El Gobierno ignora el frenazo económico: dispara el gasto otro 10% y subirá las pensiones un 8,5%

Eleva el gasto social por encima de 266.700 millones y fía las cuentas al incremento de los ingresos. Calviño sitúa la cifra de ocupados en 21 millones en 2023, aunque eleva dos décimas la tasa de paro, hasta el 12,2%

Luz verde a los Presupuestos Generales de 2023 “más expansivos de la democracia española” -dijo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su presentación-, con un techo de gasto de más de 198.000 millones de euros, en el que ya va incluida la subida salarial de los funcionarios, la actualización de las pensiones con el IPC, el incremento del gasto sanitario y un “paquete social histórico”, con recursos destinados a familias, empresas y parados. Es decir, una nueva marca histórica del gasto.

Montero destacó que el objetivo de estos Presupuestos, los terceros del Gobierno de coalición y los últimos de esta legislatura -”pese a que los agoreros decían que no iban llevarse a cabo”, dijo la ministra portavoz, Isabel Rodríguez-, es poder transitar un momento de “enorme incertidumbre” por la guerra de Ucrania, al tiempo que ofrecen “seguridad y estabilidad” a las familias y lanzan un “claro mensaje” al exterior sobre la solvencia y el dinamismo de la economía española.

Durante toda la rueda de prensa, la ministra de Hacienda quiso dejar clara la motivación social de estas Cuentas -lo repitió con insistencia una docena de veces-, con un gasto récord en este apartado, que detalló en el refuerzo de la sanidad, -especialmente la atención primaria, destacó-, la educación, la dependencia, las becas y las familias, a las que se apoyará con el despliegue de una Ley de familias, que incluirá nuevas prestaciones. Para afrontar este gasto, el Gobierno ha consignado una partida récord de 266.719 millones, por lo que seis de cada diez euros presupuestados irán destinados a afrontar el coste social, incluidas las pensiones. Solo en este apartado, el Gobierno destinará 190.687 millones, lo que supone una subida del 11,4% respecto a la partida de 2022, debido a la actualización de las pensiones de acuerdo con el IPC, que el Gobierno estima en un alza del entorno del 8,5%.

Montero ha recordado que el techo de gasto no financiero para 2023 ascenderá al récord de 198.221 millones de euros, un 1,1% superior al de 2022, incluyendo 25.156 millones de fondos europeos y una transferencia a la Seguridad Social de 19.888 millones, un 8,1% más que el año pasado. La ministra negó que este impulso presupuestario se deba a los recursos llegados de los fondos europeos a través del Plan de Recuperación y afirmó que “los cambios estructurales que afrontamos con estos Presupuestos se financiarán con recursos propios”.

El Ejecutivo ha apostado por disparar a cifras récord el gasto pese a que ha revisado a la baja la previsión de crecimiento económico para 2023, hasta el 2,1% -seis décimas menos- y ha elevado su estimación de deflactor del consumo privado, indicador similar al IPC, hasta el 4,1% (2,9% en julio). Fía todo su proyecto social a una entrada de ingresos histórica. En las cuentas presentadas consigna unos ingresos no financieros de 307.445 millones, un 6% más, con una recaudación tributaria récord de 262.781 millones, un 7,7% más, y un fuerte crecimiento de los ingresos por IRPF (7,7%), impuesto de sociedades (7,7%) e IVA (5,9%).

Los nuevos Presupuestos también incorporan el paquete fiscal anunciado por Montero la semana pasada, que incluye el nuevo impuesto a las grandes fortunas, la rebaja del IRPF para las rentas hasta 21.000 euros, el aumento del gravamen de las rentas del capital a partir de 200.000 euros, la reducción de los módulos para los autónomos o la subida del Impuesto de Sociedades para las grandes empresas.

Previamente, la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ratificó los datos del cuadro macroeconómico adelantados el lunes, en el que ha rebajado seis décimas la previsión de crecimiento para el próximo año, hasta el 2,1%, justificado por la “elevada inflación por los precios de la energía” y por la incertidumbre geopolítica y económica, ya que el deflactor del consumo privado, un indicador similar al índice de precios de consumo, se ha revisado al alza, del 2,9 % al 4,1 %. “El principal reto de nuestra economía es la inflación”, ha señalado en la vicepresidenta primera, que aseguró que “no se observan efectos de segunda ronda en España” y que la inflación interanual ha comenzado a moderarse en septiembre.

La vicepresidenta insistió en que España mantendrá este año y el siguiente unos “niveles de crecimiento superiores a la media de la zona euro y los principales países desarrollados”, en línea con las estimaciones de los principales organismos nacionales e internacionales. También negó que haya síntomas de desaceleración económica, con lo que justificó así la subida de una décima en la previsión de crecimiento para este año, al 4,4%.

En cuanto a la deuda, Calviño ha explicado que en 2023 seguirá la senda descendente iniciada tras la pandemia gracias al crecimiento económico y la reducción del déficit público. En concreto, se situará en el 112,4% del PIB. La previsión del crecimiento del empleo varía solo dos décimas (baja del 0,8% al 0,6%), mientras que la de la tasa de paro seguirá en el entorno del 12% -un 11,7% prevé el Ministerio a final de 2023, con una previsión de 21 millones de personas ocupadas.