenta las aportaciones a fondos, el tipo total subió al 56,03%.

Así lo anunciaron ayer las antiguas cajas en su quinto estudio sobre el impacto económico, fiscal y social de las entidades adheridas a la CECA, elaborado por KPMG España, que determina que la contribución fiscal de las entidades adheridas a CECA ascendió a 5.246 millones de euros en 2021, un 4,65% por encima de un año antes y el dato más alto de toda la serie histórica, mientras que el impacto total de las entidades en la economía se situó en 178.030 millones de euros, lo que equivale al 16% del PIB español.

Del total de la contribución fiscal, 2.674 millones de euros fueron los tributos soportados, un 2% más que en 2020 y la mayor cifra registrada hasta la fecha. De esa cifra, 993 millones fueron contribuciones a la Seguridad Social, 646 millones el IVA soportado no recuperable, 357 millones el Impuesto de Sociedades, 477 millones los tributos autónomos y municipales (incluyendo 162 millones del impuesto de Actos Jurídicos Documentados) y 170 millones del impuesto sobre depósitos en las entidades de crédito (IDEC). Los tributos recaudados crecieron un 7%, hasta 2.572 millones, con 1.149 millones de retenciones sobre sueldos de empleados, 832 millones de retenciones sobre rentas de instrumentos financieros, de seguros y de pensiones, 358 millones de tributos sobre ventas y servicios y 210 millones de importes recaudados por la Seguridad Social a cargo de los empleados. A estos impuestos, se suman las contribuciones que las entidades financieras aportaron a fondos, que ascendieron a 906 millones de euros en 2021, con 650 millones al Fondo de Garantía de Depósitos, 247 millones al Fondo Único de Resolución y 8,9 millones al Mecanismo Único de Supervisión.

De este modo, el tipo impositivo total de las entidades de CECA se situó en el citado 48,76% en 2021, frente al 53,3% de hace un año por la mejora del beneficio, pero por encima del 43% de 2019. Teniendo en cuenta las aportaciones a fondos, el tipo total sube al 56,03%.

El impacto económico total que ejercieron estas entidades durante 2021 sobre la economía española -esos 178.000 millones de euros- se debió tanto a la actividad corporativa que generaron como a la dinamización económica hicieron posible por la financiación que concedieron. Esto supone en torno al 16% del PIB de España. De esa cantidad, la actividad corporativa generada fue de 18.235 millones, lo que equivale a sostener 67.188 empresas y supone también que por cada euro procedente de esta actividad se generaron 1,89 euros. Asimismo, la dinamización de la economía a través de la financiación concedida el año pasado por estas entidades alcanzó los 159.795 millones de euros.

Según CECA, con sus 65.897 empleados de manera agregada, las entidades se convierten en el “segundo empleador del país”. El 99,6% de estos puestos de trabajo son de carácter fijo. Además, el sector se caracteriza por un “fuerte compromiso con la igualdad de género”, situándose su brecha salarial en el 10%, 1,9 puntos por debajo de la media española y 3,9 puntos por debajo de la europea. CECA y los sindicatos se reunirán este jueves en el marco del observatorio sectorial, un encuentro en el que los representantes de los trabajadores esperan que la patronal se pronuncie a favor de reabrir las mesas de negociación de los convenios con el objetivo de conseguir una revisión salarial.

Para el socio responsable de la Fiscalidad del Sector Financiero en KPMG, Víctor Mendoza, el nuevo impuesto temporal a la banca, que entrará en vigor en 2023, podría elevar en seis puntos porcentuales la contribución tributaria total, es decir, que pasaría de casi el 49% al 56%.

El director de Asesoría Fiscal de CECA, Juan de Villota, advirtió que si no prosperase una enmienda a la totalidad o una enmienda de supresión de este impuesto en el Congreso las propias entidades plantearían la impugnación de la liquidación, después de haber pagado el impuesto, aunque dicho itinerario es mucho más largo que un eventual recurso de inconstitucionalidad directo, al tener que atravesar todos los órganos administrativos. “Muy probablemente, esa es la vía que debería recorrerse. Obviamente, también hay elementos muy conflictivos, como la prohibición de la repercusión, por el dilema en el que nos mete a las entidades de tener que cumplir una normativa regulatoria que va por un lado y una fiscal que va por otro”.

De Villota quiso incidir en que todo dependerá de los beneficios de los próximos años, pues “cuanto menor sea el beneficio, mayor será el tipo total”. El directivo no considera que hay una relación directa y proporcional entre la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) y el beneficio de las entidades, por lo que “toda estimación sobre el impacto del impuesto a la banca es solo una hipótesis”.